El fantasma de la huelga anterior y la “contracción económica” aparecer a días de hacerse efectiva la huelga en minera Escondida.
Domingo 5 de agosto de 2018
Este martes se inicia la huelga de Escondida, luego que el 85% de los votantes aceptaron la medida de fuerza para enfrentar a la intransigencia de la patronal australiana que ofrece un miserable aumento salarial del 1%.
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Al momento de ser votada la huelga, el Concejo Minero, salió a reprochar la medida aduciendo que afectaría la imagen de Chile para los inversionistas extranjeros. Tomando la misma posición que hace 18 meses tuvieron con la anterior huelga de Escondida.
A ellos se sumó rápidamente el gobierno de la derecha. Bajo el lema de la “contracción de la economía”, se comenzaron a alinear junto a las patronales mineras. Ofrecieron mediación de la Intendencia de Antofagasta, la cual es dirigida por el ex gerente encargado de relaciones laborales de minera Zaldívar (propiedad del grupo Luksic).
El ministro de hacienda, Felipe Larraín, plantea que sería un perjuicio para el país, con una probable caída del PIB en 0.2 a 0.3 puntos porcentuales. También el ministro de minería, Baldo Prokurica, enfatizó que “por la vía del conflicto no hay desarrollo, no hay generación de empleo y no hay mejores expectativas para las familias chilenas”.
De conjunto, gobierno y empresarios, temen por revivir lo sucedido en la anterior huelga, que tras 44 días generó una contracción de 1,3% de la economía. Esta alianza busca preservar las ganancias e intereses de las transnacionales, y buscar infligir un nuevo golpe a la clase trabajadora, como ya viene sucediendo con el conjunto de cierre de fábricas y despidos que han ocurrido en el último tiempo, que se han desarrollado en total impunidad.