Continúan apareciendo casos confirmados en los lugares de trabajo, mientras que las empresas siguen facturando a costa de la salud de los trabajadores con el aval del Estado. Hoy nos enteramos sobre la situación que están atravesando los trabajadores que sostienen los bingos y casinos del país.
Martes 7 de julio de 2020 19:33
Esta semana se confirmó un caso positivo en el taller de costura y tapicería perteneciente a la empresa de juegos de azar Iberargen-Codere (operadora de la mayor cadena de salas de juegos del país) en San Martín, el cual estuvo funcionando al 100% durante la cuarentena poniendo en riesgo la salud de sus empleados. El taller ante esta situación cerró hasta el 14 de julio, pero no hubo testeos a los demás trabajadores.
Esenciales para la ganancia de los empresarios
En el taller se produce la vestimenta de todos los empleados y jerárquicos de las diferentes salas, además de la producción de prendas para otras empresas asociadas, la reposición y arreglos de banquetas, taburetes y sillones de las salas de juegos, oficinas de todo el país y del exterior de la empresa CODERE.
Ante el contexto de pandemia se empezaron a producir barbijos, aunque solo por un mínimo tiempo y parte de producción fue dedicada a los mismos. Siguiendo hasta el 27 de junio con la producción normal en el sector de sastrería, dejando de lado la producción de barbijos.
Las medidas de seguridad para evitar el contagio entre trabajadores fueron mínimas. Si bien había alcohol en gel, barbijos y desinfección periódica del lugar, entre las máquinas no hay más de un metro de distancia, el lugar de trabajo donde se desarrollan las tareas, ahora solo abocadas a costura y sastrería es de unos 10m x 15m donde operan las maquinas, sumado a otros puestos de trabajos de mesa y corte, que es un espacio reducido para la cantidad de trabajadores (unos 50 trabajadores), sacando la producción en un mismo horario de jornada laboral.
Cuenta con un comedor que es exageradamente pequeño (como una habitación promedio) para todos los empleados, obligando a la mayoría a comer en su puesto de trabajo. Con dos dispenser para todos los trabajadores.
La precarización laboral un punto que golpea a los trabajadores
Pese a las multimillonarias ganancias de la empresa en todo el país, está especula con los sueldos de los empleados a la espera del ATP (Programa de Asistencia al Trabajo), retrasando el cobro, abonando solo un mínimo porcentaje de este.
Como pasó en el mes de mayo, donde el ATP superó la mitad del sueldo de varios trabajadores y la empresa posteriormente lo descontó, golpeando aún más el bolsillo de los trabajadores al siguiente mes, que ya venía siendo saqueado por la empresa.
Hasta ahora en este mes de julio, aún no depositaron el sueldo, solo se cuenta con una parte del medio aguinaldo que se informó que lo pagarían en “cómodas” cuotas. Esto sumado a los bajos sueldos que perciben los trabajadores del taller, los cuales están divididos en full-time (9 hs diarias) y part-time (6 hs diarias) estos últimos perciben salarios bajísimos, muy por debajo de la canasta básica e incluso en muchos casos estando al límite de indigencia.
También es para tener en cuenta que desde marzo los trabajadores no cuentan con recibo de sueldo en mano. Sin contar con los aumentos ya firmados en 2019 para este año sin tener noticias de estos. Diariamente los trabajadores son sumamente presionados y controlados individual y colectivamente, explotándolos para sacar el máximo de producción posible sin ningún rédito por la producción que exige la patronal.
En el último comunicado de la empresa descaradamente les pide a sus trabajadores el retraso de una parte de su aguinaldo hasta diciembre, además de solo contar con el ATP para el sueldo de los mismos, sin contar que el taller de costura y sastrería estuvo funcionando al 100% hasta el 26 de junio.
Esta no es la primera vez que utilizan a los obreros como carne de cañón, en el año 2016 usaron a los trabajadores llevándolos a participar de una marcha que paradójicamente solo iba a beneficio de los empresarios de CODERE, con la complicidad de la burocracia del sindicato de juegos de azar (ALEARA) en contra de un impuesto al juego que se aplicó a las multimillonarias ganancias de la empresa que quería evadir.
Multimillonarias ganancias
Los resultados del último balance de Iberargen-Codere muestran que solo en el 2019, la empresa principal operadora de tragamonedas en la Provincia (regentea 14 salas) obtuvo un beneficio bruto de explotación de 72.6 millones de euros que equivalen a más de 3600 millones de pesos argentinos.
Con semejantes ganancias La empresa podría afrontar sin dificultades los sueldos de sus empleados que están muy por debajo de la canasta básica, incluso si no están en funcionamiento sus salas de juego.
ALEARA: Una burocracia sindical enquistada y aliada de los empresarios
Como suele pasar con las burocracias sindicales, esta no atiende los reclamos de los trabajadores y solo está para el beneficio de la empresa, evadiendo los reclamos y dejando a los trabajadores a su suerte, sin asambleas ni participación de los obreros.
Como ya hablamos anteriormente organizaron una protesta utilizando a los trabajadores solo para el reclamo en beneficio de la empresa, con la exigencia de no abonar un impuesto al juego que se aplicó en 2016, que no afectaba a los trabajadores, sino que solo afectaba mínimamente a las multimillonarias ganancias de Iberargen-Codere.
En las últimas elecciones sindicales del sector, solo había una lista electoral y no contaba con ninguna oposición a la misma, no dejando lugar a otra alternativa para que los trabajadores puedan elegir a sus representantes sindicales.
Los trabajadores no pueden contar con los delegados actuales ya que estos no suelen estar presentes y negocian a las espaldas de los trabajadores, dejando ver una actitud de pasividad que los pone siempre del lado de la empresa.
Por eso en estos momentos es clave la organización de los trabajadores y trabajadoras. Desde la redacción de La izquierda diario y el PTS, queremos decirles a los trabajadores que pueden contar con nosotros para denunciar y organizarse para enfrentar a las patronales y las medidas del gobierno que ponen en riesgo nuestra salud y nos explotan en nuestros puestos de trabajo.