Fue en el marco de una nueva reunión de la Red Iberoamericana de Organismos y Organizaciones contra la Discriminación, que se realizó la semana pasada.
Miércoles 7 de septiembre de 2016
Entre el 29 y 31 de agosto se realizó en Buenos Aires una nueva reunión de la Red Iberoamericana de Organismos y Organizaciones contra la Discriminación, cuya presidencia es mantenida desde la Argentina por el Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo (INADI).
En ese contexto fueron invitadas a dar una serie de conferencias magistrales a dos ganadoras de Premios Nobel: la guatemalteca Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz en 1992; y la iraní Shirin Ebadi, Premio Nobel de la Paz en 2003, quien actualmente vive en los Estados Unidos ya que no puede volver a su país debido a la amenaza de muerte que le hiciese el gobierno.
“La inmensa mayoría de las instituciones que trabajan para indígenas no los contratan”
La visita de la guatemalteca al país no estuvo exenta de controversias. Históricamente, Menchú Tú ha sido reconocida por apoyar la causa de los campesinos y los pueblos originarios. Sin embargo, en su historial ha fungido como mediadora entre el gobierno guatemalteco asesino y las guerrillas. A su vez, recientemente, fue cuestionada por apañar al mandatario mexicano, Peña Nieto, luego de la desaparición de los normalistas en ese país. También apoyó al candidato presidencial derechista Manuel Baldizón, cuya principal promesa de campaña fue aplicar la pena de muerte en Guatemala. Por último, ante la pregunta de un matutino sobre las declaraciones del presidente Macri respecto a la cifra de desaparecidos durante la última dictadura, la guatemalteca se sintió molesta por la pregunta y expresó que “no iba a opinar sobre cuestiones internas de otros países”. Su enojo pasó a mayores y se retiró de la sala donde la estaban esperando los demás medios.
A los cinco minutos, convencida por las autoridades de la organización, Menchú Tum ofreció una improvisada conferencia de prensa.
La guatemalteca se refirió a los problemas laborales que padecen los indígenas a la hora de conseguir empleo. “Es curioso, la inmensa mayoría de las instituciones que trabajan para indígenas no los contratan. En Guatemala hemos hecho mucho esfuerzo para que las mujeres mayas ingresen a la administración pública con su vestimenta, con su profesión, sus capacidades”.
Menchú Tum se refirió a que poco a poco las mujeres periodistas de esa comunidad van tomando espacios tanto en medios de comunicación como en instituciones: “Ha sido un proceso de lucha muy intenso para que esto ocurra. No solo hay que estudiar a los indígenas sino también sino darles la silla, ofrecerles un lugar para que ejerzan sus conocimientos. Yo tengo fe que poco a poco las normas van avanzando y nuestras instituciones puedan permear un poquito más la presencia de los pueblos indígenas”.
Respecto a la realidad latinoamericana de los pueblos indígenas Menchú Tum señaló: “Yo parto del hecho que los pueblos indígenas en Argentina, en Colombia, en Ecuador, en Bolivia, en Guatemala en cualquier rincón del continente somos protagonistas, héroes y heroínas. No somos víctimas y la victimización ojalá ya quede como un recuerdo del pasado y que vean ya que sin nosotros no hay democracia”.
Respecto al clima de violencia que se está viviendo en todo el mundo, tanto desde lo discursivo como a través de múltiples atentados la Premio Nobel expresó: “algunos políticos se vuelven amarillistas y usan el racismo para ganar elecciones y me refiero a uno que está haciendo campaña en Estados Unidos. Es posible que candidatos hoy abiertamente se vuelvan xenófobos y racistas contra migrantes y latinos. Es posible porque lo permitimos. Y por eso urge la tipificación de delitos de discriminación a nivel general como para que no seamos víctimas, ya sea individual o colectivamente”.
Otros de los aspectos que se abordó fue la cuestión de la distribución de la riqueza en un continente tan desigual como es el latinoamericano: “No han cambiado los parámetros desde que yo nací, sobre todo la desigualdad brutal donde la riqueza es impresionante. Este es un continente rico que tiene de todo y sin embargo la extrema pobreza está en los mismos niveles. En algunos casos hay más desnutrición crónica, sobre en todo en las áreas conurbanas de las grandes ciudades, donde viene la gente porque no tiene trabajo, porque no tiene oportunidad. Porque se le enseña el espejo del desarrollo económico y no se le da economía”.
Al final de la entrevista se hizo referencia sobre la invisibilización que padecen los pueblos indígenas en muchos países latinoamericanos. “Tenemos que encontrar gobiernos que nos vean como aliados, y no como enemigos, o como una vergüenza, un rezago histórico, como siempre nos han dicho. Tengo fe que si se crea un puente entre el Estado y los pueblos indígenas, sus organizaciones y sus iniciativas, vamos a ser buenos aliados de gobiernos que no son indígenas y que de alguna manera son paternalistas”.
“El Islam así como otras religiones tiene interpretaciones diferentes”
A su turno Shirin Ebadi, abogada, expresó que inicialmente apoyó la revolución iraní de 1979 para luego decepcionarse por el rumbo que había tomado el gobierno respecto al rol de la mujer en ese país. “Una mujer en el Islam no puede juzgar. Después de la revolución las leyes cambiaron ciento ochenta grados en contra de nosotras. En ese momento decidí centrarme en los Derechos Humanos especialmente en los temas de género”.
La vida de Ebadi luego del triunfo de la revolución fue armar un estudio de abogados y una ONG para luchar por los derechos de la mujer en Irán. El año 2009 fue un punto de inflexión en su vida: “se celebraron las elecciones presidenciales en Irán y Mahmud Ahmadineyad fue electo por segunda vez. El 11 de junio tenía que estar en Mallorca para dictar una conferencia. Me entero a la distancia que en aquellas elecciones hubo fraude electoral. En ese momento millones de personas salieron a la calle para protestar en forma pacífica. La marcha fue tan importante que el gobierno dio la orden de disparar contra la multitud. Ese día murieron más de 100 personas y encarcelaron a muchas otras. Incluso hubo muchos que no formaban parte de este movimiento y fueron detenidos en la vía pública”.
Luego de ese momento Ebadi no pudo volver más a su país ya que estuvo amenazada de muerte. Las represalias contra su familia fueron intensas: “en la cárcel, bajo tortura, los obligaron a mi marido y a mi hermana a salir por televisión para decir cosas en mi contra. También condenaron a la número dos de la ONG a 16 años cárcel. Otra colaboradora nuestra y muy famosa en Irán, como aceptó el caso de la defensa de unos opositores del gobierno de Ahmadineyad, le cayeron 13 años de cárcel. Ambas todavía cumplen condena”.
A partir de los atentados realizados por grupos terroristas en Europa se desatado una persecución intensa contra la comunidad musulmana en todo el mundo. La pregunta fue cómo se resuelven estos temas teniendo en cuenta que tanto las bombas como los misiles lanzados por los países occidentales no resolvió el problema sino que el contrario ha generado más odio contra miembros de la comunidad musulmana en todo el mundo. “En primer lugar hay que entender que el Islam así como otras religiones tiene interpretaciones diferentes. Ustedes ven como en una Iglesia se acepta el matrimonio de personas del mismo sexo y en otras no; una iglesia acepta que se practique el aborto y otra no lo concibe. Al islam le pasa exactamente lo mismo, tiene interpretaciones diferentes. El Islam no es lo que dicen los talibanes y el Estado Islámico. Más de un 25 % de la población mundial es musulmana”.
“Muchas veces hago hincapié en que como musulmanes debemos mostrar todo lo bueno que tenemos. Hay muchos pensadores que viven en los Estados Unidos y en Europa que trabajan en mostrar la realidad de lo que somos. Hay que multiplicar esas voces en todo el mundo.