Martes 19 de mayo de 2015
¿Podemos acaso admitir que un pequeño grupo de forajidos pretenda arruinar el espectáculo del que están disfrutando decenas de miles? ¿Que conviertan lo que debería ser una fiesta en una tragedia lamentable? ¿Que tomen al fútbol como una especie de guerra y no como lo que es, apenas un juego? ¿Podemos acaso admitir que gocen de impunidad, es decir de la complicidad directa o indirecta de dirigentes y jugadores, de periodistas y aun de otros hinchas de fútbol? ¿Podemos acaso admitir que cubran cobardemente su rostro para actuar su violencia desde el anonimato y así evitar el castigo? ¿Podemos acaso admitir que rompan un alambrado desde su lugar, la tribuna, para perpetrar sus agresiones contra los jugadores en el propio campo de juego y aun en la mitad de un partido? De ninguna manera. Es hora de solidarizarse con los jugadores de River Plate que han sufrido un accionar semejante: Leonardo Ponzio, Kranevitter, Funes Mori, Leonel Vangioni, Adalberto Román. Si no hay sanciones ejemplificadoras, hechos así volverán a suceder.

Martín Kohan
Escritor, ensayista y docente. Entre sus últimos libros publicados de ficción está Fuera de lugar, y entre sus ensayos, 1917.