En octubre el INEGI registró un aumento en la inflación del 4.09%, cifra que contrasta con el crecimiento de la economía en México en el ultimo tramo de este año.
Martes 10 de noviembre de 2020
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) publicado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) registró un aumento del 4.09% en la tasa de inflación anual en octubre, el incremento más alto desde mayo de 2019 cuando hubo una variación del 4.28% en los precios al consumidor.
En los datos que arrojó el INCP se desglosa por un lado la inflación subyacente, que deja de lado los precios más volátiles o que "no dependen de las condiciones del mercado" como los energéticos y agropecuarios. Ésta tuvo un incremento 0.24% para alcanzar una tasa anual de 3.94%.
Por su parte, la inflación no subyacente, la que integra solo los precios agropecuarios, energéticos y las tarifas que fija el gobierno, creció 1.77% con una variación en la tasa anual del 4.42%. Estos datos se colocan por encima del pronostico del 3% con una variación de +/- un punto porcentual que fijó el Banco de México.
Entre los productos y servicios que contribuyeron de manera considerable en el incremento de la tasa anual de inflación están, los nopales con el 30.05%, la cebolla con un 25.25%, la calabacita 20.78%, la electricidad con el 18.66%, el jitomate con 18.61% y el transporte aéreo con 0.86%.
En menor medida también se registró disminución en los precios del limón con 17.8%, la naranja con un 17.41%, el aguacate con el 10.35%, la piña con un 8.33% y el plátano (4.95%).
Estas cifras muestran que a pesar del incremento en el PIB para el último tramo del año, que se dio sobre la base de imponer la reapertura económica con la nueva normalidad y con ello decenas de miles de muertes, la economía popular es la más afectada por la crisis económica.
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La división entre la inflación subyacente -que es aplicada para conocer las variaciones a corto plazo- y la no subyacente que dan un panorama a largo plazo, solo demuestran cómo se está administrando la crisis por el gobierno y los empresarios para que ésta la pague el pueblo trabajador
Los aumentos en los precios ya sean de primera necesidad o no, afectan primordialmente a los bolsillos de la clase trabajadora que ve como su salario pierde poder adquisitivo. Este golpe se vuelve más brutal si le sumamos que desde inicios de la pandemia, los empresarios con aval del gobierno de la 4T, avanzaron con recortes salariales de hasta el 50% y despidos masivos.
Por eso se vuelve necesario tomar medidas para que la crisis la paguen quienes la generaron (los empresarios). Junto a hacer efectiva la prohibición de los despidos, es necesario, exigir salario de emergencia acorde al costo de la canasta básica.
Por eso se vuelve necesario tomar medidas para que la crisis la paguen quienes la generaron (los empresarios). Junto a hacer efectiva la prohibición de los despidos, es necesario, exigir salario de emergencia acorde al costo de la canasta básica.
Además, se tienen que cobrar impuestos extraordinarios a las grandes fortunas como los Slim o los Salinas, principales beneficiados de la nueva normalidad y que siguieron aumentando su riqueza en medio de la pandemia.
Esto lo puede garantizar la unidad de los trabajadores y su movilización independiente del gobierno y los empresarios, quienes han demostrado que lo único que les interesa son sus ganancias.
A la par de esto debe haber una exigencia a las centrales sindicales que se declaran democráticas, para que rompan su tregua con el gobierno de la 4T, y que pongan en marcha un plan de lucha de lucha que conquiste mejores condiciones de vida para los trabajadores en medio de la pandemia.