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Desastre Ambiental. Imágenes del desastre en Tocopilla

Una ciudad golpeada por las lluvias devela la miseria que viven los pueblos olvidados de las regiones, una lluvia hace salir a flote, en el relato de cientos de pobladores, la realidad de un Chile precario.

Miércoles 12 de agosto de 2015

Los caminos a Tocopilla están cerrados, la ruta que une la ciudad con Iquique se encuentra intransitable, quedando una serie de caletas incomunicadas, por el otro lado la salida hacia Antofagasta también reporta cortes, con aludes, posas y socavones, que en total suman unos 30 siniestros, que el gobierno anunció demorará al menos una semana en reestablecerlas

La única vía de entrada a la ciudad es por María Elena, otrora importante oficina salitrera, es el punto más cercano de destino de un bus interurbano para llegar a Tocopilla, de ahí es necesario cruzar la Sierra Barriles, donde se encuentra una vieja pista de aterrizaje donde se pueden ver aviones y helicópteros en movimientos.
Pasado Barriles entramos a la ciudad, pasando por el “Rincón de la Virgen” por un lado y al otro un sector entero de la población la Patria arrasada por el barrial. Ripio, piedras y barro, además de un constante olor a humedad se siente en la entrada de la ciudad mientras caminamos hasta la población 5 de Octubre, la más afectada por las lluvias.

3 muertos, más de 800 damnificados, 115 albergados, con cerca de 4000 afectados en total por las lluvias, la población 5 de Octubre concentra gran parte de los daños. Esta antigua población nace como una toma de terreno, en la ladera del cerro, lo que además aumentó el riesgo

Las calles de la población son todas un barrial cuesta abajo, casas enteras arrasadas por los aludes, con vecinos y jóvenes que van en ayuda de los vecinos, grupos de estudiantes que juntos han armado cuadrillas para sacar el barro de las casas, grupos de profesores que se pusieron a disposición de la ayuda, tirando pala y acarreando carretillas con escombros, calles enteras donde un enorme voluntariado se ha desplegado.

“Estamos acá porque, primero, como profesores tuvimos a varios alumnos y colegas afectados, y como amigos y como colegas quisimos ayudar, porque al final el trabajo de nosotros también es social, de esta forma también estamos enseñando a ser solidarios, a ser empáticos, a ser esforzados” nos comenta una profesora de la Escuela Pablo Neruda. “Entre los mismos colegas formamos una cuadrilla, nos organizamos por redes sociales, y a penas pudimos nos conseguimos cosas, hicimos colectas para llevar a los albergues, a los apoderados, de cualquier forma que hemos podido hemos ayudado”.

Por otro lado, las autoridades pasean entre los escombros rodeados de cámaras y de técnicos, con chaquetas y zapatos de seguridad, resguardados por militares y demás fuerzas del orden, solo un par de uniformados se pueden ver en grupos aislados sacando lodo, el resto son guardias con fusil en mano.

Si bien el gobierno ha dispuesto maquinaria y camiones para el retiro del barro, a principal labor la están tomando los mismos vecinos, mientras cerca de 643 uniformados se encuentran en la ciudad (entre fuerzas militares, navales y aéreas, además de ambas policías), solo para el resguardo de autoridades. La misma contradicción que se vio en Chañaral.

Esperando que no se abra un nuevo Chañaral el gobierno ha buscado posicionarse, ayer Lunes estuvo la presidenta Michel Bachelet, quien también fue abucheada por un sector de pobladores, el intendente Valentín Volta, se pasea sin pena ni gloria por la ciudad, mientras gobernador y alcalde actúan juntos para reubicarse del cuestionado rol que han tenido estos meses a la cabeza de la ciudad.