Aumenta a 131% del PIB la deuda de las empresas chilenas, problemas por el aumento del desempleo y el riesgo que existe en el mercado inmobiliario.
Jueves 14 de mayo de 2020
Esta mañana el Banco Central por medio del IEF (Informe de Estabilidad financiera) entregó datos que muestran un fuerte deterioro en el mercado laboral, el cual tendría un fuerte impacto, por el índice de impagos que generaría el desempleo. El informe indica que en un escenario donde el desempleo suba un 14% en un año, habría un aumento sustancial de individuos vulnerables, creciendo de un 20% de los deudores a un 40%. Y por tanto existiría un aumento en el porcentaje de impagos a la banca, número que hoy afecta el 1,1% del PIB, este incrementaría al 3,4% en solo un año. Un punto porcentual sobre la cifra alcanzada en la crisis financiera global de la década pasada.
El informe por tanto indica que “un deterioro mayor en el mercado laboral tendría impacto directo en la cartera hipotecaria y de consumo de la banca (créditos) e indirecto a través del financiamiento bancario otorgado a los oferentes de crédito no bancario -casas comerciales y supermercados, cooperativas de ahorro y crédito-”.
Siguiendo la línea del desempleo, el ente central informa que este podría tensionar la capacidad de pago de aquellos deudores hipotecarios que dependen del arriendo para pagar sus créditos. Afirmando que la compra de departamentos por inversionistas individuales puede tener riesgos. Y manifestando que disminuyó el dinamismo del sector inmobiliario residencial. Si bien el mercado inmobiliario se ha visto afectado desde el 18/10 del año pasado, con la pandemia esta se intensificó, provocando una caída del 50% en la venta de propiedades nuevas en la región Metropolitana durante el primer trimestre de este año, según los datos de la Cámara Chilena de la Construcción, respecto a los departamentos.
“El deterioro en el mercado del trabajo debería aumentar estas mayores holguras. Esta situación podría tensionar la capacidad de pago de aquellos deudores hipotecarios que dependen el arriendo para pagar sus créditos (inversionistas minoristas apalancados), exponiendo una de las principales vulnerabilidades destacadas en informes previos”, advierte el Banco Central. Lo que significaría un menor endeudamiento por parte de los inversionistas y una menor capacidad para poder pagar los créditos por parte de inversionistas que dependen de los arriendos para el pago de su deuda.
Por los mismo, la entidad identifica un deterioro relevante del mercado laboral como el mayor riesgo para el segmento inmobiliario.
Empresas
Respecto a las empresas el escenario es adverso, la deuda de las empresas chilenas es del 131% del PIB, debido a la depreciación del peso chileno. Que, como consecuencia, generó un incremento del 16% del pago de las empresas a sus acreedores.
Y el pronóstico que entrega es que las empresas tendrían caja hasta por seis meses, debido al estrés de venta debido a la pandemia, y las empresas con flujo de caja negativo aumenta a más de 50% según el ejercicio realizado por el ente central.
Las empresas grandes estarían demandando un mayor crédito, “las cuales estarían utilizando los fondos para satisfacer sus mayores necesidades de liquidez”, indica el informe.
Así el Banco Central vislumbra que, por la capacidad de mantenerse de algunas firmas, las empresas tendrían seis meses de subsistencia, según el ejercicio de estrés que hizo el Banco Central con 30 compañías que reportan sus resultados a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y que representarían un cuarto de los sectores activos consolidados del sector corporativo hasta septiembre, incluyendo sectores como construcción, consumo y alimento, entre otros.
“Los resultados de este ejercicio sugieren que, bajo un escenario donde los ingresos de dichas firmas se redujeran a la mitad, la mayoría de ellas podría solventar sus gastos por más de seis meses. En una situación más estresada donde los ingresos fuesen iguales a cero, la mayor parte de las empresas tendrían caja suficiente para solventar a lo más seis meses de gastos”, indicó el IEF.
En otro ejercicio donde tensiona a las compañías, incluyendo variables como ventas, gastos y una proyección de ingresos, con 4 meses de caídas en ventas con una baja promedio del 10%, el número de firmas con cajas negativas aumentaría desde un 50 y 60% respecto al segundo semestre del año 2019.
Por la necesidad de caja, podría existir un escenario aún más denso para las pequeñas y medianas empresas, puesto que si las grandes firmas, tienden a acudir al mercado de la banca, estas desplazarían a las de menor tamaño, agudizando sus problemas de liquidez.
Y el ente central, considera la activación del mercado de bonos, lo que significaría el endeudamiento por medio de la compra de bonos (ejecutivos por parte de privados, o del banco Central), para ampliar las fuentes de financiamiento del sector corporativo nacional.