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VISITA LLADONERS. Iglesias pedirá a Junqueras que ERC sostenga el gobierno de sus carceleros

La visita de Iglesias a Lladoners sitúa a Podemos como el embajador de un gobierno que mantiene presos políticos, 1.000 causas abiertas contra activistas y se niega a reconocer el derecho de autodeterminación.

Santiago Lupe

Santiago Lupe @SantiagoLupeBCN

Jueves 18 de octubre de 2018

Foto: EFE

La visita que este viernes realizará Pablo Iglesias a Oriol Junqueras, acompañado del teniente de alcalde de Barcelona Jaume Asens y la portavoz en el Congreso de En Comú Podem Lucía Martí, será sin duda el tema del día. El fin de la reunión, por parte de Iglesias, es convencer al dirigente de ERC para que sus diputados voten a favor de los Presupuestos pactados con el PSOE para 2019, el pilar del acuerdo de legislatura suscrito la semana pasada entre el Gobierno y Podemos.

La derecha ya ha puesto el grito en el cielo. Tanto Rivera como Casado salieron ayer en tromba a denunciar que una decisión de semejante transcendencia tenga por escenario una visita penitenciaria. Olvidan conscientemente que si esto es así es gracias a la ofensiva represiva de la que son dos de sus grandes adalides -junto a la Judicatura, la Corona y el mismo PSOE-. Encarcelar, sin siquiera haberse celebrado juicio alguno, o mantener en el exilio a los principales dirigentes del independentismo catalán es lo anómalo, no la reunión.

El gobierno del PSOE ha manifestado también su incomodidad. No tanto con la mediación de Podemos para lograr los votos de ERC, sin los cuales - más al menos la abstención del PDeCAT- no habrá Presupuestos y la legislatura penderá de un hilo. Sino, por el excesivo protagonismo que le daría a Iglesias y los suyos en caso de que finalmente salgan adelante las cuentas.

En las filas del independentismo tampoco es fácil de vender el encuentro y un posible apoyo al gobierno socialista. La negativa del PSOE a tan siquiera mediar con la Fiscalía para una rebaja de las acusaciones en el juicio del Supremo, la ofensiva diplomática del ministro Borrell contra todo atisbo de simpatía con la causa catalana y decisiones como recurrir al Constitucional la resolución contra la monarquía aprobada en el Parlament, dejan en evidencia que en este tema los socialistas no sacan los pies del plato. Su Majestad dió orden el 3 de octubre de “a por ellos” y el PSOE ni puede ni quiere desobedecer a Zarzuela.

El PEDeCAT se ha mostrado partidario de sentarse a negociar, pero sin retirar de momento el “ultimátum” de Torra para noviembre: si no hay cambio en la situación de los presos y oferta de referéndum de autodeterminación no habrá más sostén parlamentario al PSOE. ERC se muestra menos exigente, pero los exabruptos de Borrell el miércoles asegurando que más allá de lo que digan los independentistas acabarán apoyando las cuentas sin concesiones, le ponen difícil a Tardà y Rufián vender ese respaldo parlamentario.

Aún así, a día de hoy sigue todo en el aire. Los Presupuestos podrán salir adelante o no. No es una cuestión menor, de ello dependerá en gran medida si hay elecciones generales en 2019 o en 2020. Las direcciones procesistas quisieran poder hacerlo, como parte de su retorno a la normalidad. El PSOE y su alineación con el búnker en esta cuestión se lo ponen difícil para poder venderlo. De hecho, a las críticas contra el Govern que vimos en las manifestaciones del 1-O se suman ahora convocatorias que directamente apuntan contra los partidos del Govern y su vuelta al autonomismo, como las concentraciones de los CDR para este viernes en las sedes de ERC y PDeCAT.

Ante esta tesitura Podemos aparece como el “campeón de la estabilización”. Aquellos que vinieron a la política a romper candados y cambiarlo todo, trabajan ahora incansablemente para una vuelta a la normalidad ¿De qué normalidad hablamos?

En primer lugar la de un nuevo sistema de turno, es decir, la alternancia en el gobierno de los dos bloques históricos del Régimen del 78 – centroderecha/centroizquierda –, ahora integrados por dos tándem partidarios – PP-Cs por un lado, PSOE-Podemos por el otro- en vez de dos únicos grandes partidos. Como todo gobierno de turno lo fundamental ni se toca ni se discute.

Ha quedado claro en sus Presupuestos, como analizaba en esta nota la semana pasada, donde tanto el déficit, el pago de la deuda o el mantenimiento de lo fundamental del ajuste y contrarreformas de Zapatero y Rajoy seguirán en pié. Lo mismo respecto al Régimen; tanto el derecho de autodeterminación, la exigencia de un referéndum entre monarquía o república o la apertura de un proceso constituyente, salen de agenda, salvo, y casi ni eso, para algún tweet, mitin o día de fiesta.

La visita de hoy a Lledoners de Iglesias y la comitiva de los comunes, independientemente de si logran o no su objetivo, es una constatación más de que el llamado “cambio” ha tomado partido por convertirse en una pieza fundamental para apuntalar el Régimen del 78. Vienen a tratar de presionar a ERC para que consume su retorno al autonomismo y se pliegue sin condiciones a la voluntad del Rey, el Tribunal Supremo y el gobierno.

¿Cual será el diálogo que plantearán? “Sí, ya sé Oriol... eres un preso político, el gobierno del PSOE y su Fiscalía hace lo posible para que lo sigas siendo, que te caigan de mínimo 15 años si no son 30, que el pueblo de Catalunya se convenza por medio de la represión que no hay derecho de autodeterminación sin permiso de la Corona, es decir que no lo hay y punto... pero debéis garantizar su estabilidad, votarle los Presupuestos y sostenerlo como hacemos nosotros en las Cortes”.

El acuerdo con el PSOE puede leerse, y criticarse, atendiendo a la letra del mismo. De lo que incluye y sobre todo lo que omite y deja encajonado -derogación de la reforma laboral, de los pensionazos de ZP y Rajoy, de la ley Mordaza, ni una línea sobre la racista política migratoria...- .

Pero hay otra lectura más profunda. Con este pacto y con su rol de embajador del mismo en las cárceles catalanas, Podemos se convierte en el ministro sin cartera de un gobierno del nuevo turno que pretende seguir ejerciendo de principal defensor de la monarquía y mantenedor de la represión contra el independentismo catalán. Este es el significado profundo de la estampa que será portada este viernes de todos los telediarios.

El nuevo reformismo cerrará en 2019 el ciclo electoral con el que nació, con las europeas y municipales, transformado en una nueva izquierda del Régimen. Esta adaptación es hoy señalada y denunciada por numerosos sectores de la izquierda, incluso por formaciones como Anticapitalistas o el sector nucleado en la Fundación de los Comunes que son parte de Podemos o las confluencias municipales.

Sin embargo, esta crítica no se traduce en sacar la necesaria conclusión de dar pasos en construir una alternativa a esta nueva izquierda del desencanto, los acuerdos con el PSOE y la legitimación de las políticas de Estado -como en este caso contra Catalunya- cuando las lleva adelante el bloque de centro-izquierda.

Frente a este “revival” de la IU de Llamazares, es necesario avanzar en construir una alternativa anticapitalista y de los trabajadores, que se proponga pelear contra el Régimen del 78 y no apuntalarlo o servirle de médico de cabecera para que cierre de forma reaccionaria sus crisis como la catalana o la de la Corona. Que luche por imponer procesos constituyentes verdaderamente libres y soberanos, no supeditados a las instituciones del régimen y sus poderes fácticos -como lo estuvo, y de qué manera, el mal-llamado proceso constituyente del 77-78- y por que éstos partan de reconocimiento del derecho de autodeterminación de todas las naciones que integran el Estado español.


Santiago Lupe

Nació en Zaragoza, Estado español, en 1983. Es director de la edición española de Izquierda Diario. Historiador especializado en la guerra civil española, el franquismo y la Transición. Actualmente reside en Barcelona y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.

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