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Red Internacional
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Conicet. Informalidad y precariedad laboral en la Argentina del kirchnerismo

Rodolfo Elbert IIGG-CONICET (1)

Lunes 10 de noviembre de 2014

Recientemente hubo un debate en nuestro país sobre la magnitudde la tasa de informalidad en el mercado laboral. El diario La Nación publicó un informe de la OIT donde se afirmaba que la informalidad afectaba al 46.8% de la población económicamente activa en el año 2013. Al día siguiente, la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner afirmó que la misma no superaba el 35% ¿Cuánta informalidad hay en la Argentina post-crisis?

En este artículo definimos a los trabajadores/as informales como aquellos cuya situación laboral no está legalmente regulada y por lo tanto no tienen acceso a los derechos de la seguridad social. El núcleo de los trabajadores/as informales son los asalariados sin contrato de trabajo o “no registrados”. Sin embargo, el trabajo informal también debe incluirlas actividades económicas de subsistencia de losauto-empleados/asno calificados (es decir, con secundario completo o menos). Es verdad que este grupo es socialmente heterogéneo si incluimos a los profesionales, es por ello que sólo tomamos como informales a los auto-empleados con secundario completo o menos (1). Esta definición incluye a los cartoneros y vendedores ambulantes, entre otros. Es un grupo tiene condiciones de trabajo y de vida similares a los trabajadores no registrados y en muchos casos comparte con los asalariados el mundo social y político de los barrios obreros y populares de nuestro país.
A pesar del crecimiento económico persisten en nuestro país problemas de informalidad laboral heredados del período neoliberal. El cuadro 1 muestra la serie histórica para los dos tipos de informalidad (la informalidad total suma a los asalariados informales y a los auto-empleados sin calificación).
Cuadro 1

Las reformas neoliberales afectaron seriamente los derechos de los trabajadores/as y tuvieron un impacto negativo en el mercado de trabajo (3). Hacia mediados de la década la informalidad afectaba a un tercio de los asalariados y a casi el 50% del total de la fuerza de trabajo. Además de la informalidad, las leyes de flexibilización laboral estimularon el crecimiento del empleo precario en empresas del sector formal de la economía. La burocracia sindical defendió sus recursos institucionales pero no luchó para garantizar los derechos de los trabajadores afectados por estas reformas.
Luego del colapso neoliberal, la economía del país volvió a crecer, llegando a tasas promedio del 9% anual entre 2003 y 2011. La tasa de desempleo se redujo significativamente y se activaron mecanismos de negociación colectiva abandonados la década anterior (4). Sin embargo, el trabajo informal siguió afectando a una fracción importante de la clase trabajadora. Por ejemplo, en 2010 la informalidad afectaba al 34.6% de los asalariados y al 45.5% de la fuerza de trabajo total. Si bien este número representó una mejora comparado con la tasa de informalidad de la crisis, todavía era superior a la informalidad del período previo a la crisisdel neoliberalismo (33.3% de informalidad promedio entre asalariados, 1991-1997).
El debate sobre el verdadero valor de la tasa de informalidad surge de diferentes definiciones del concepto. En su discurso, la presidenta se refirió exclusivamente a los trabajadores/as asalariados sin contrato laboral, o “no registrados". La definición omite a una fracción importante de los trabajadores/as auto-empleados, que también se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad y falta de derechos laborales. En muchos casos, estas personas tienen trabajos asalariados encubiertos ya que trabajan para un mismo distribuidor o comprador.

La tasa real de informalidad excede ampliamente el porcentaje de trabajadores asalariados no registrados, ya que la amplia mayoría de los auto-empleados en nuestro país corresponden a trabajos de subsistencia no calificados. Estos deben ser considerados informales a falta de una estadística más precisa del sector. A esta cifra (45.5% de informalidad total en 2010) habría que sumarles a los trabajadores formales precarios (como los tercerizados y los temporarios) que también están en condiciones que no garantizan sus derechos laborales mínimos (5).

En la Argentina post-crisis se pudo ver una tendencia decreciente en la tasa de informalidad, tomando como punto de partida una de las peores crisis económicas de la historia. Sin embargo, este descenso se estancó en niveles altos, ya que no se atravesó el piso de los primeros años de la década del noventa. En la actualidad, al igual que en los noventa, los altos niveles de informalidad (y precariedad) se traducen en inseguridad laboral y bajos ingresos en hogares de la clase trabajadora.

En términos de estructura de clases, los trabajadores/as informales y precarios pertenecen a la misma clase social que los trabajadores/as asalariados formales. Ante la tolerancia estatal al trabajo precario e informal en la última década, los derechos de estos trabajadores/as en la fábrica fueron defendidos por comisiones internas alineadas en el sindicalismo de base. En los barrios, estos trabajadores/as desarrollaron sus propias estrategias de lucha que muchas veces confluyeron con las acciones de los sindicatos de base (6). Seguiremos desarrollando estos aspectos del problema en los próximos artículos.

Notas

1 - Sociólogo y Mg. en Investigación Social (UBA), y Ph.D. en Sociología (Universidad de Wisconsin-Madison). Docente de las materias Metodología de la Investigación (Sautu) y Movimiento obrero en los 70 (Castillo-Bonavena), carrera de Sociología (UBA). Esta serie de artículos se basa en su tesis de doctorado “‘Uniendo lo que el capital divide: Activismo sindical en la fábrica y el barrio ante una nueva política de informalidad en la Argentina (2003-2011)”, Universidad de Wisconsin-Madison, mimeo.
2 - Esta definición aparece en varios documentos de trabajo publicados por el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata.
3 - Senén Gonzalez, Cecilia y Andrea del Bono. 2013. La revitalización sindical en Argentina.
4 - La comparación de los dos períodos en términos macro-estructurales aparece en Beccaria Luis y Roxana Maurizio. 2012. “Reversión y continuidades bajo dos regímenes macroeconómicos diferentes. Mercado de trabajo e ingresos en Argentina, 1990-2010.” Desarrollo Económico 52 no.206, 205-28.
5 - Sobre este tema ver los trabajos de Clara Marticorena (2014) Trabajo y negociación colectiva; Julio C. Neffa (2010) en La corrosión del trabajo y Victoria Basualdo (2014) La tercerización laboral.
6 - Sobre el vínculo entre fábrica y barrio ver Paula Varela (2009) “Territorios de sujetos peligrosos” y Rodolfo Elbert (2012) “Activismo sindical y territorio”.