Amnistía Internacional presentó su informe sobre “Derechos Sexuales y Reproductivos de las Mujeres en América del Sur”, ante la visita de la Corte Interamericana de DDHH.
Miércoles 8 de junio de 2016
El informe tiene como objetivo visibilizar las formas en que el Estado reproduce la violencia hacia las mujeres en el mundo, y fue presentado este martes en Chile, en el contexto de la 158° Periodo de Sesiones Extraordinario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, celebrado en Santiago de Chile.
“Derechos Sexuales y Reproductivos de las Mujeres en América del Sur”, se llama el informe presentado por Amnistía, en el marco de la investigación sobre “El Estado como ‘aparato reproductor’ de violencia contra las mujeres”.
Se busca visibilizar cuál es la situación de las mujeres en América Latina y Chile, señalando cómo el Estado atenta contra estos derechos, penalizando, por ejemplo, el aborto en todos sus casos, como sucede en Chile, El Salvador, República Dominicana y otros países.
Se trata de formas de violencia institucional, de tortura, de trato cruel o inhumano y alcanza una serie de casos referidos a todo tipo de derechos. Esto sucede también con los casos de mujeres que llegan al hospital o son denunciadas por abortos clandestinos, las que son maltratadas, discriminadas y perseguidas, con prácticas abusivas.
El informe señala que “se puede argumentar que la práctica de condicionar la prestación de atención médica a las mujeres que han sufrido complicaciones después de haber tenido abortos ilegales a que den información o confiesen quién realizó los abortos de manera que las personas puedan ser procesadas, constituiría una forma de tortura u otros malos tratos dado que el dolor severo o sufrimiento se inflige a fin de obtener información”.
La realidad del aborto en Chile es tremenda, las mujeres estamos totalmente privadas de cualquier derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo. Como dice la Derecha y las Iglesias, nos consideran “incubadoras”, o que “prestamos el cuerpo”, como dijo Ena Von Baer hace unos años. No les importa condenarnos al aborto clandestino, a tener problemas y secuelas en nuestra salud. Por el contrario, quisieran vernos en la cárcel, castigadas por transgredir la norma que ellos buscan imponer.
Pero, no es solo la Derecha y las Iglesias. La Nueva Mayoría ha si sido incapaz de garantizar inclusive el derecho básico a despenalizar el aborto en caso de riesgo de muerte de la mujer, de violación o de inviabilidad fetal. Sectores de este conglomerado se oponen, como pasa con muchos senadores y diputados de la Democracia Cristiana, pero la realidad es que tras dos años de gobierno ni siquiera esa “promesa” cumplieron. Es que no les interesan nuestros derechos, no son capaces de garantizar inclusive que las mujeres no seamos castigadas por la ley si queremos abortar porque fuimos violadas o porque está en riesgo nuestra vida.
Más allá de eso, el proyecto responde solo al 5% de los casos de aborto, de esta manera, la gran mayoría de los abortos seguirán siendo clandestinos.
Este sábado 4 de junio se realizó el primer Encuentro Nacional de Mujeres y Diversidad sexual, impulsado por la organización Pan y Rosas, donde uno de sus ejes fue el debate sobre derechos sexuales y reproductivos, especialmente el aborto. En ese encuentro discutimos la necesidad de luchar por el derecho al aborto para todas las mujeres que lo requieran, lucha que se enmarca en la campaña “Por Nuestros Derechos Sexuales y Reproductivos”, que tenemos que tomar todas las organizaciones de mujeres y feministas en nuestras manos.