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Red Internacional
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Nacional. Hospital Garrahan: asamblea General vota #LibertadParaBelén

Como parte de las definiciones hacia el paro del 24 de Mayo la libertad inmediata de Belén se sumó a las banderas de lucha.

Bárbara Acevedo

Bárbara Acevedo Enfermera | Hospital Garrahan @acevedo_bar

Sábado 28 de mayo de 2016

No fue necesario mucho fundamento para que la asamblea general convocada por la Junta Interna ATE se pronunciase a favor de la libertad a Belén, jóven tucumana presa luego de sufrir un aborto espontáneo. Tampoco para iniciar la campaña de fotos en la jornada de paro y movilización del 24 de Mayo convocada contra el ajuste, contra los despidos, por aumento salarial y condiciones laborales.

Son los hospitales públicos el ámbito donde se presencian cada año cientos de muertes de mujeres por complicaciones post - abortivas generadas por procedimientos realizados en la ilegalidad. Esa es una de las razones por las que la mayoría de las trabajadoras y trabajadores del Hospital Garrahan, al igual que amplios sectores de la sociedad, están a favor del aborto, libre, legal seguro y gratuito realizado en condiciones sanitarias adecuadas. Una encuesta realizada por la Agrupación Sí, Se puede! en el 2014 da cuenta de ello, con una muestra representativa de los sectores de enfermería, médicas de todos los tramos, auxiliares de servicio, administrativas, técnicas y tercerizadas, entre otras. El 74% de las trabajadoras encuestadas está a favor de la legalización del aborto. A su vez, partiendo del respeto a la libertad de culto/religión, el 71% consideran necesario plantear la separación de la Iglesia católica y el Estado.

Trabajadoras y trabajadores del hospital han participado en distintas acciones de lucha por este derecho junto a la demanda de educación sexual, acceso libre y gratuito a la anticoncepción. Por el derecho a la maternidad, vulnerado en el cierre de la sala de 3 del jardín maternal de los hijos de los trabajadores por parte de la dirección. Contra las redes de trata, logrando la aparición de Giselle, hija de una compañera del hospital, con una campaña llevada adelante con gran participación y unidad de todos los sectores. En la reinstalación de Eli Ríos, lograda con la lucha de los trabajadores. En la lucha contra la tercerización, como la protagonizada por las trabajadoras de limpieza que se enfrentaron a la empresa Floor Clean con sus recursos millonarios, con la complicidad del hospital, hostigadas permanentemente por la patota de la burocracia del SOM y aún hoy siguen exigiendo la reinstalación de Rosana y Andrea Cascino. Contra todo tipo de violencia hacia las mujeres, dentro y fuera del hospital, como se expresó en el pasado 3 de Junio y como se intenta expresar en la convocatoria a la próxima marcha detrás de la bandera #NiUnaMenos.

Pero golpean sobre las condiciones laborales y quieren hacer olvidar a los trabajadores lo que son capaces de hacer. El macrismo y el kircherismo vienen aplicando el ajuste en forma conjunta, Tierra del Fuego y Santa Cruz demuestran que lo hacen igualmente con patotas y represión. Los tarifazos y despidos deterioran la calidad de vida de miles de familias que concurren a los hospitales públicos colapsándolos. En el Garrahan también en forma conjunta recortaron 800 millones al presupuesto atacando las condiciones de los trabajadores y degradando la calidad de atención de los pacientes. Sólo la demanda espontánea semanal que promediaba los 9000 niños en muy pocos meses ha llegado a ascender a los 13.000 con el mismo personal. Las trabajadoras de la guardia denuncian que en una noche llegan a atender hasta 400 pacientes de 22 a 6 horas. Los nuevos ingresos de enfermería renuncian por la baja paga y el exceso de trabajo, sobrecargando a los que quedan en los sectores. Las empresas tercerizadas siguen embolsandose millones mientras las trabajadoras al día de hoy tienen salarios que promedian los $ 6.000. El turno franquero sigue en lucha por la reducción horaria y es un reclamo pendiente el plus por turno socialmente penoso.

En este contexto, las direcciones burocráticas de UPCN y SUTECBA dejan pasar los despidos en el estado, firman aumentos miserables de cuotas de 7 % y callaron frente al plus incentivo de fin del año pasado de hasta 190 mil pesos para jefes y directivos. Lejos de impulsar un plan de lucha serio unos hablan de responsabilidad y de darle tiempo al gobierno tiempo y otros, como las distintas alas de la burocracia de ATE, llaman a medidas aisladas o hacen ollas populares. Insisten en que los trabajadores "no quieren hacer nada" y que no es tiempo aun para "medidas más fuertes". Pero ya son cada vez más las voces que plantean que hay que seguir el ejemplo de los paros de salud de provincia de Buenos Aires, la lucha de los estatales como el Ministerio de Trabajo y Economía y la fuerza demostrada por la reciente lucha estudiantil y docente, que también fue frenada por las distintas burocracias. Como un primer pequeño paso hacia la conquista del conjunto de las demandas votadas en la asamblea esas voces están reflejadas en un petitorio que va a ser entregado a la dirección la semana próxima y que ya llego a más de mil firmas.

Pero algo más profundo corre por abajo. Y es por eso que la lucha consecuente por #NiUnaMenos y por la libertad de Belén se sienten profundamente en cada mujer trabajadora. Como sucede en el sector salud en general, cerca de un 75 % de quienes sostienen el Hospital Garrahan son mujeres. Allí enfrentan la precariedad que el ajuste genera en la vida de los miles de niños que llegan a ser atendidos. Sostienen sus propias familias aún con el aumento de la carestía de vida y enfrentan la violencia en todas sus formas en el hogar, en la calle y en el trabajo. Y al final del día, luego de haber demostrado gran valentía se advierte que no queda tiempo ni para reunirse entre compañeras, a veces tampoco para movilizarse, la mayoría tampoco para recrearse. Pero cada Belén vuelve a reavivar la bronca, con ella se tensan los músculos y se vuelven a reconocer las propias fuerzas. Muy por abajo eso vuelve a intentar organizarse a pesar del boicot, resignación y desmoralización que intentan imponer las burocracias sindicales.