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Red Internacional
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OPINIÓN. Humor y machismo: un debate necesario

Cotidianamente, tanto en programas locales como extranjeros, vemos chistes y monólogos que reproducen altos grados de violencia hacia las mujeres y la diversidad sexual.

Martes 2 de agosto de 2016

Desde la tevé local, canales de aire o cable, hasta los programas de otros países como “El club de la Comedia” o “Comedy Central Stand up”, explotan a diario las pantallas con monólogos que reproducen altos grados de violencia hacia las mujeres y la diversidad sexual.

El stand up es un género humorístico que se dedica a revelar el lado hilarante de las cosas cotidianas, que nos identifican a hombres y mujeres en nuestro diario vivir. Sin embargo otra característica es que es uno de los géneros con más audiencia en los últimos años y muchos de ellos reproducen conceptos machistas.

En Argentina el género tiene raigambre teatral, devenido de espectáculos de teatro revista, café concerts, exitosos por su objetización de la mujer y de su cuerpo en el escenario; y llevado luego a la tele en programas de todo tipo, desde magazines hasta programas políticos. Pero su auge se alcanzó hace unos diez años, cuando el género se instaló en la tele en pequeños “micros” o espacios breves en programas humorísticos, hasta la actualidad donde tienen un show propio, como lo fue “Stand Up sin fronteras”, por Comedy Central o como sucede ahora con “Hora de Reír”, por Canal 9.

¿Todo es humor?

“A las gordas nos discriminan hasta de los secuestros, ¿Dónde viste que secuestraran a una gorda? Ni en pedo pasa. Porque es como en las películas, a las flacas las secuestran unos mafiosos en un auto negro, la suben, la llevan, chau; a mí para secuestrarme tienen que traer el camión de la mudanza. Entonces yo a las dos de la mañana camino tranquila por la calle, como mucho me van a robar, ni en pedo me secuestran”.

Esto lo dice la comediante Mar Tarrés en uno de sus monólogos ante una audiencia copiosamente femenina que aplaude su chiste, a quien fuera elegida ganadora en el concurso cordobés “La chica del verano”, donde las mujeres que hacen temporada teatral en Carlos Paz son nominadas y votadas por su labor humorística o, como en la mayoría de las veces, sólo por su apariencia física. Tarrés encarnó una feroz campaña para ganar ese premio y para “desenmascarar” que la belleza no es solo delgadez; pero su contradiscurso no denuncia el carácter terriblemente machista de ese concurso y sus “chistes”, que son una cachetada a la situación de emergencia de género que viven las mujeres y las identidades sexuales disidentes en Argentina.

“Me informan que ya apareció Valentina, la nena desaparecida de hoy (…) No pueden preocupar así a todo el mundo por una travesura (…) Un chirlo en la cola no le vendría mal”, posteó Tarrés en su Facebook días atrás.

En una sociedad donde cada 30 horas una mujer es asesinada, donde se siguen buscando a miles de desaparecidas por las redes de trata, esto no hace más que reproducir constantemente la violencia patriarcal que viven las mujeres y la diversidad sexual. Mucho menos en una provincia como la de Córdoba, donde en lo que va del año ya lleva la misma cantidad de femicidios que en todo 2015, y que además es la “cuna” del humor de salón, con exponentes masculinos y misóginos como Cacho Buenaventura, quien fuera figura de todas las publicidades provinciales del gobierno de De La Sota y luego candidato a vicegobernador en la lista del Frente para la Victoria; o el Negro Alvarez que estuvo a punto de ser candidato a diputado por el Frente Renovador de Sergio Massa.

Los medios de comunicación: un gran generador de sentido común

En Canal Trece todas las noches vemos como Marcelo Tinelli, entre humoristas que hacen pasos de comedia imitando a políticos argentinos, hace de su escenario un desfile brutal del machismo, donde sus bailarinas son silenciadas y condenadas únicamente a ser objetos de deseo de los hombres. Luego hace demagogia posando con el cartel de #NiUnaMenos, porque es lo “políticamente correcto”.

La misma pantalla que muestra a las mujeres como mercadería, es la que luego muestra, de una manera brutal, los incontables casos de violencia machista, femicidios, abusos, torturas, desapariciones.

Por un lado, los medios venden el cuerpo de la mujer en el prime time de la tele o mediante monólogos. Por el otro, el amarillismo diario de los noticieros y magazines muestra a las mujeres únicamente víctimas de la violencia machista. Rara son las veces en que aparecen las mujeres organizándose, peleando por sus derechos.

Otro tipo de humor

Sin embargo toma fuerza cada vez más la comedia que empodera a la mujer como sujeto, como actiz, y no como objeto del ojo machista ni como entretenimiento de la platea masculina; con observaciones sagaces sobre la realidad política y la desigualdad de género.

Humoristas como Malena Pichot, Charo Lopez, Ana Carolina y Virginia “Bimbo” Godoy van tomando relieve, humoristas que también se manifestaron por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, y más recientemente se pronunciaron en el #NiUnaMenos y por #LibertadParaBelen, joven tucumana condenada a 8 años de prisión tras un aborto espontáneo.

Resulta esencial, entonces, reconocer al humor como una herramienta política y como un lugar de lucha, para llevar levantar voz las denuncias de las que no tienen voz.