Este jueves la representación de México en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU rechazó una recomendación del Vaticano que instaba a "proteger la vida desde la concepción".

Nancy Cázares @nancynan.cazares
Viernes 15 de marzo de 2019
La representación de México en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aceptó 262 de 264 recomendaciones emitidas por distintos gobiernos sobre respeto a los Derechos Humanos.
Entre las recomendaciones rechazadas se encontraba una hecha por el Vaticano, que llamaba a "respetar y defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural".
La recomendación del Vaticano pedía al gobierno mexicano que introdujera "enmiendas a las constituciones de los estados para garantizar una protección similar en los ámbitos federal y local".
La respuesta de México apeló a una serie de inconsistencias que traería consigo aceptar la recomendación, tanto a nivel constitucional como por la legislación penal del país. En particular, se refirieron a la interrupción del embarazo en caso de violación.
Esta respuesta, que podría parecer "progresiva" por parte del gobierno de México, contrasta con la posición de Presidencia y de la Secretaría de Gobernación sobre el derecho de la mujer a decidir en nuestro país, tema ante el que han mantenido ambigüedad y posiciones encontradas, cuando no de abierto rechazo.
En contra del aborto y a favor de la vida: la postura de Olga Sánchez Cordero
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¡Iglesia y Estado, asunto separado!
Esta suscripción selectiva a las conquistas en materia de derechos humanos por parte del gobierno de México se hace hoy más evidente. De cara a los países que conforman la ONU (cómplices de los innumerables crímenes contra mujeres y niñas perpetrados por sus Cascos Azules), el gobierno federal pretende aparecer como respetuoso de los derechos de las mujeres.
Sin embargo, la realidad es otra. Políticos y partidos en los Congresos de estados como Nuevo León, Chihuahua o Sonora buscan avanzar sobre el derecho a decidir, amparados por el "derecho a disentir" que para AMLO sí tienen senadoras como la fanática antiabortista Lilly Téllez, pero no lo tuvieron los pueblos opositores al Aeropuerto, el Tren Maya o la Termoeléctrica en Huexca, a quienes el Presidente no tardó en descalificar.
López Obrador se ha reunido dos veces en menos de un mes con líderes religiosos, atención que no han recibido madres de víctimas de feminicidio o las y los trabajadores estatales despedidos.
Nada bueno podemos esperar las mujeres de un gobierno que pretende someter a consulta derechos elementales como el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, al mismo tiempo que evalúa la posibilidad de otorgar concesiones en radio y televisión a grupos religiosos. Son éstos mismos grupos quienes promueven el clima de estigmatización y criminalización en contra de las mujeres que interrumpen su embarazo y contra la diversidad sexual y las personas trans.
Ante la emergencia de un movimiento de mujeres que lucha por todo el mundo por el derecho al aborto y en contra de la violencia y la precarización, la organización independiente del gobierno y sus partidos es clave. Mujeres como Lilly Tellez y Olga Sánchez Cordero, llevando a la "gran política" posiciones responsables de la muerte de miles de mujeres por abortos clandestinos, no nos representan.
Referenciémonos para luchar en las obreras de Matamoros, que se pusieron junto con sus compañeros al frente de la lucha en contra de gigantes trasnacionales en defensa de sus derechos; en las maestras que por todo el país dan vida a uno de los sectores más combativos; en las mujeres de la APPO que nos enseñaron que las de abajo accedemos a los medios tomándolos con la fuerza de nuestra organización y no por una "concesión" a modo negociada a puerta cerrada. En las que defienden la vida luchando por los recursos naturales y el territorio. En las que piden justicia porque la desaparición o el feminicidio no dejaron lugar para el perdón ni el olvido.
Contra la hipocresía estatal y la moral conservadora y reaccionaria, ¡Separación efectiva de la Iglesia y el Estado! Sigamos de pie exigiendo ¡Aborto legal, seguro y gratuito en todo el país!