Un día de grandes movilizaciones contra los planes de ataque del actual gobierno del PD (Partido Democrático) contra los trabajadores se desarrollaron en toda Italia este viernes. Una situación que continuará con una nueva huelga general en el Centro-Sur de Italia llamada para el 21 de noviembre por los metalúrgicos de la FIOM y el llamamiento de la CGIL (el sindicato más grande de Italia) a una huelga general de 8 horas para el 5 de diciembre.
Martes 18 de noviembre de 2014
En la jornada de lucha convergieron la “huelga social” lanzada por los sindicatos de base y por los movimientos sociales y la huelga general de la FIOM (categoría de los metalúrgicos de la CGIL, convocada en el Centro-Norte de Italia.
Las manifestaciones territoriales se realizaron durante toda la jornada y una manifestación central tuvo lugar en Milán, una cita que además coincidía con otras movilizaciones a nivel internacional como las convocadas en Grecia y Portugal.
La convocatoria supone un hecho positivo, tratándose de un paso más en la recuperación de las movilizaciones que comenzó con la masiva manifestación nacional de la CGIL en Roma el pasado 25 de octubre y la huelga general convocada por el USB (sindicato de base minoritario) el 24 de octubre.
Esta nueva situación del movimiento obrero italiano tendrá su continuidad con próximas convocatorias de lucha, como la huelga general llamada para el 21 de noviembre en el Centro-Sur de Italia por la FIOM y el llamamiento de la CGIL a una huelga general de 8 horas en todo el país para el 5 de diciembre. Todo esto después de una larga fase de somnolencia por parte de la dirección del principal sindicato italiano.
Los trabajadores se han manifestado contra el gobierno del primer ministro Renzi y contra sus políticas de ataque directo a los trabajadores. El Gobierno en efecto, ha venido implementando todas las exigencias de la patronal, que ha encontrado en este gobierno su plena satisfacción: máxima precarización del trabajo mediante la liberalización de los contratos, libertad de despido sin causa mediante el ataque del artículo 18 del Estatuto de los trabajadores y la aplicación de una reducción de tasas para las empresas, mientras se corta la financiación a los sectores de la sanidad y servicios, además del bloque de la renovación de los contratos en el sector público.
Ante la importante respuesta de los trabajadores en esta jornada, el gobierno respondió a las manifestaciones y jornada de lucha enviando a la policía a cargar contra los manifestantes y muy directamente contra los trabajadores de la acerería de Terni, una industria en lucha. En diferentes ciudades (Milano, Pisa, Padova) se dieron enfrentamientos con la policía, con agentes heridos, lanzamiento de huevos al Ministerio de Economía y un intento de asaltar la sede del PD.
Renzi obliga a la burocracia a convocar medidas de lucha
El gobierno de Renzi viene adoptando un claro curso reaccionario contra los trabajadores, como muestra no sólo la Reforma laboral sino también la aplicación de otras reformas electorales e institucionales que el gobierno quiere hacer junto a sectores políticos como el de Berlusconi.
Ahora se ha llegado a un punto en el cual la FIOM y la CGIL están obligados a dar una respuesta tras meses de ambigüedades y guiños al gobierno. Después de una fase de correspondencia del sindicato con el ejecutivo durante los primeros meses del gobierno.
Renzi asumió el poder en febrero 2014 y la izquierda política y sindical han mantenido con su gobierno un tratamiento de respeto y cordialidad, llegando incluso algunos partidos a presentarlo como “la nueva esperanza de izquierda”.
La mayoría de los sindicatos, exceptuando los sindicatos de base, han avalado “la estafa de los 80 euros” (80 euros más en la salario a cambio de fuertes cortes a servicios sociales y aumento de impuestos), así como la operación en el TFR (con la que desaparece el salario diferido, provocando así un aumento de tasas en salario directo). La misma FIOM se ofreció para la colaboración con el gobierno, proponiéndose como interlocutor privilegiado, intentando sobrepasar la CGIL en esta cuestión, en un juego burocrático. Todo esto ha colaborado con que, hasta ahora, el gobierno haya gozado de cierta popularidad entre los trabajadores.
Pero la reforma que ahora impulsa Renzi representa un ataque demasiado directo a los trabajadores, por lo que los sindicatos no pueden aceptar una campaña tan claramente antisindical y antiobrera, por lo que se ven obligados a tomar medidas de lucha.
La CGIL, ahora ignorada por el gobierno, ha tenido que cambiar su hoja de ruta, aunque lo haga más por una defensa de su propio aparato, que por verdaderos sentimientos de lucha. Recordamos que en la pasada temporada, la CGIL se mantuvo en la más absoluta pasividad ante las modificaciones del mismo artículo 18 del Estatuto de los trabajadores por parte del gobierno.
Descontento en las bases obreras
Tras los duros ataques que se vienen implementando, los trabajadores salieron a las plazas en la jornada del viernes, invadiéndolas como en otras ocasiones. Milán fue la ciudad donde se concentraron las manifestaciones más masivas. En esta ciudad, partieron tres manifestaciones distintas: la convocada por la FIOM; la convocada por los estudiantes; y la llamada por los sindicatos de base.
Maurizio Landini, secretario general de la FIOM, declaró que la lucha debe seguir hasta parar los ataques del gobierno. En el mismo tono se pronunció Susanna Camusso, secretaria general de la CGIL. Sin embargo, los trabajadores que no creen en el discurso de los dirigentes, les reservaron silbatinas mientras hacían su discurso en Milán.
En un marco de respuesta aún débil e inconexa por parte de las direcciones sindicales, está circulando en estos días una apelación de algunos delegados de la CGIL, con el apoyo del grupo de oposición minoritaria llamado “Il sindacato è un’altra cosa”, llamando a responder de manera fuerte y directa a los ataques del gobierno mediante “un amplio conflicto social”. Un conflicto que esté a la altura del violento ataque conducido contra los trabajadores, precarios y desempleados. Que se proponga vaciar las fábricas, oficinas, escuelas y universidades y que se planteé la cuestión de la unificación de las luchas y de la su generalización.
Próximas citas
21 de noviembre: Huelga general de los metalúrgicos FIOM en el Centro-Sur de Italia con manifestación central en Nápoles.
5 de diciembre: Huelga general de 8 horas convocada por la CGIL.