Este sábado a las ocho de la tarde comenzó este catastrófico incendio que se llevó la vida de 64 personas en PedroGrao. Según las fuentes oficiales la causa sería un rayo contra un árbol en una tormenta seca y se habría extendido debido a las altas temperaturas de esta ola de calor.

Jacobo A. García @Jacobscarface
Lunes 19 de junio de 2017
FOTO: EFE/ PAULO NOVAIS
Se produjo en Pedrógão Grande, un municipio de unos 4.000 habitantes, en el centro de Portugal, a unos 60 kilómetros de Coímbra. La carretera en la que quedaron atrapados decenas de vecinos que escapaban de las llamas no es una pista forestal estrecha, sino una vía de doble sentido. Sin embargo, los árboles y la maleza alcanzaban el borde mismo del vial.
Algunas personas presentes aseguraron que durante horas no vieron a un solo bombero. No se interrumpió a tiempo el tráfico en la carretera, lo que habría evitado muchas pérdidas de vidas.
Según las primeras investigaciones, se inició en un árbol que recibió el rayo de una tormenta seca. La sequía de los últimos meses, la ola de calor y un viento enfurecido, y amplias extensiones de eucaliptos y pinos generaron un gran fuego de consecuencias catastróficas.
Para escapar de las llamas los habitantes de estas aldeas recurrieron a usar sus coches para huir o quedarse en sus casas. Los primeros murieron en el intento. El incendio se expandió por cuatro focos.
El último balance oficial de víctimas habla de 64 personas muertas y otras tantas heridas. A la mitad las encontraron o dentro de sus vehículos o en las inmediaciones de estos, donde cayeron intoxicados por el intenso humo que cubrió la zona.
Decenas de vehículos quedaron destrozados en las diferentes pistas que unen también los municipios de Figueiró dos Vinhos y Castanheira de Pera, en el distrito de Leiria. Las casas en cambio, con muchos daños, resistieron mejor las llamas y las altas temperaturas. En Portugal se han declarado tres días de luto.
¿Cómo se produjo esta catástrofe?
Es sorprendente cómo las fuentes oficiales señalan la tormenta como la causante del incendio en un país, al igual que Galicia, donde también hay miles de incendios cada año, el 90 % de los cuales son provocados.
La Policía Judicial así lo señaló: «Con un alto grado de certeza, la causa fue un rayo que alcanzó un árbol», afirmó el director nacional adjunto, Pedro do Carmo. Asimismo, se realizará una investigación, ya que aunque las condiciones naturales estaban a favor del suceso, los supervivientes se preguntan cómo es posible que 16 horas más tarde de que se iniciara el siniestro «ni una sola persona» con rango oficial se dirigiese a las familias.
Al mediodía del domingo, unos 700 bomberos trabajaban desde tierra, así como medios aéreos (algunos del Estado español y de Francia) porque el fuego continuó con varios frentes activos, algunos reavivados a última hora de la tarde. La coordinación de los servicios de extinción fue deficientes, y en algunos casos se priorizaron los focos de los municipios limítrofes para evitar males mayores en la propagación. Pero lo cierto es que los vecinos se vieron desatendidos por unos servicios que no llegaron a tiempo.
Por otra parte, el cinismo de las autoridades portuguesas es comparable con el de las gallegas en esta cuestión. Aunque en este caso se trata de un gobierno de “izquierda”. Las llamas se propagaron de forma «que no tiene explicación», llegó a decir João Gomes.
El secretario de Estado de Administración Interna, encargado de informar de la evolución del suceso, el mismo presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, desde el lugar de la tragedia, aseguró que «no hay ni falta de competencia, ni de capacidad, ni de respuesta» ante desafíos de estas características, respondiendo a las críticas de los afectados.
Y todo esto cuando el alcalde de Pedrógão Grande, Valdemar Alves, alertó la misma noche en la que comenzó el fuego de la situación e informó a medios portugueses que había «un número insuficiente» de efectivos.
¿Pero, qué más hay detrás de esta tragedia?
Como hemos dicho antes, la zona estaba plagada de monocultivo de eucalipto y pino. Estas plantas, especialmente la primera, tienen una especial facilidad para propagar las llamas. Además, crean un ambiente seco y con muchos residuos orgánicos también secos, que hace que el fuego se propague más rápido. Por otra parte, crecen mucho mejor que autóctonas en ambientes quemados.
Pero en Portugal, así como en Galicia, la industria papelera ha impuesto este modelo de cultivo, ya que el eucalipto es muy rentable para la fabricación de pasta de papel, con su crecimiento rápido. Y lo ha impuesto mediante tratos de favor con políticos, lo que también permite que, como en el caso de ENCE se llegue a incumplir las leyes ambientales.
Como hemos dicho la mayor parte de los incendios son provocados, y esto también responde a los intereses de compañías constructoras y mineras. Para las primeras el gobierno del Partido Popular en el Estado español ya aprobó una Ley de Suelo que permite edificar en terreno quemado, sin tener que esperar ningún plazo para ello. En el segundo caso tenemos el ejemplo del incendio en el Parque Natural de Fragas do Eume, en el norte de Galicia, en 2012, que se produjo poco después de la apertura de una mina muy cercana de andalucita.
Por otra parte, las condiciones mencionadas de altas temperaturas, más altas de lo normal en Junio, y tormentas secas, así como sequías prolongadas, no son tan “naturales” como quieren hacernos creer.
Son consecuencias directas del cambio climático, que adelanta el verano un día por año en las últimas décadas. Y esto es también responsabilidad política y de los grandes capitalistas que no han cumplido con los protocolos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, que ellos mismos se habían impuesto.
Desgraciadamente, estos no son fenómenos aislados y se repiten cada año, como el año pasado donde una oleada de incendios en Portugal también dejó muertos. Así como en Galicia o en Chile, y en muchas otras partes del mundo, por causas similares.
¿Cómo luchar contra estas“tragedias”?
El grave incendio de este fin de semana en Portugal nos da lecciones para Galicia, ya que las condiciones climáticas, la naturaleza de los cultivos forestales y la orografía son muy similares. El año pasado ya informábamos sobre lo que piensan los trabajadores gallegos, los bomberos forestales, al respecto. Denunciaban recortes en el servicio y ganaron un pequeña batalla contra el gobierno el PP. Así, el gobierno gallego se comprometió a amplias las plazas públicas, pero aún no han salido las oposiciones a casi un año de su promesa.
Por eso es más necesario que nunca plantear un programa y una estrategia de lucha. Porque existen responsables y estas tragedias son evitables. Un primer paso es un plan de empleo, prohibiendo las subcontratas, así como ampliar y pasar a fija a toda la plantilla, contratando todo el año, para que se lleven a cabo también las tareas de prevención necesarias, así como la vigilancia. Esto generaría miles de empleos y sería un primer gran paso para evitar estas catástrofes.

Jacobo A. García
Vigo