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Red Internacional
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30J HUELGA GENERAL EN BRASIL. Hoy huelga general en Brasil

Este viernes se realiza la huelga general convocada por las principales centrales obreras. Diana Assunção, delegada de base de los trabajadores de la Universidad de San Pablo y dirigente del Movimiento de Trabajadores Revolucionarios de Brasil, nos cuenta qué se juegan los trabajadores y cuáles son las expectativas.

Diana Assunção

Diana Assunção San Pablo

Viernes 30 de junio de 2017

Brasil pasa por una enorme crisis económica, social y política. Los empresarios y sus políticos dieron un golpe institucional para hacer pasar ataques aún más duros y descargar la crisis en las espaldas de los trabajadores. A pesar de las vacilaciones de las direcciones, en especial del PT de Lula y Dilma Rousseff, que no luchó contra el golpe y ahora tampoco organiza una resistencia a la altura del ataque, los trabajadores mostraron su fuerza este año en distintas jornadas de lucha contra Temer y sus ataques.

La corporación mediática Globo, el poder judicial y parte de los golpistas pasaron a considerar que Temer no es el mejor agente para implementar los ataques y están aumentando la crisis del gobierno con nuevas denuncias de corrupción.

Temer quiere mantenerse en el poder, resistiendo en defensa propia y de la casta política corrupta y reaccionaria que gobierna al servicio de los capitalistas. Para eso, quiere demostrar que puede seguir atacando, que es el mejor agente para hacerlo. Por ahora Temer sigue manteniéndose en el poder porque no logran encontrar a alguien que tenga un mínimo de consenso para poner en su lugar.

La profunda crisis en las alturas abre la posibilidad de que los trabajadores emerjan como alternativa política independiente para plantear su propia salida. El peso económico y político de Brasil en Latinoamérica es enorme, y el desenlace de esta crisis afectará la relación de fuerzas entre los trabajadores y los capitalistas en todo el continente. Por eso la jornada del 30J es importante para todos los trabajadores latinoamericanos.

Nuestra clase viene demostrando desde marzo que tiene disposición a la lucha, pero las direcciones vienen desmovilizando o directamente negociando una traición por arriba. La respuesta a la crisis va a darse en la medida que la presión de las bases sea capaz de seguir empujando a las direcciones a ir más allá de sus objetivos, como fue hasta aquí, y la izquierda tiene un papel fundamental en eso. Nosotros del Movimiento Revolucionario de Trabajadores venimos poniendo todos nuestros esfuerzos en ese sentido.

El 30 de junio es una nueva prueba

La jornada del 30J fue convocada por las centrales sindicales brasileñas como una huelga general, pero no la organizaron, y una semana antes, le cambiaron el carácter. Algunas centrales están negociando a espaldas de los trabajadores y buscando desviar la lucha, pero hay sectores que están manteniendo la huelga. La fuerza que tendrá esa jornada, como continuidad de la lucha contra las reformas y Temer, será expresión no de la disposición de las direcciones sino de la base.

El 28 de abril los trabajadores brasileños protagonizaron una huelga general histórica, la mayor en décadas. Los principales servicios de transporte de la grandes capitales pararon, y sectores de la industria, comercio, docentes y varios otros sectores cruzaron los brazos contra el gobierno de Temer y sus reformas que quieren terminar con la jubilación y los derechos de los trabajadores.

Esa contundente huelga general fue seguida por una marcha de decenas de miles en Brasilia el 24 de mayo, que resistió a la represión policial, que llegó a herir a un trabajador en el maxilar con un tiro de arma letal, y contó con un decreto de Temer convocando al ejército para la represión.

Esa disposición a la lucha y la capacidad de ir más allá de los intereses de las direcciones será puesta a prueba otra vez este 30 de junio. Algunas centrales más directamente patronales, como Força Sindical, han sido más claras en este boicot. Están abiertamente traicionando la huelga, descalificándola públicamente y defendiendo, a través de su secretario general, que también es diputado, que se siente a negociar las reformas con el gobierno. Su única preocupación es mantener el impuesto sindical compulsivo que le cobran a todos los trabajadores y que enriquece los bolsillos de sus dirigentes que hace muchos años no trabajan. Otras centrales cercanas al PT, como la CUT y la CTB, salvo excepciones, no han organizado asambleas ni movilizado en la mayoría de los sectores que dirigen y donde tienen gran peso.

La campaña del MRT por tomar la huelga general en nuestras manos y el papel de la izquierda

Nosotros del Movimiento Revolucionario de Trabajadores de Brasil, junto a la agrupación juvenil Faísca y la agrupación de mujeres Pão e Rosas venimos impulsando una gran campaña nacional “Tomar la huelga en nuestras manos”, para estimular que los trabajadores sigan profundizando su movilización desde las bases, sin confiar en las direcciones. Estamos peleando por comités y asambleas de base en varias ciudades, para que seamos los trabajadores los que tomemos esta huelga en nuestras manos.

Los trabajadores de Brasil tenemos la fuerza para parar el país, tirar a Temer y sus reformas y avanzar políticamente contra este régimen, levantando desde la lucha una Asamblea Constituyente que pueda tirar esas reformas y ponerle fin a este Congreso de corruptos controlado por empresarios como Odebrecht o los Batista, dueños de JBS, cuya impunidad fue garantizada por el poder judicial.

En vez de trabajar en esta perspectiva, la mayor parte de la izquierda, en especial el PSOL, ha centrado sus fuerzas en la campaña por las elecciones directas, en un frente con sectores burgueses y que incluye nada más y nada menos que a los ex presidentes Lula y Fernando Henrique Cardoso. O sea, se adaptan a una política que intenta recomponer y dar legitimidad al régimen. Una política que viene sirviendo directamente como desvío de la tarea central del momento que es preparar la huelga general del 30 de junio.

Por su parte, el PSTU, que se negó a luchar contra el golpe y simpatizó con las movilizaciones de la derecha, habla de “gobierno de los trabajadores”, pero en la práctica se adaptan a la política de elecciones directas, que hoy es un verdadero “Que vuelva Lula”, con el argumento de que todavía no surgieron consejos obreros.

Venimos llamando a toda la izquierda a luchar por una respuesta política independiente, como la Constituyente, pero en primer lugar necesitamos sumar fuerzas en el trabajo de base para construir un polo que pueda ser alternativo a las direcciones de las grandes centrales, para este 30 de junio y en perspectiva.

Si los parlamentarios del PSOL y los sindicatos de la Central Sindical y Popular (CSP-Conlutas) sumaran fuerzas en este sentido, podríamos tener una campaña mucho más fuerte que estimulara a sectores más amplios a “tomar la huelga general en nuestras manos”. No fue lo que pasó, pero sigue la batalla para que el 30 de junio sea lo más fuerte posible y sea un nuevo marco de la entrada en escena del gigante proletario brasileño.

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