El Ayuntamiento del cambio de Valladolid aprueba la “ordenanza mordaza” y la estrena en la detención de 3 mujeres que pegaban carteles por la huelga del 8M.
Montse Blanco Pan y Rosas | Barcelona
Viernes 23 de febrero de 2018

El martes 6 de febrero, los grupos municipales de la izquierda que gobiernan el ayuntamiento “del cambio” de Valladolid aprobaron la Ordenanza de Protección del Medio Urbano, con 8 votos del PSOE, 4 de Toma la Palabra,3 de IU+Equo y Si se Puede, con la abstención de Ciudadanos (1voto) y la oposición del PP (12). Dando así continuidad a la “Ordenanza antisocial” del 2004 aprobada por el anterior alcalde del PP, León de la Riva, quien después de 20 años en la alcaldía facilitó la llegada de la izquierda en el 2015 debido a su mala gestión, corrupción y represión.
La Plataforma Ciudadana en Defensa de las Libertades de Valladolid realizó un análisis comparativo de la nueva y la vieja ordenanza que revela la continuidad de la represión.
Sin ir más lejos, esta continuidad de la represión se tradujo el pasado martes en la detección de las tres compañeras retenidas en la comisaría de la calle Gerona por pegar carteles de la convocatoria a la Huelga Feminista del 8M.
La represión de la lucha social y el descontento de las clases populares, están siendo brutalmente reprimidas con medidas desproporcionadas como son las represalias a todas las personas que hacen uso de sus derechos, en este caso en concreto el simple hecho de pegar unos carteles. Lo más desconcertante es que sean los gobiernos del cambio los que estén dando apoyo a estas medidas e incrementando el nivel de represión, cuando el discurso es otro.
La huelga feminista, que en un principio parece ser que el gobierno no había tomado en serio, quizás porque pensaban que era cosa de unas cuantas feministas descabelladas, está tomando forma y calando en la sociedad. Saben que nos sobran motivos para llevar a cabo el derecho irrenunciable a la huelga y ahora que ven que esto va en serio, no les gusta ni un pelo.
La derecha del PP y sus secuaces voceros anuncian en diarios y medios de comunicación las mil triquiñuelas por las que (contengan las risas) una huelga es “elitista e insolidaria”, basándose en preceptos que nadie en su sano juicio podría considerar, como si una huelga no nos beneficiara a todas y todos, a las que trabajamos asalariadas, a las migradas, a las que trabajamos en casa, a las que no pueden hacer huelga, a todas.
Todos los derechos que tenemos los han luchado nuestras hermanas, han perdido la vida en ello y no las vamos a decepcionar. Pero sabemos que este sistema capitalista y patriarcal tiene muchos adeptos y medios para confundir a la población afectada por sus políticas de recortes, desahucios, despidos masivos, privatizaciones, en las que las mujeres nos llevamos la mayor parte del trabajo y que gracias a este “trabajo gratis” pueden seguir viviendo a cuerpo de reyes.
Lo más triste es que lo hayamos normalizado hasta el punto que ni la izquierda mojigata se atreva a contrariar las terribles afirmaciones del gobierno, ni siquiera en algo tan visible como la brecha salarial, los cuidados que realizamos de manera invisible, los salarios ridículos para mantener una familia, y luego cuando nos jubilamos a cuidar a los nietos, a los hijos, a los padres.
Nuestras muertas no les importan más que para proclamar minutos de silencio, hacer programas televisivos macabros y pedirnos que denunciemos para que luego nos cuestionen y se burlen de nosotras. Pues nos hemos cansado, estamos hartas y vamos a por todas. Ninguna ley por muy mordaz que sea nos parará, ninguna propaganda anti-huelga, venga de donde venga, nos va a echar para atrás, estamos decididas, sabemos que juntas podemos cambiar el rumbo.
Las mujeres nos estamos organizando, estamos concienciadas y tenemos la fuerza de quien sabe que no hay otro camino, porque nos va la vida en ello. No conozco a las tres compañeras de Valladolid personalmente pero no importa, estamos juntas en esto, somos muchas, millones de todas partes, de todas las razas y colores y no vamos a parar hasta que las suelten, porque queremos caminar todas juntas el 8M.
Así que, señores de la guerra y la represión, están avisado: vamos en serio y no vamos a parar hasta que dejen libres a nuestras compañeras de Valladolid. Nuestra mejor arma, la huelga y la solidaridad!