Con la reciente aprobación de los 741 mil millones de la Ley de Autorización de Defensa Nacional y un gasto de defensa aún mayor a través del paquete de ayuda de coronavirus propuesto por los republicanos del Senado, EE. UU. tiene una autoridad sin precedentes para atacar a la clase trabajadora aquí y en el extranjero en lugar de proporcionar ayuda ante pandemia.
Miércoles 29 de julio de 2020
El jueves pasado, el Senado de Estados Unidos aprobó abrumadoramente un paquete de gastos militares de 741 mil millones de dólares después de que la Cámara de representantes, controlada por los demócratas, hizo lo mismo el martes pasado. Se prevé que la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2021 represente un aumento de 3 mil millones con respecto al año anterior.
Estados Unidos continuará gastando más en su ejército imperialista que los siguientes 10 o más países combinados. En el contexto de una pandemia y tensiones crecientes con China, la guerra del gobierno contra la clase trabajadora y los pobres no podría llegar en un momento más repugnante.
Estados Unidos continuará gastando más en su ejército imperialista que los siguientes 10 o más países combinados. En el contexto de una pandemia y tensiones crecientes con China, la guerra del gobierno contra la clase trabajadora y los pobres no podría llegar en un momento más repugnante.
Un grupo de demócratas progresistas, incluido Bernie Sanders, había presionado para desviar el 10 por ciento del presupuesto para empleos, atención médica y educación, y acelerar la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán. Sin embargo, fueron bloqueados sin ceremonias por una gran mayoría de sus compañeros demócratas: 37 senadores demócratas votaron con los republicanos para rechazar el recorte del presupuesto militar.
Mientras los oficiales federales y la policía militarizada en todo el país continúan reprimiendo a los manifestantes luego del brutal asesinato de George Floyd en Minneapolis, el Senado también rechazó una enmienda para limitar el programa 1033. El programa, que fue ampliado por Trump en 2017, permite la transferencia de equipos militares, incluidos gases lacrimógenos, lanzagranadas y drones armados, a los departamentos de policía locales. Mientras la militarización de los agentes de policía no es nada nuevo, el programa 1033 ha facilitado que la policía tenga acceso al equipo del ejército de los Estados Unidos para enfrentar brutalmente a los manifestantes.
Bajo la presión de las continuas protestas por el racismo sistémico y la brutalidad policial, la Cámara y el Senado aprobaron una enmienda patrocinada por Elizabeth Warren que obligaría a eliminar los nombres de Confederados de las bases del Ejército a pesar de las amenazas de Trump de vetar la medida.
Este tipo de concesión política es representativa de lo que los demócratas han estado haciendo durante años: dándonos victorias simbólicas en lugar de cambios estructurales. Sin lugar a dudas, el último presupuesto militar es una afrenta a la clase trabajadora que sufrirá la mayor parte de la austeridad y las provocaciones militares, mientras que la industria de defensa disfruta de ganancias récord y el imperialismo estadounidense refuerza su control en todo el mundo. Está claro que los demócratas no están preocupados por las crecientes cargas sobre las espaldas de los trabajadores y los pobres.
Un nuevo paquete de ayuda por coronavirus de1 billón de dólares propuesto por los republicanos del Senado podría afectar aún más a los trabajadores estadounidenses. Mientras el Congreso debate si recortar los beneficios mejorados de desempleo desde 600 a 200 dólares, 29 mil millones de ese paquete irían a gastos de defensa además del nuevo proyecto de ley de defensa que acaba de aprobarse. De estos, 7 mil millones irían a programas de armas y 11 mil millones serían para reembolsar a los contratistas de defensa los gastos relacionados con el coronavirus. La Ley CARES que se aprobó en marzo ya había asignado 10 mil 500 millones de dólares al Departamento de Defensa para gastos relacionados con el coronavirus.
Entre más y más personas se ven sumidas en la pobreza debido a la pandemia y la crisis económica, los partidos capitalistas como los demócratas y los republicanos han mostrado su indiferencia para brindar ayuda mientras hacen una oferta para la clase capitalista en los pasillos del gobierno. Apoyarán un aumento salarial del 3 por ciento para las tropas, pero darán a todos los demás migajas.
Entre más y más personas se ven sumidas en la pobreza debido a la pandemia y la crisis económica, los partidos capitalistas como los demócratas y los republicanos han mostrado su indiferencia para brindar ayuda mientras hacen una oferta para la clase capitalista en los pasillos del gobierno. Apoyarán un aumento salarial del 3 por ciento para las tropas, pero darán a todos los demás migajas.
Al mismo tiempo, el militarismo estadounidense está amenazado por el ascenso de China como potencia capitalista, mientras que el capitalismo estadounidense continúa su declive. Tanto Donald Trump como Joe Biden están llevando a cabo agresivamente campañas "duras contra China" y lanzando provocaciones geopolíticas que dividen a la clase trabajadora. En respuesta, se asignaron mil 400 millones de dólares en el último presupuesto para la Iniciativa de Disuasión del Pacífico, un nuevo fondo militar destinado a enfrentar a China a través de mayores despliegues militares estadounidenses en la región del Indo-Pacífico. Mientras las tensiones económicas y políticas aumentan en ambos lados, las clases trabajadoras en ambos países están atrapadas en el medio.
El presupuesto militar estadounidense, que es producto del proimperialismo de toda la legislatura, generalmente se aprueba con un amplio apoyo bipartidista. El presupuesto más alto en los últimos años se produjo en 2010, bajo el mandato del ex presidente demócrata Barack Obama. Ese año, el Pentágono gastó 850 mil millones (convertidos a dólares de 2018), más de 100 mil millones que el proyecto de ley que recién se aprobó.
Mientras que los llamados políticos anti guerra como Ilhan Omar y Bernie Sanders se posicionan en contra de los halcones de guerra y usan la retórica antiimperialista, han votado a favor de financiar la maquinaria militar estadounidense que continúa oprimiendo a la clase trabajadora en todo el mundo.
Mientras que los llamados políticos anti guerra como Ilhan Omar y Bernie Sanders se posicionan en contra de los halcones de guerra y usan la retórica antiimperialista, han votado a favor de financiar la maquinaria militar estadounidense que continúa oprimiendo a la clase trabajadora en todo el mundo.
Otra realidad es posible. Un socialista que trabaja dentro de un partido de la clase trabajadora votaría en contra de todos y cada uno de los fondos para el ejército sin excepciones. Hasta entonces, los socialistas deben oponerse al indignante último presupuesto militar aprobado por el régimen bipartidista del país y denunciar el gasto militar que se da en medio de una crisis capitalista que, junto con el imperialismo estadounidense, despoja y divide a la clase trabajadora.
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Este artículo, del cual ofrecemos su traducción, se publicó en la página de Left Voice de Estados Unidos, que es parte de la red internacional La Izquierda Diario.
Traducido por Raúl Dosta para La Izquierda Diario México.