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#VALEMOSMASQUEESTO. Huelga en los museos de Barcelona

Esta semana se realizaba una huelga en numerosos museos de Barcelona. Trabajadores y trabajadoras reclaman mejores condiciones laborales y salariales.

Viernes 6 de abril de 2018

Semana de huelga en numerosos museos de Barcelona. Trabajadores y trabajadoras de atención al publico en los espacios culturales de las empresas subcontratadas Magma Cultura y Ciut’Art decían basta y paraban por mejores condicones laborales y salariales.

Se trata de una huelga que venía precedida de otra jornada de protesta que fue suspendida por parte de la Asamblea de huelguistas al conocerse unos servicios mínimos abusivos que atentaban contra el derecho a huelga tal como explica un comunicado del sindicato convocante SUT: “en la reunión de hoy en la sede del Departament de Treball, las empresas han impuesto un servicios mínimos de “seguridad” que suponen la anulación completa del derecho de huelga de los trabajadores de los museos de Barcelona”.

Y es que amparandose en la alegación de que hay que garantizar la “seguridad” de las obras de arte, las empresas determinaron unos servicios de “seguridad” que en realidad sirven para abrir los museos incluso con un seguimiento completo de la huelga. Basándose en una interpretación delirante de un decreto franquista (RDL 17/1977), las empresas Magmacultura y Ciut’art fijaban unos servicios de “seguridad” que suponen el 63% del personal de sala en el Museo Picasso y del 57% del personal de sala en la Fundación Miró.”

No obstante las trabas interpuestas por las direcciones de estas empresas, los trabajadores y trabajadoras explicaban que el seguimiento de la huelga de esta semana ha sido total. El Museo Picasso tuvo un piquete informativo desde primera hora de la mañana del martes y una gran parte de los visitantes se solidarizaron con los huelguistas.

El Macba y Fabra i Coats ya tenían que cerrar por calendario pero los trabajadores que tenían que trabajar secundaron la huelga. Sala Ciutat, el Museu del Disseny, el Museu de la Música y el Arxiu històric cerraron por el seguimiento total de la huelga. La Fundació Miró abrió gracias a los servicios mínimos del 57%.

Por su parte, la Fundació Tapies abrió sustituyendo los trabajadores por becarios y el CCCB abrió con un trabajador de ocho.

Estas actuaciones de las direcciones de los museos como son la sustitución de los trabajadores en huelga y los servicios mínimos abusivos suponen una vulneración flagrante del derecho a huelga.

Por su parte, los trabajadores y trabajadoras de los museus tienen entre sus principales reclamaciones el pase de toda la plantilla a fijos indefinidos o fijos discontinuos de la empresa principal o subsidiariamente el compromiso indefinido de subrogación completa; la eliminación de los acuerdos de horas complementarias obligatorias y consolidación de jornada, así como también la recuperación de los festivos trabajados y la categoría de informador única. Por último también exigen la equiparación de todos los centros en jornada y salario (equiparación con las condiciones del Lleure que se aplican parcial y discriminatoriamente).

Y en este sentindo, tal y cómo ya pasó con la lucha de TMB, el ayuntamiento gobernado por Barcelona en Comú toma el papel de la patronal boicoteando el derecho a huelga, en vez de defender a los trabajadores. Además, permite que en museos gestionados por ellos, las subcontrataciones que generan trabajos precarios estén a la orden del día. Son muchos los sectores, como los de los socorristas o el de servicio de atención domiciliaría, a los que el gobierno de Barcelona en común se niega a municipalitzar y sigue subcontratando a empresas que explotan y precarizan a sus trabajadores. A la vez estas empresas obtienen beneficios que son pagados directamente con dinero público.

Esta huelga en el sector de atención al público en los museos, así como otras como Deliveroo, Amazon, Telepizza o las Kellys, muestran que también se puede luchar y ganar en sectores que no son clásicos de las luchas obreras y contradicen las teorías posmodernas de los sectores precarios que niegan el papel de sujeto de lucha a los trabajadores del sector servicios.