De acuerdo con el especialista Alejandro Marfil, profesor del Servicio de Neurología del Hospital Universitario (HU) de la UANL, el infarto cerebral afecta a 250 mil personas por año y es la tercera causa de muerte en el país.
Lucía Rodríguez México D.F.
Lunes 31 de octubre de 2016
Según el profesor Marfil, los tres principales síntomas que derivan al ataque cerebral y por los cuales se tiene que acudir de inmediato a un hospital, son los de debilidad de una extremidad como un brazo o pierna, la asimetría de la cara con la boca desviada y un lenguaje incoherente o la incapacidad para hablar.
Existe un tratamiento que se aplica en las primeras cuatro horas de que se detecta algún síntoma de la EVC y se puede disolver el coagulo que genera el daño al cerebro.
A su vez, Fernando Góngora Rivera, presidente de la Asociación Mexicana de Enfermedad Vascular Cerebral y profesor del Servicio de Neurología del HU, destacó “En caso de que ocurra, el daño puede rehabilitarse, el déficit cognitivo puede recuperarse a lo largo de una buena rehabilitación”.
De acuerdo con los especialistas, se considera que uno de cada tres pacientes puede recuperar su función y sus actividades laborales si es atendido oportunamente con los tratamientos adecuados.
La diabetes, la hipertensión arterial, el sobrepeso y los altos niveles de colesterol en sangre son enfermedades que aumentan el riesgo de sufrir la EVC, que es más frecuente en adultos a partir de los 45 años.
Entre las medidas de prevención de esta enfermedad se cuentan evitar el sedentarismo, el alto consumo de sal, el tabaquismo, consumo de alcohol, y el estrés.
Sin embargo, las condiciones de vida de la mayoría de la clase trabajadora constituyen la base para la proliferación del EVC.
Las jornadas laborales de 9 a 12 horas –legitimadas con la reforma laboral impuesta por el gobierno y los empresarios con el aval de la burocracia sindical– hacen casi imposible que los trabajadores puedan dedicar tiempo a realizar actividad física. En el caso de las trabajadoras, la situación es peor aun, ya que además pesa sobre ellas la doble jornada laboral, y al llegar a sus hogares tras una jornada agotadora, aun debe realizar las tareas domésticas.
A esto se le suman el estrés de la inestabilidad laboral, del viaje en transporte público, de la exposición al acoso callejero en el caso de las mujeres.
Asimismo, el incremento de las adicciones –como tabaquismo y consumo de alcohol, entre otras– es la única forma accesible de “recreación” o de evasión de los problemas cotidianos para la mayoría de la población.
Otro ejemplo cruel de como mata el capitalismo.
Con información de Notimex.