Con marco en la conmemoración del Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, la UNESCO anunció la publicación de un informe sobre la seguridad de los periodistas y el peligro de la impunidad.

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Viernes 4 de noviembre de 2016
Este 2 de noviembre se conmemoró el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, instaurado desde el 18 de diciembre de 2013 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Con marco en esta fecha, la UNESCO publicó un boletín de prensa en donde anunciaron la publicación de informe sobre la seguridad de los periodistas y el peligro de la impunidad, el próximo 17 de noviembre.
Asimismo, aportaron algunos datos con respecto a la violencia que viven los periodistas a nivel mundial, asegurando que de 2014 a 2015 se registraron 213 muertes violentas de periodistas. Indicaron que con 115 asesinatos, el año 2015 fue el más mortífero desde 2012 para quienes ejercen esta profesión. El 95% de los periodistas mueren en su país de origen.
En estas cifras, los datos que corresponden a América Latina y, en particular, a México, son los más alarmantes. Ubicado en la segunda región más peligrosa para ejercer el periodismo con 51 periodistas asesinados entre 2014 y 2015, sólo después de los países árabes, México ocupa el quinto lugar más riesgoso, con seis de estos crímenes registrados. Por su cuenta, Artículo 19 contabiliza 10 periodistas asesinados.
A pesar de que la UNESCO se manifestó optimista ante las supuestas muestras de disposición por parte de los gobiernos para atender estos crímenes, no pudieron negar que a nivel mundial el clamor por justicia sigue escuchándose, siendo una de las pruebas más importantes de que la disposición es meramente formal.
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Según la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión de la Procuraduría General de la República, en los últimos seis años se abrieron en México 798 averiguaciones por delitos en contra de periodistas, en forma de amenazas, abuso de autoridad, lesiones y asesinatos. de éstos, sólo uno de cada 10 ha sido atendido. De éstas, sólo dos han derivado en algún tipo de resolución penal.
Y es que en México la impunidad en que se encuentran las agresiones a periodistas se agudiza, principalmente por el importante papel que juegan las mismas autoridades para la comisión de estos crímenes. Uno de los ejemplos más claros es el del ahora prófugo ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, en cuya administración se llegaron a perpetrar 17 asesinatos de periodistas.
La Fiscalía creada para atender estos crímenes ha sido, tal y como todas las medidas que impulsa el régimen para atender las quejas por ataques a las libertades democráticas, una burla. Y es que cuando son los mismos gobernadores los que encabezan las agresiones, no hay justicia posible. Algunos especialistas han señalado que las medidas que impulsa esta fiscalía, lejos de apuntar a revertir el ambiente de hostilidad para los comunicadores, obligan al periodista a desplazarse por su seguridad, perpetuando las agresiones.
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En México, hablar sobre inseguridad y pedir cuentas a las autoridades puede costar la vida a los periodistas, quienes han tenido que recurrir a la autocensura para cuidar de ellos y de sus familias.
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