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Red Internacional
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Historia. Huelga de Ayotla (1966) y la huelga de mujeres en Rivetex, Morelos (1972)

En México existió una “insurgencia obrera” en los años setenta del siglo pasado. Algunas importantes experiencias, huelgas y paros, son desconocidas por las nuevas generaciones.

Sergio Abraham Méndez Moissen

Sergio Abraham Méndez Moissen México @SergioMoissens

Miércoles 8 de marzo de 2017

En la escritura de la historia, decía Walter Benjamin, es urgente hacer un giro de 180 grados y mirarla, como el “ángel de la historia” a través de los ojos de los vencidos: “hacer la historia a contrapelo”. La insurgencia “obrera” comenzó con la lucha de los ferrocarriles llegó a los electricistas y agrupó varias acciones nacionales.

Estas dos experiencias del movimiento obrero son interesantes pues: en el caso de la huelga de Ayotla fue anterior al 68 mexicano y la huelga de Rivetex destaca su importante participación femenina.

Ayotla es una comunidad ubicada en el municipio de Ixtapaluca, Estado de México. Existe sólo una tesis de licenciatura sobre la huelga de Ayotla, escrita en 1998. Martha Picazo es la autora. Este movimiento obrero fue disuelto por el ejército y es previo a la matanza de 1968 en Tlatelolco. Dicha huelga fue un antecedente del movimiento estudiantil de 1968 en México.

La planilla verde se organiza contra la Central de Trabajadores de México en la industria textil. La última huelga fue en 1949 en la fábrica de Ayotla en Estado de México y no existió organización que transmitiera lecciones. Si bien, dice la autora, esta primera experiencia dejó la simpatía de los obreros no existió una comunicación entre los activistas de los años 40 y los de los años 60.

Los obreros de la verde editaba el periódico Solidaridad. La fábrica agrupaba a 2,500 trabajadores que vieron con simpatía el sindicato independiente. Según el testimonio de un dirigente había represión por los “Halcones” y por los federales. En tanto los métodos que sufrían los estudiantiles en 1971 y 1968 fueron usados años antes contra el movimiento obrero organizado.

La huelga se desarrolló en 1966. Los rojos de la CTM cercaban la fábrica para que no entrarán los sindicalistas democráticos. Un despido masivo de 100 obreros sindicalistas causó una gresca en el que hubo disparos y armas de fuego. “éramos más que 800 afuera de la fábrica hasta que llegó el ejército” 583 obreros fueron indemnizados luego de su despido hasta 1971 a días del Halconazo.

El caso de Rivetex es interesante. En Morelos se le consideró, hasta hoy como un recuerdo, que en la época de los setenta la fábrica era la textilera más grande del continente. Su propaganda decía ““¿casimir inglés? No hombre, ¡es Rivetex!”. Fundada en 1953 era de capital italiano. Las maquiladoras mujeres se organizaron en 1971, año del Halconazo y a 3 de la matanza del 68, pararon la producción de la fábrica para pelear por: guarderías, mejoras laborales, aumento salarial e igualdad de trabajo entre varones y mujeres.

Dice Carlos Monsivais en Amor perdido que de entonces en Cuernavaca la CTM pierde el control de la Nissan, Hilos de Cadena, Medalla de oro, y el sindicato de Rivetex son sindicatos compuestos fundamentalmente por mujeres. Según Pérez Arce “En la madrugada del día 9 la fábrica estaba sitiada por varios miles de obreros y gente del pueblo. Poco más tarde la policía desalojó a los agresores recogiéndoles varias pistolas, metralletas y armas blancas. No hubo detenidos. La lucha ha entrado a su fase más aguda y empieza a trascender los marcos "normales" de este tipo de conflicto.”

Este movimiento dejó secuelas y se desarrollaron otras luchas en fábricas pequeñas y medianas:. Según Arce “"Across" (se va a huelga del primero al 8 de julio); Taller de Costura ‘Frida Carrillo’ (demandaba el reconocimiento de su dirección sindical independiente y respeto a la Nueva Ley Federal del Trabajo); "Casa Marzan, S.A." (también por registro sindical y respeto a la ley); "Tridi Estructuras" (por sindicato independiente); "Alpa" (estallaron la huelga por violaciones a la Nueva Ley y acudieron a la Universidad solicitando apoyo); y otras más, sobre todo de las ramas de la confección y textiles.”

Según Sergio Lascano en Rebeldía en la lucha de Rivetex de 1969: existió una tendencia autogestionaria que peleaba por el control obrero de la fábrica “la sección de confecciones de Rivetex, en Morelos (donde se hacían talleres sobre cómo se podía desarrollar la autogestión y el control obrero, al interior mismo de la fábrica. Ahí, muchos de nosotros, estudiantes de la UNAM, nos quedamos días y días a dormir y a discutir sobre el futuro de la clase obrera y del país).”

Según José Martínez Cruz la huelga de Rivetex y el sindicalismo democrático en Morelos permitió que “en el desfile del Primero de Mayo de 1974, tradicionalmente sumiso y controlado, transformándose en una jornada de lucha proletaria independiente y combativa.” La huelga de las combativas mujeres de Rivetex es una pieza clava del sindicalismo combativo del Estado de Morelos. Monsivais recuerda en su Amor perdido que en Cuernavaca los obreros de la Nissan de 1971 se negaron a participar del desfile del 1 de mayo por la presencia de Fidel Velazquez.