Este jueves 17 de marzo varios sindicatos de Francia convocan a una jornada de paro interprofesional. Mientras los precios se disparan comienzan a aumentar los conflictos por aumentos de salario.
Miércoles 16 de marzo de 2022 02:36
La llamada "intersindical nacional" de Francia integrada por la CGT, FO, Solidaires, la FSU así como las organizaciones juveniles (FIDL, MNL, UNL y UNEF) se unieron a otras organizaciones como la UNSA, la CFE-CGC y la CFTC, para convocar a una jornada de paro este 17 de marzo por aumentos de salario para hacer frente a la inflación. ¿Cuál es la situación en Francia y qué se puede esperar?
Todo aumenta menos los salarios
Desde septiembre de 2021, la recuperación tras el confinamiento ha dado lugar a un fuerte aumento de los precios de la energía, pero también de los alimentos y las materias primas. Actualmente, la tendencia se ha profundizado considerablemente con el conflicto en Ucrania, que se prolonga desde hace casi 20 días, en particular con el espectacular aumento de los precios del combustible, pero también con la amenaza de una explosión en los precios de los alimentos, porque Ucrania y Rusia juntas representan 30% de las exportaciones mundiales de trigo y cebada.
Las últimas previsiones de Banque de France indican que la inflación debería superar el 4% en Francia para el año 2022 . Una situación que impacta directamente a millones de trabajadores de primera y segunda línea durante la pandemia, que se han esforzado sin recibir ningún reconocimiento a cambio. Peor aún, si los aumentos salariales son inferiores a la inflación, los trabajadores pierden “salarios reales”, es decir poder de compra. Mientras tanto, un estudio de la ONG Oxfam mostró que en Francia, las fortunas de los multimillonarios han aumentado un 86% desde el inicio de la pandemia.
Por su parte el Estado se está enriqueciendo con los altos precios del combustible al obtener los ingresos correspondientes al IVA, un impuesto injusto que desangra el bolsillo de la clase trabajadora.
Luchas por salario
Es por esto que desde septiembre de 2021 estallaron acciones por aumento de salarios en casi todas partes, incluso en empresas que suelen estar poco movilizadas. Durante las negociaciones salariales anuales, donde las empresas y el Gobierno ofrecen migajas, muchos trabajadores se declararon en huelga, en algunos casos por primera vez en sus vidas, lo que generó movilizaciones sin precedentes en empresas que no estaban acostumbradas a las huelgas.
Desde Leroy Merlin, Sephora, pasando porLouis Vuitton y Thalès y también las subcontratistas aeronáuticas Derichebourg, AHG o Daher, miles de empleados se declararon en huelga para exigir un mejor aumento de sus salarios, denunciando el aumento de precios y la falta de reconocimiento de su trabajo.
Esto sin contar la jornada de huelga masiva en la RATP [Red de transporte del área metropolitana de París] el 18 de febrero, que paralizó el transporte público en la capital.
Consiguiendo en algunos casos aumentos salariales, estas huelgas han demostrado que hay bronca por abajo en cada fábrica y empresa, y que es a través de la construcción de una relación de fuerzas favorable a los trabajadores que es posible hacer ceder a los grandes empresarios, lejos de cualquier ilusión de “diálogo social”.
Sin embargo, para lograr imponer un aumento generalizado de los salarios y su indexación por inflación, será necesario romper el aislamiento de estas luchas que se llevan adelante empresa por empresa, cada una enfocada en su calendario de negociación, sin lograr coordinar con los demás sectores en huelga.
Jornada de paro
En este contexto, la intersindical nacional integrada por la CGT, FO, Solidaires, la FSU así como las organizaciones juveniles (FIDL, MNL, UNL y UNEF) ya convocó a un paro interprofesional de dos días por salarios, el 5 de octubre y 27 de enero . Si estos días han permitido demostrar que la bronca existe en determinados sectores, como la educación nacional o el transporte público, poco se han reflejado allí las movilizaciones sin precedentes en la industria, la logística o la industria alimenticia. Y no es para menos, pese a los numerosos paros sectoriales, estas dos fechas aisladas no lograron movilizar a la altura de la bronca existente, con sólo 160.000 manifestantes el 5 de octubre y 150.000 el 27 de enero, según la CGT.
Junto a la UNSA, la CFE-CGC y la CFTC, la convocatoria al paro para este 17 de marzo surgió como una repetición de los dos días anteriores de paro: una fecha que permite a los dirigentes sindicales encontrarse en la calle, pero manteniendo aislados los conflictos y sin continuidad entre una acción y otra.
Entrevistado por La Izquierda Diario, Rafael Cherfy, responsable de la regional de la CGT en Chronodrive, señala que "Este nuevo llamamiento sin perspectivas no será suficiente para motivar a miles de trabajadores a perder el día de salario si no sienten que vale la pena. En otras palabras, se debe demostrar que la batalla vale la pena y que es posible ganarla para convencer a miles de empleados a movilizarse.
"Para ello hay que dar una perspectiva ofensiva que vaya más allá de las jornadas de paros aislados y espaciados, necesitamos un verdadero plan de combate que busque articular y fortalecer a todos los sectores que ya están en lucha, pero también ampliar la movilización con miras a un gran movimiento general en defensa de los salarios. Sólo entonces podremos conseguir realmente un aumento salarial general sustancial. Los precios están subiendo, y son los empleadores, que han cosechado ganancias históricas durante dos años, los que deben pagar por ello".