IU en su informe anual del 2017, analiza de cara a su militancia, sobre la caracterización tanto internacional como de la situación del Estado español, así como su estrategia e seguir.
Federico Grom Barcelona | @fedegrom
Miércoles 21 de junio de 2017
En un extenso documento el coordinador Federal de IU –Alberto Garzón- presenta a su organización que realizará su “Asamblea Político y Social” el 24 de junio, casi un año después de haber concurrido en coalición electoral junto a la formación de Pablo Iglesias.
Un documento que más allá de los elementos de caracterización y análisis de la superestructura política, se centra en los problemas electorales y parlamentarios. Dándole un lugar solo discursivo a los procesos de lucha o la necesidad de movilización. De esta manera pareciera tener cierto cinismo la afirmación de que existe un peligro de “institucionalización” cuando esto es ya una realidad.
En este informe, aunque valora positivamente la alianza electoral con Podemos, pretende diferenciarse de éste. “Si bien la alianza electoral ha servido para consolidar un fuerte espacio de izquierdas en el Congreso, y ha contribuido significativamente a neutralizar las estrategias y operaciones del régimen, también hay signos que alertan de su insuficiencia para aprovechar el contexto actual para organizar políticamente a las clases populares víctimas de la crisis.”
Desde IU le achacan a la formación de Iglesias que la candidatura de Unidos Podemos haya obtenido 1 millón de votos menos que la suma de los que había obtenido IU y Podemos por separado en diciembre de 2015. “Es cierto que esperábamos mejores resultados electorales” reconocen, y más adelante señalan lo que consideran un problema de visualización política, “en general sólo aquellas iniciativas de carácter local suelen ser asignadas correctamente a IU, mientras que el resto del trabajo tiende a difuminarse bajo el rótulo de Podemos –ni siquiera Unidos Podemos-.”
Y aunque no ponen en cuestión la coalición electoral, señalan que “nuestras diferencias con Podemos deben visualizarse no sólo por no faltar a la verdad sino también porque hay un espectro político que simpatiza con nuestras propuestas y que quiere verse referenciado también en el Parlamento.” Diferencias “ideológicas y de estilo”, para fortalecer así “un perfil propio”.
A pesar de que IU dice que su proyecto es la “construcción del socialismo” a diferencia de Podemos que lo borro de su léxico e imaginario, es un socialismo para los días de fiesta, ya que la estrategia a la que se ciñe es la conocida como la “ruptura democrática” que en sus propias palabras “contiene el proyecto de nuevo país que viene proponiendo históricamente IU”.
Basan su proyecto en dos tácticas centrales “la unidad popular, entendida como construcción de espacios de acción política compartida con otros actores políticos y sociales” por supuesto con la cabida de los “empresarios patrióticos” de los que hace gala Iglesias e Izquierda Unida se abstiene de nombrar; y por otro lado la transformación de IU “en un movimiento político y social que deje atrás la fórmula más clásica de partido político”. Buscando distanciarse por lo menos discursivamente, de la deriva de la formación morada en esta cuestión.
En su balance de los gobiernos municipalistas del “cambio” la dirección de IU señala que más allá de las diferencias entre uno y otro, todos “respiran el mismo aire democratizador y renovador, una mezcla de republicanismo radical con un espíritu quincemayista que ha funcionado muy bien a la hora de generar una necesaria ilusión sobre todo en los barrios más populares”, aunque no se han mostrado igual de efectivos en generar ilusiones que en resolver los problemas que aquejan a los trabajadores de los mismos barrios o siquiera señalar verdaderas salidas. Por el contrario, acumulan una larga lista de promesas electorales incumplidas.
IU es un engranaje en la política de gobierno “progresista” de Podemos con el PSOE de siempre. Incluso, IU al igual que Podemos dan apoyo político a los socialistas en ayuntamientos en grandes ciudades como Valladolid o Córdoba. Sin contar el pacto de cogobierno entre PSOE andaluz e IU en la Junta de esta comunidad roto en enero del 2015 por Susana Díaz. Sin embargo, mantienen el cogobierno en una veintena de distintos gobiernos locales. Algo que le achaca Podemos Andalucía a esta formación pero pasando de puntillas por la política de su dirección estatal.
En realidad el matiz entre IU y Podemos, es que IU sostiene un gobierno de izquierdas a la portuguesa. Donde los socialistas están a la cabeza del gobierno en solitario y son apoyados por la izquierda desde el Bloco de Esquerda al Partido Comunista Portugués. Contradictoriamente lo contrario que hace a nivel local. Mientras que Pablo iglesias se propone directamente cogobernar con el PSOE. Algo a lo que Iglesias se ha negado al nivel en que Izquierda Unida lo practica. Una verdadera paradoja de contradicciones.
Aunque alerta de la estrategia de Segunda Transición que sería dirigida por partidos “reformistas” como PSOE y Ciudadanos, nada dice de la estrategia de una segunda transición del PSOE y Podemos junto a IU. En especial cuando su política de ruptura democrática es la misma que el PC levantó en la primera transición, de la que nació el régimen actual que garantizó la desigualdad y la explotación así como los buenos negocios capitalistas.
Sobre esta estrategia ya hemos polemizado desde este medio, aunque vale la pena señalar que se erigió como el desvió del auge de la movilización y le permitió a la clase dominante y sus personeros políticos del momento, la continuidad de sus privilegios.
Veamos en qué queda su “ruptura democrática” sobre uno de los problemas democráticos más candentes de los últimos años, una verdadera crisis del Régimen. Sobre Catalunya y el proceso político y social que se vive, con respecto al derecho de autodeterminación, IU l igual que su socio electoral forman parte del Pacte Nacional pel Referéndum y se pronuncia por un referéndum “con garantías y reconocimiento internacional”, es decir en acuerdo con el Estado español.
De esta manera niegan su apoyo al referéndum unilateral, “no tendrá en ningún caso el apoyo de IU” zanjan. Para ser precisos, el contenido de su política queda mejor clasificado en la formula de “ruptura pactada”.
Una interpretación curiosa para gente que dice venir de la tradición del marxismo. ¿Os imagináis a Marx diciendo algo así como que ”los pueblos oprimidos deben conquistar su derecho de autodeterminación en acuerdo con sus Estados opresores”?
Pero más allá de las diferencias con la tradición del marxismo frente a la cuestión nacional, no hay ni diferencias de calado y menos de estrategia con Podemos. Una versión socialdemócrata con algunos grados de fiebre más que la de la formación que lidera Iglesias.
Ambas opciones, juntas o separadas entre sí, en incluso sumando al PSOE, solo preparan el camino a nuevas decepciones y desvíos de los anhelos e intereses de los trabajadores y el pueblo pobre.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se reunirán el próximo el martes, después de haber mantenido ayer miércoles 30 minutos de conversación telefónica después de la ratificación de Sánchez como secretario general del PSOE. En este encuentro Iglesias insistirá en “una hoja de ruta para sacar al PP de las instituciones” en común con los socialistas.
El líder del PSOE ha anunciado antes incluso de hablar con Rivera e Iglesias la idea de una mesa de coordinación de partidos en el Congreso para revertir las políticas del PP, como vociferaba en su congreso partidario “un espacio de coordinación parlamentaria" para "conseguir una mayoría" que "cierre la etapa negra de gobierno del PP".
Tanto Alberto Garzón como Irene Montero, han señalado que participarán de la misma. Sin embargo, Garzón presentó sus reparos frente a la participación de Ciudadanos bajo el argumento de que esta formación “es el sostén del PP”, argumento correcto pero no menos cierto para el PSOE con quienes pretenden gobernar o apoyar a su gobierno.
Aún está por verse, si logran configurarse como una opción viable para una reforma del régimen de la mano del PSOE o la lucha de clases expresara la contradicción entre sus discursos y sus actuaciones desbaratando sus planes y abriendo la perspectiva del fortalecimiento de corriente política que pele por una ruptura revolucionaria.