Es necesario que el Sindicato de Estudiantes y el SEPC convoquen asambleas en los centros de estudio para debatir con que demandas iremos las estudiantes a la huelga feminista que se aprobó en asamblea el pasado 15 de enero en Barcelona.
Pan y Rosas Barcelona @PanyRosasEE

Contracorrent Catalunya
Miércoles 22 de enero de 2020
El pasado miércoles 15 de enero en la asamblea feminista de Barcelona, unas 150 mujeres votó, por amplia mayoría, convocar huelga el 8 y 9 de marzo en sus cuatro ejes: cuidados, consumo, estudiantil y laboral.
En este sentido, extender nuestra huelga feminista al día 9 nos permite como estudiantes poder manifestarnos y participar en el movimiento desde nuestras aulas. Este año el contexto en el salimos a la calle ha cambiado. Por una parte, la extrema derecha emerge con una lucha fuerte y encarnizada contra las feministas y la comunidad LGTBI, negando la existencia de la violencia de género, queriendo restringir derechos básicos como el aborto o queriendo imponer el “pin parental”. Por otra, el gobierno “progresista” del PSOE y UP no supone ninguna solución a los grandes problemas sociales.
Si el contexto de este año ha cambiado, nuestra situación no. Las jóvenes sufrimos, junto con las inmigrantes las peores tasas de precariedad y paro, acceder a los estudios superiores y a la vivienda es casi un lujo. Con un gobierno que ni siquiera plantea derogar la reforma laboral y quiere profundizar en el proceso de mercantilización de la universidad, no podemos quedarnos quietas.
El nuevo ministro de universidades, Manuel Castells, apuesta por un modelo de privatización de las universidades. Según él, la inversión de las empresas privadas no compromete la independencia y calidad de los estudios, y sería aconsejable subir el precio de las tasas universitarias para que la mayor parte de las aportaciones fuesen de las y los estudiantes y de esta manera las universidades se verían obligadas a competir entre sí. Su objetivo es transformar los centros universitarios en empresas sometidas a los intereses de quien financia, el planteamiento de Castells supone un paso más en el proceso hacia la mercantilización y elitización de la educación superior, acelerado desde la implantación del Plan Bolonia. Es decir, el acceso a la universidad será mucho más complicado y la necesidad de compaginar trabajos imposibles con estudios superiores, peor. Por ello, este Gobierno, aunque se diga de izquierda, no nos regalará nada, al contrario. Sólo el movimiento estudiantil organizado de forma independiente de las instituciones de este Régimen y sus partidos podrá luchar por una universidad al servicio de la clase trabajadora y el pueblo.
Además, tenemos que seguir luchando contra las agresiones y violencias machistas que se dan en los centros de estudio, creando protocolos ajenos y totalmente independientes de las instituciones universitarias, para así asegurar su efectividad y, de esta manera, impedir que las universidades puedan seguir encubriendo el machismo.
Este año, además, las jóvenes hemos tenido un papel activo y protagonista en las calles, hemos emergido con fuerza luchando contra la sentencia y la represión política vivida en estos momentos de excepcionalidad histórica en Catalunya. La respuesta del Estado, con el PSOE al frente, fue una represión brutal en las calles que ha tenido como resultado detenciones, más presas políticas y compañeras heridas.
Por eso, este 8 (y 9) de marzo tiene que ser más combativo que nunca. A través de asambleas donde participemos estudiantes, profesores y personal de la comunidad universitaria, tenemos que poner en pie un movimiento capaz de acabar con la violencia machista, que luche por los derechos democráticos, que acabe con la precariedad de nuestras profesoras y que frene las pretensiones de mercantilizar más nuestro derecho a estudiar. Que esté al lado de nuestras compañeras inmigrantes para acabar con la racista ley de extranjería y cierre los CIEs.
¡Es necesario y urgente que los sindicatos estudiantiles convoquen huelga el 9M!
Por todo eso, llamamos a los sindicatos estudiantiles como el SEPC y el SE a que convoquen huelga el 9 de marzo e impulsen espacios de debate y reflexión en todos los centros de estudio para preparar estas jornadas y garantizar la huelga. Esta semana nos hemos enterado que el Sindicato de Estudiantes convoca huelga estudiantil contra el “pin parental” el día 6. La mejor manera de enfrentar el pin parental y los ataques de la derecha contra los derechos de las mujeres y la diversidad sexual es luchando por la educación sexual inclusiva en todos los niveles de estudio, por el fin de la financiación pública a colegios de la Iglesia y la anulación de todos los conciertos educativos y del Concordato. Es decir, por la total y efectiva separación de la Iglesia y el Estado, algo que el gobierno que se dice “progresista y de izquierda” de PSOE y UP no está dispuesto a hacer efectivo, manteniendo las relaciones del Estado con una institución tan reaccionaria como la Iglesia.
Todas estas reivindicaciones podrían sumarse a la huelga convocada el 9 por el movimiento feminista, uniendo fuerzas para volver a hacer que la tierra tiemble en una huelga feminista contra el sistema capitalista patriarcal. Sin duda, hay que apoyar las acciones que se convocan para el día 6 pero, por supuesto, partimos de la oposición al método unilateral de convocatoria de esta huelga por parte del SE, sin promover un debate previo en el movimiento de mujeres ni escuchar lo que las asambleas del 8M hayan decidido.
Una forma de actuar a la que nos tiene acostumbradas el Sindicato de estudiantes y que desde Libres y Combativas no se proponen superar, que provoca el rechazo de muchas activistas y dificulta una participación más amplia en la huelga pese a los llamamientos a la unidad, los cuales solo pueden ser meramente formales bajo estas circunstancias.
Luchemos por una educación pública, gratuita, al servicio de la mayoría de la población y no de un puñado de capitalistas, no heteropatriarcal ni imperialista. Este 9M, paremos todos los centros de estudio.