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Indec. Inflación desatada: fue de 7,8 % en mayo y acumula 114,2 % anual

El Indec confirmó que en mayo los precios treparon 7,8%. Los alimentos y bebidas no alcohólicas tuvieron un salto de 5,8% mensual. La inflación castiga los bolsillos de las mayorías populares, aumentando el costo de vida. El Gobierno no tiene plan para domar los precios, y su política echó más nafta al fuego.

Miércoles 14 de junio de 2023 16:07

La inflación no da tregua, así lo confirma el Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el Indec que midió un elevado 7,8% en mayo. En los últimos 12 meses los precios acumulan una suba de 114,2%. A pesar de la ligera desaceleración respecto al mes de abril, la inflación sigue pulverizando los salarios, las jubilaciones y los planes sociales.

La división de mayor aumento en mayo fue Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (11,9%), producto de la suba de tarifas en los servicios de electricidad y gas natural por red. Seguido por Restaurantes y hoteles (9,3%) y Salud (9,0%), ésta última por aumentos en medicamentos y en las cuotas de empresas de medicina prepaga, sostiene el informe. Se trata de medidas autorizadas por el propio Gobierno, que alimentan la dinámica inflacionaria.

Dentro de este contexto que preocupa porque sigue castigando los bolsillos populares, los Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvieron un salto de 5,8 % mensual. Acumulan un alza de 49,4 % interanual. Dentro de esta división impactó las mayores subas se registraron en el precio del pan y cereales, productos lácteos y huevos. Su impacto golpea especialmente a los sectores de menores ingresos, quienes destinan una proporción mayor a la compra de comida.

En los primeros 5 meses del año la inflación alcanzó un 42,2 %, acercándose al total de la inflación proyectada en el Presupuesto 2023 para todo el año, que fue de 60%. Desde la izquierda se denunció que se trataba de proyecciones ficticias para licuar partidas y cumplir con las metas de ajuste acordados con el FMI. Este año el déficit fiscal primario debe reducirse a 1,9% del PBI.

Un reciente informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso señaló que los gastos se contrajeron en términos reales 7,6% en los primeros cuatro meses del año. Afectando partidas sensibles como jubilaciones, políticas alimentarias, Asignación Universal por Hijo (AUH), mientras subió lo destinado a los intereses de deuda.

Cada vez alcanza para menos, "Ya no puedo achicar más nada, a veces no como a la noche para que coman mis hijos", decía una mujer a La Izquierda Diario y es así.

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La salida es por izquierda

La realidad nacional está sumergida en un escenario de gran incertidumbre política y económica, no puede descartarse que aumenten las presiones devaluatorias o nuevas corridas en la medida que se acerquen las definiciones electorales. Un escenario que probablemente retroalimente la dinámica inflacionaria.

El Gobierno no ataca los problemas de fondo que ocasionan la inflación, como la escasez de dólares por los pagos de deuda pública y privada, o el atraso productivo. Propone parches, como los acuerdos de precios, que no funcionan. A lo sumo adopta medidas que actúan sobre las consecuencias y no sobre las causas de la inflación.

Tampoco enfrenta al poder concentrado que tienen las grandes alimenticias, que llega al punto de que dos o tres firmas pueden repartirse la casi totalidad de las ventas en su sector. Un ejemplo es el caso de la empresa Ledesma, que tiene una posición líder en la producción y comercialización de azúcar -controlando el 40 % de esta rama. Estos empresarios de las alimenticias siguen remarcando para no ceder su margen de ganancia.

La inflación es un flagelo para las mayorías populares que recorre todo el país. El Gobierno mostró que no tiene un plan para atacarlo hasta el final, mientras deja que los salarios sigan perdiendo poder de compra. El Frente de Todos –de ahora en más Unión por la patria- ya tiene un programa, es cumplir con los planes de ajuste del FMI.

Las consecuencias son palpables, como denunció el Diputado del FITU-PTS, Nicolás Del Caño: “Este gobierno igualó el recorte de Bullrich con la Alianza: 13% a más de un millón de jubilados”.

Para frenar este ataque a los salarios e ingresos populares es urgente una suba de emergencia del salario, las jubilaciones y de los programas sociales para recuperar lo perdido. Que nadie gane menos de lo que cuesta una canasta de pobreza, en la actualidad en $ 203.361 , en el camino de lograr un salario mínimo igual a la canasta familiar que los trabajadores del Indec calcularon en $ 322.290.

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