En un nuevo aniversario de la huelga de mujeres de 1975, las islandesas volvieron a ganar las calles para exigir igualdad salarial.

Celeste Murillo @rompe_teclas
Jueves 27 de octubre de 2016 11:49
El 24 de octubre, la ciudad Reikiavik (capital de Islandia) volvió a inundarse de mujeres que reclamaban igualdad. En un nuevo aniversario de la huelga de mujeres de 1975, las islandesas volvieron a ganar las calles contra la brecha salarial, que se mantiene como uno de los signos más claros de desigualdad.
Maestras, enfermeras, profesoras, profesionales, empleadas de los comercio y de las fábricas salieron de sus lugares de trabajo a las 14:38, un 14 % antes de su horario de salida. La elección del horario tiene que ver con la diferencia salarial que persiste entre mujeres y varones que realizan el mismo trabajo. En 2016, en el llamado “país más feminista del mundo”, las mujeres reciben un salario entre un 14 % y un 18 % menor que el de sus compañeros varones.
Women in Iceland come together to fight for equality, shouting OUT #kvennafrí #womensrights pic.twitter.com/vTPFwfSoVk
— Salka Sól Eyfeld (@salkadelasol) 24 de octubre de 2016
Las islandesas exigen igualdad en las calles de Reikiavik
Brynhildur Heiðar- og Ómarsdóttir, directora de la Sociedad Islandesa de Derechos de la Mujer, reconoce que aunque las mujeres hayan logrado reducirla con su movilización, todavía persiste “una brecha considerable entre hombres y mujeres en nuestra sociedad”. Esta sigue siendo una verdadera marca de desigualdad en Islandia, a pesar de los índices que la ubican entre los países con mayor igualdad de género.
La brecha salarial es una de las expresiones de la desigualdad que se mantiene vigente. A pesar de haber tenido la primera presidenta mujer y contar con muchas medidas que alientan la participación femenina en todos los ámbitos, las mujeres siguen recibiendo un salario menor exclusivamente por su género.
El mejor país para ser mujer (¿o el menos malo?)
Islandia encabeza “Gender Gap” (brecha género en inglés) del Foro Económico Mundial. El informe combina diferentes índices económicos para determinar cuán igualitarias son las sociedades. La participación de las mujeres en la fuerza laboral es del 82 % (frente a un 87 % de los varones), y las mujeres tienen una presencia mayoritaria entre los sectores técnicos y profesionales (57 % versus el 43 % de los varones).
En lo que respecta a educación, la sociedad islandesa cuenta con un 0 % de analfabetismo entre varones y mujeres y una gran presencia femenina en todos los niveles educativos, incluso superando la masculina en el nivel superior. Las mujeres cuentan con amplios derechos, como las licencias compartidas luego del nacimiento de hijos e hijas, que rigen desde el año 2000 y favorecen una rápida reinserción de las mujeres después de la maternidad en el trabajo y el estudio.
Estos derechos no fueron la concesión de ningún gobierno, son el producto de la movilización de las mujeres y su exigencia de igualdad. Incluso, son las propias mujeres las que señalan los límites y alcances de esos derechos. Þórunn Sveinbjarnardóttir, exministra de Medioambiente asegura que Islandia puede liderar “el índice de igualdad de género, pero cuando se trata de diferencia salarial entre hombres y mujeres, nuestro balance se hunde”. Heiðar- og Ómarsdóttir, activista de derechos humanos, coincide y agrega que “aún debemos luchar por una sociedad verdaderamente justa (…) Si se conoce a Islandia como paraíso de la igualdad, es porque a los demás países les va muy mal en este tema”.
Esto es lo que explica por qué, después de más de 40 años del “viernes largo” de 1975, las islandesas vuelven a movilizarse para exigir igualdad. A pesar de los derechos conquistados, la brecha salarial sigue siendo la mayor expresión de una sociedad desigual, con pequeños rincones más igualitarios como Islandia.
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La realidad es mucho más compleja para la mayoría de las mujeres en el mundo, mayoría entre millones de pobres, mayoría entre los precarios y blanco de humillaciones y violencia. La movilización de las mujeres del “país más feminista” fortalece la lucha de las que se movilizan en todo el mundo contra la desigualdad y el ataque a sus derechos.

Celeste Murillo
Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.