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Red Internacional
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GUANAJUATO. Iglesia y autoridades protegen a Gutiérrez Farías, cura acusado de abusos

Menores de edad, vecinos y familiares de por lo menos 6 albergues de niños a cargo de la Iglesia en Guanajuato han denunciado abuso sexual, violencia física y emocional, así como aislamiento en cuartos por semanas sin comida.

Lunes 17 de julio de 2017

Ante esto las autoridades y políticos han encubierto a Padres y Monjas responsables de dichas acciones, perdurando así la doble moral de la Iglesia.

La Procuraduría General de Justicia en Guanajuato recibió denuncias en marzo del 2016, por violencia física, verbal, abuso sexual, aislamiento, así como las amenazas de ser arrojados a la calle si contaban algo de lo que vivían en cinco albergues en la “Ciudad de los Niños” en Salamanca. Ahí, más de cien niños son víctimas de estos abusos a cargo de padres y monjas.

Hasta la fecha los albergues siguen operando, pero ahora con la complicidad de autoridades, así como instancias como el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y el Registro Civil. Ni la casta política ni el Estado quieren entrar en conflicto con la Iglesia, dado sus intereses políticos y económicos, sin importar la integridad de más de seiscientos niños y niñas que viven en estos albergues.

Doble moral de la Iglesia

Muchos de los niños que llegan al albergue son hijos de padres que tienen una jornada extenuante o tienen una situación económica seria que para no dejar a sus hijos solos y que no vivan en situación de calle, consideraron como opción internarlos en los distintos albergues que dan una buena imagen por ser parte de la Iglesia quien pregona “bondad, buena fe y educación”.

Sin embargo, los padres que muchas veces no saben leer o escribir son obligados a firmar documentación donde ceden “la custodia y patria potestad para siempre jamás a favor del presbítero encargado del lugar”. En esos escritos, el sacerdote “expresa su deseo de apoyar, respetar y aceptar la custodia y patria potestad para siempre jamás del menor”, así como verlos por quince minutos cada seis meses y siempre en presencia de una persona del albergue. En muchas ocasiones se les niega la visita, se les dice que han perdido los derechos como padres.

Padres se han presentado ante el DIF para denunciar estos hechos. No obstante, le indicaron que el sacerdote Pedro Gutiérrez Farías, “estaba muy fuerte y que si ella iba en contra de él iban a bloquear cualquier trámite y afectar incluso sus oficinas”.

Es tanto la complicidad del Estado que más de ciento treinta y cuatro niños y niñas perdieron sus apellidos, pues en el Registro Civil se los sustituyeron por los del sacerdote y el de la monja Hortensia Jiménez Cruz.

Abuso sexual, violencia y desaparición de niñas y bebés

Relatos de niños niñas describen como el sacerdote Pedro Gutiérrez Farías quien es el encargado junto con Leandro Martín Bermúdez Armenta coordinador del coro y la música, los hacia jugar al papá y la mamá y si se negaban eran fuertemente golpeados. Sus víctimas eran menores de entre 9 a 12 años.

Las víctimas también reconocieron a las monjas Hortensia Jiménez Cruz, Xóchitl Chávez Sánchez y Esmeralda de Jesús Suárez Bertury de encargadas de los castigos corporales. Los mismos van desde golpes con palos y confinamiento durante una semana en pequeños cuartos de escarmiento sin comida hasta graves quemaduras en pies y manos causadas por un comal.

Por ejemplo, una niña de 5 años relata cómo fue quemada después de que una de las monjas descubrió que se había quedado con un pedazo de plastilina.

Niños se han percatado de que niñas que quedan embarazadas son desaparecidas. Hay relatos donde tienen al bebé y días después ambos desaparecen de los albergues, los familiares han denunciado y buscado pero el albergue ni las autoridades dan respuesta.

La Iglesia defiende a sus pederastas y encubre la violencia

Sacerdotes de Irapuato se han pronunciado en defensa de los sacerdotes y las monjas, bajo el pretexto de que es una buena obra de caridad dar alojo y rescatar numerosas vidas del abandono y que viene operando más de 40 años.

Algunos niños tienen normalizada la violencia: relatan que no la pasan tan mal, pues no tienen un lugar a donde ir. Sin embargo, varios internos explicaron que cuando van de visita alguna personalidad o sus padres los hacen limpiar todo, los obligan a dormir en otro lado para no desordenar los dormitorios que son una base de cemento, una colchoneta y baños que en su mayoría no tienen agua.

También se han dado cuenta que familias les dan dinero y no ven mejora ni siquiera en los alimentos. En muchas ocasiones cuando les dan dinero directamente a los niños los sacerdotes y monjas se los quitan.

Por su parte, Gutiérrez Farías, amigo del ex presidente panista Vicente Fox, ha declarado que desconoce las denuncias de los niños, que se han recibido visitas del Ministerio Publico pero que “nunca he recibido alguna notificación por escrito o verbal de que algún asunto haya procedido, así como tampoco se nos han proporcionado números de expedientes”.

La mafia de la Iglesia

No es la primera vez en que la Iglesia se le acuse de un caso de pederastia, de violencia en sus albergues y la impunidad, de ocupar los recursos económicos de la población para sus propios intereses, así como el encubrimiento del gobierno. El caso más sonado recientemente en el plano internacional es del cardenal George Pell, protegido por el Papa Francisco.

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Mientras la Iglesia solapa y protege a los curas abusadores, al mismo tiempo es enemiga acérrima de los derechos de las mujeres y la comunidad sexodiversa. Ha criminalizado a millones de mujeres que han luchado por defender su derecho a decidir sobre sus propios cuerpos, haciendo evidente su compadrazgo con el Estado.

Es así que en México, al igual que en otros países, impulsaron activamente la penalización del derecho al aborto, lo que llevó a la detención de cientos de mujeres y condena, junto a los gobiernos, a 47,000 mil mujeres por año en todo el mundo a morir por consecuencia de abortos clandestinos.