Los negligentes dichos de Mañalich a propósito de la pérdida de órganos que iban a ser donados dejó al descubierto este lunes lo poco que le importa la salud pública y la vida de la mayoría de la población.

Néstor Vera Médico.

Natalia Sánchez Concejala Antofagasta por el Partido de trabajadores Revolucionarios, Médico del Hospital Regional de Antofagasta y parte de la Agrupación de Trabajadores de Salud "Abran Paso"
Martes 23 de julio de 2019
Este fin de semana la Clínica Alemana de Temuco fue el centro de la discusión nacional, luego de que la familia del joven Joaquín Bustos Palma, quien murió debido a una hemorragia cerebral, se quedase sin la posibilidad de donar sus órganos. Esta vez la larga espera tuvo consecuencias terribles y hasta ahora la única respuesta es una supuesta negligencia por parte del Minsal y las FACH, que impidió que los órganos lleguen a quienes
se encuentran aún en la lista de espera.
La pelota va y viene entre quienes deberían responsabilizarse, con un protocolo de donación y trasplante que inicia por la búsqueda de transporte aéreo urgente en privados, luego por fuerzas militares, como la FACH que demoró más de una hora en dar respuesta a la urgencia del traslado, pese a los montos millonarios que recibe por la Ley Reservada del Cobre. Pero el panorama sigue siendo el mismo para quienes se atienden en la salud pública, largas listas de espera, atenciones inoportunas falta de recursos para la salud, humanos y materiales, y así un sin fin de falencias para las que no ha habido respuesta.
Mañalich es quien representa la máxima autoridad del gobierno de Sebastián Piñera en materias de salud, y hoy respondió frente al problema de los órganos extraviados: “Tenemos que reconocer que en cualquier parte del mundo pasa que se pierden los órganos por temas logísticos”, dejando en claro que poco le importa la salud pública y sus falencias, descartandose de su responsabilidad, la del Estado y el gobierno de turno frente a las grandes problemáticas de la salud pública.
La salud pública arrastra una crisis hace años, la fuga de recursos hacia los privados en desmedro de la atención de la población pobre es algo que se vive dia a dia. El modelo heredado de la dictadura de Pinochet, con la privatización y las concesiones sólo ha llenado los bolsillos de unos pocos a costa de la vida de miles. Lo mismo ocurre con las fuerzas armadas, sector que se ha llenado los bolsillos gracias a la corrupción, el Estado y el cobre, principal recurso económico del país.
Lo que necesitamos para acabar con las largas listas de espera y las falencias en la salud, es poner fin a la salud de mercado, donde el que más puede pagar recibe “la mejor atención”, mientras los pobres mueren en las salas de espera. Por ello creemos necesario que las y los trabajadores de la salud tomen en sus manos junto con la comunidad estas problemáticas, y seamos nosotros quienes controlemos y definamos lo que realmente la población necesita. Digamos basta al actual modelo de concesiones y la privatización, pongamos fin a la fuga de recursos para las fuerzas armadas y los privados, que las ganancias de la extracción de recursos naturales sean controlada por las y los trabajadores, destinando esas sumas de dinero a salud, educación y vivienda. Vayamos por una salud gratuita y de calidad, a la que todos tengamos acceso libremente, que no sean los empresarios y los gobiernos de turno quienes decidan por nosotros. ¡Porque nuestra vida vale más que sus ganancias!