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Red Internacional
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CÓRDOBA / LIBERTADES DEMOCRÁTICAS. Hugo Seleme: “En Jujuy tenemos la tormenta perfecta”

Hugo Seleme, docente de Ética de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba, opina sobre políticas de libertades democráticas tanto en Jujuy como a nivel nacional.

Domingo 28 de agosto de 2016 22:33

¿Qué opina de lo que está pasando en Jujuy?

En Jujuy, creo yo, lo que está sucediendo es la utilización del aparato judicial para detener, contener o criminalizar la protesta. Por otra parte, esto mismo puede verse en las políticas que ha estado llevando el actual gobierno nacional. El caso de Jujuy es sólo el más patente.

Cuando uno analiza la detención de Milagro Sala, las irregularidades jurídicas son enormes, tanto si se tiene en cuenta el modo en que se inició como la manera en que hasta hoy se mantiene. Está acusada por tumulto, un delito que es excarcelable. Los funcionarios que intervinieron en su detención en muchos casos eran incompetentes, porque había vencido el turno por el cual debían actuar y siguieron interviniendo cuando no debieron hacerlo. La investigación no fue llevada adelante por un juez, sino por un fiscal a pesar de que la normativa dice lo contrario. Sus fueros parlamentarios no fueron respetados.

Cuando uno suma la cantidad de arbitrariedades y de ilegalidades a las que ha sido objeto Milagro Sala y advierte que sigue detenida a pesar de los reclamos presentados ante el gobierno argentino por Amnistía Internacional y la propia OEA , entre muchos otros organismos, uno ve la magnitud del problema al cual nos enfrentamos. Este problema es grave no solo por lo que ha sucedido sino por el poco impacto que ha tenido en la opinión pública. Cada vez que alguien habla sobre la situación de Milagro Sala, automáticamente es acusado de estar convalidando la corrupción o de ser cómplice de la inmoralidad. Los supuestos actos de corrupción que se le imputan no están corroborados en ningún sentido y, si existieron, lo correcto sería que fuese imputada e investigada, no que arbitrariamente detenida tal como sucede hoy.

Para saber los verdaderos motivos por los cuales está detenida hay que ver lo que declararon los funcionarios que actuaron en la detención. De manera expresa manifestaron que no iba a ser liberada a menos que el acampe que estaba llevando adelante Tupac Amaru fuese levantado. No es necesario indagar en las intenciones ocultas, ya que fueron puestas de manifiesto por los mismos funcionarios judiciales que intervenían. Así es que tenemos en Jujuy el gravísimo problema de un poder judicial que debería actuar para proteger a los ciudadanos, entre otras cosas de la arbitrariedad del poder Ejecutivo, actuando exactamente de modo contrario. Actúa como herramienta del mismo. Así es que en Jujuy tenemos la tormenta perfecta: violación de la división republicana de poderes, violación de las libertades individuales.

También está el hecho de que los legisladores se votan a sí mismos como miembros del Tribunal Superior de Justicia.

Eso establece un nuevo récord a la transgresión de la división de poderes, porque personas que estaban en el poder legislativo hicieron el paso directo al poder judicial. No tengo registro de que esto haya sucedido, al menos en la historia reciente de la Argentina o si quiera en otro lugar, y sin embargo, como decía antes el impacto en la opinión pública ha sido nulo. Tenemos un poder judicial totalmente cooptado por el poder ejecutivo y esto, que debería hacer sonar las alarmas en todo el sistema republicano, no genera ninguna reacción. Creo que esto se da entre otras cosas porque existe un sistema de medios de comunicación cómplices que ha alentado y encubierto la fusión de estos dos poderes del Estado.

Morales es un radical aliado al Pro, pero el vicegobernador Haquin es del Frente Renovador de Massa ¿Cómo analiza esa coyuntura?

Tiene que ver con lo que está padeciendo Argentina actualmente: una restauración conservadora. Igualmente, la idea de unir el republicanismo con el conservadurismo no es algo nuevo en es la Argentina. La generación del 30 al 80 tiene esta idea de que se debe instalar una república conservadora, esto no es novedoso. Sí es novedoso que aparezca de nuevo en el siglo XXI, pero tiene raíces profundas en la historia argentina.

Uno puede rastrear la misma idea en períodos históricos, por ejemplo en la última dictadura militar del 76 es posible encontrar una matriz política común que permanece activa aún hoy, a pesar de que el emergente de hoy ya no es un gobierno de facto, no tenemos la dictadura militar con sus peculiares aberraciones, pero tenemos un gobierno nacional con algunas características similares. Durante el período militarista que culmina en la dictadura del 76, quienes tenían que gobernar era una aristocracia militar que se definía por oposición a los políticos. Mientras los políticos eran corruptos, la aristocracia militar capaz de guiar la república encarnaba los valores que algunos intelectuales habían logrado imponer. En el inicio del período militarista Leopoldo Lugones, entre otros, había impuesto la figura del héroe militar. De acuerdo con su visión el único logro que había alcanzado Argentina era su independencia y lo había alcanzado gracias a los militares. Ellos eran, concluía, los únicos aptos para guiar los destinos de la nación.

Hoy la matriz inaugurada por Lugones sigue estando presente. Sólo ha cambiado quien es el héroe que se opone al político corrupto y el mito que lo legitima. Hoy el mito tiene que ver con el éxito económico alcanzado por los inmigrantes gracias al esfuerzo personal. El empresario hijo de inmigrantes que forjó el éxito económico de la Argentina a través de su trabajo, es hoy el equivalente al militar de Lugones que forjó la independencia gracias a las armas. Esta nueva aristocracia empresarial puede reconducirnos al orden y la racionalidad de la que nos han apartado políticos demagógicos.

Milagro Sala encarna esta teoría, la política que fue corrompida y que tiene que ser puesta en orden, disciplinada por la nueva aristocracia que nos gobierna. Lo interesante es ver la continuidad de esa república aristocrática con un nuevo sesgo que es empresarial y gerencial y no ya militar, pero es la misma idea de una aristocracia intentando disciplinar la sociedad, controlar la protesta social, etc.

¿Qué piensa de lo sucedido con Hebe de Bonaffini y la relación que ha tenido el gobierno de Macri con respecto a los Derechos Humanos?

Creo que se explica con lo que decía de una matriz política que permanece y también tenemos aquí emergentes que son semejantes a los que hubo en la dictadura militar. En este sentido hay una entrevista que se le hizo a Videla con respecto a los desaparecidos y el dice que de los desaparecidos no se sabe nada y no puede saber ya que no están. Si uno ve esto y lo compara con las declaraciones del presidente acerca de los números de los que desaparecieron, afirmando que no sabe cuántos son, las semejanzas son apabullantes.

Estas equivalencias muestran una matriz política que sigue estando presente y sigue generando estos emergentes. Lo que ha pasado con el gobierno de Macri es que no ha hecho desaparecer a las dependencias gubernamentales vinculadas con los Derechos Humanos, simplemente las ha vaciado con el traslado de personal y desfinanciamiento. Siguen existiendo, pero cada vez más se asemejan a una cáscara vacía. Es un enorme retroceso.

También hay un rol muy reaccionario de los sindicalistas frente a la situación que están viviendo los trabajadores.

Creo que algunas agrupaciones sindicales no están cumpliendo el rol que debieran cumplir. Uno ve el efecto de las políticas de regresión en la redistribución de ingresos que está teniendo el actual gobierno, en especial en indicadores de pobreza y los despidos, y uno piensa que esos sectores debieran estar en un plan de acción articulado. No tenemos nada de eso. Eso tampoco es una novedad, en todos los golpes de Estado, las restauraciones conservadoras que se articularon han tenido apoyo de algunos sectores sindicales. Uno de los que acompañó a última dictadura fue Triaca, padre de quien es el actual Ministro de Trabajo. Nada sorprende.

¿Qué opina acerca del rol que puede jugar tanto los abogados como los estudiantes de Derecho?

Creo que los abogados tenemos un doble rol: uno en relación con nuestros clientes y otro con relación a la sociedad. En relación con nuestros clientes creo que los abogados deben velar por la defensa de los derechos individuales que todo gobierno conservador indefectiblemente avasalla. Eso es lo que me temo que tendremos en los próximos años, la pérdida sistemática de los Derechos Humanos. Ahí lo que toca a los abogados es utilizar las herramientas jurídicas para poner un freno a la amenaza.

Pero también creo que hay otro rol de los abogados, especialmente los formados en las universidades públicas. Este cosiste en militar políticamente y formarse como cuadros para futuros gobiernos. Creo que la palabra militancia se encuentra desprestigiada y no es casualidad porque el freno de los gobiernos conservadores ha sido siempre la militancia. Los gobiernos conservadores lo que intentan es paralizar la sociedad, por eso que criminalizan la protesta social. La criminalización está dirigida no sólo a quien protesta sino a quien es testigo del acto de criminalización, porque el efecto que tiene es paralizar cualquier reclamo futuro. Es importante asegurarnos que este efecto paralizador no llegue a las facultades de Derecho.

La función de los abogados es la de ser actores políticos y creo que en esto las facultades de las universidades públicas son una escuela inmejorable de militancia política. Formarse en la militancia no consiste en salir a pintar paredes o pegar carteles. Formarse en la militancia es educarse en el manejo de la cosa pública y para esto hace falta saber de economía, de derecho, de historia institucional. Es por esto que necesitamos abogados formados en esto que puedan con el tiempo ser cuadros políticos y funcionarios de futuros gobiernos. Si esto no se logra lo que tendremos es lo que tenemos hoy, cuadros políticos educados en universidades extranjeras. No creo que ningún país se pueda dar ese lujo. Sería impensable para un estadounidense, por ejemplo, permitir que sus cuadros políticos se formen en el extranjero. Dado que hemos entrado en un proceso de admiración por los Estados Unidos, sería bueno que copiemos esto. Sería estupendo, por ejemplo, que nuestros ministros de economía se formasen en nuestras universidades. En el gobierno anterior tal era el caso. Hoy ya no. Tampoco sorprende.