En el agitado contexto nacional que ha tenido al centro el debate por la reducción de la jornada laboral, la plataforma t13 publicó un reportaje donde se evidencian los obscenos privilegios que ostenta la casta política Chilena. Todo completamente distante de la realidad que vivimos día a día los millones de trabajadores de este país.
Miércoles 11 de septiembre de 2019
Un profundo reportaje elaborado por t13 fue emitido este domingo 8 de septiembre por el canal de noticias. En el espacio se muestran las abusivas cifras de cómo los parlamentarios en chile “farrean pega”, todo esto recubierto de absurdas excusas que van desde “no saber lo que se vota en la cámara” como la bullada ley de los medidores hasta inventar “estar haciendo pega legislativa en otro espacio”. Todo esto sumado con los abultados sueldos que bordean los 10 millones de pesos y que corresponde a más menos a 31 veces el sueldo mínimo actual en Chile
Todos los casos son de abuso, sin embargo hay quienes se pasan como Paulina Núñez, diputada de Renovación Nacional por el tercer distrito de Antofagasta, quien además de dar respaldo ferreo a la gestión desarrollada por la displicente Cubillos posicionándose en contra de su acusación constitucional, además en diversas declaraciones ha hecho gala de su política meritocrática indicando que el camino es trabajar duro y esforzarse, es fácil decirlo desde su posición, con una labora llena de beneficios que le permite incluso tener un 74% de inasistencia al Congreso, quedándose con un vergonzoso lugar entre los 10 parlamentarios con mayor inasistencia e impuntualidad. Una noticia no tan nueva, recordemos que es una historia que a través de diversos medios ya fue confirmada durante el 2018.
En la misma tónica el diputado Joaquín Lavín León, hijo del alcalde de Las Condes, lidera el ranking de atrasos con un 82.4%, al consultarle al respecto el diputado aseguró que su labor parlamentaria esta mas alla de estar sentado escuchando discursos, sin embargo, la investigación a su agenda parlamentaria y a sus RRSS no evidencio lo que él mismo indicaba.
La situación es vergonzosa, decenas de bancadas se mantienen vacías a diario en el parlamento, sin importar quienes asisten a exponer ni que temas se van a tratar, muchas de las iniciativas legislativas terminan así siendo postergadas por la falta de quórum. Temas de relevancia nacional y de interés popular quedan postergadas, como el caso de Camilo Catrillanca, en donde con la comisión recién conformada casi no se puede llevar a cabo por que quienes la componían reportaban que era más importante “almorzar primero”.
Ejemplos hay por montones, sin embargo lo que nos deja claro el reportaje es que en el mismo Chile donde hoy un trabajador promedio no gana mas de 450mil pesos, y pierde bonos y “beneficios” por llegar tarde o faltar a su trabajo, hay una casta de políticos privilegiados que han erguido una forma de hacer política que solo los beneficia a ellos y a los empresarios, viviendo en condiciones soñadas con un mínimo esfuerzo, donde no hay asistencia ni reglas que presionen a que los temas de interés de las mayorías puedan ser realmente solucionados.
Todo esto con sueldos abultados, con bonos enormes y con condiciones que cualquier trabajador común y corriente ya desearía, mientras entre 4 paredes deciden las condiciones de vida de los trabajadores como con el debate de la reducción de jornada laboral, donde maquillan la tremenda carga de flexibilización laboral que el gobierno quiere imponer y que solo se traduce en precariedad y desempleo cuando no se propone tocar ni un peso de las ganancias de los empresarios, Es claro, no están en el parlamento para defender los intereses de los trabajadores y la población, están ahí para votar leyes a quienes los financian y les permiten seguir con su vida de privilegios, los empresarios.
¿Como seria diferente ?
Las medidas son diversas: por ejemplo, impulsar cargos revocables para que no hayan más parlamentarios escogidos como “cheques en blanco a cuatro años” y puedan ser revocados si no cumplen con su labor o con sus compromisos, o que todo parlamentario gane como una profesora o un trabajador calificado, para que ser parlamentario no sea un beneficio económico y pueda desarrollarse como cualquier labor.
Es tiempo que la población decida realmente de forma democrática, pero esto, al igual que con el debate de la reducción de la jornada laboral, no será algo que sea entregado por el ejecutivo, poder conseguir esto será posible sólo si las grandes mayorías organizadas lo ponen y exigen en las calles y en unificación superando las cámaras parlamentarias a través de una Asamblea Constituyente, libre y soberana, que discuta y resuelva en total soberanía los problemas que urgen a la clase trabajadora y a la población de conjunto.