¿Hay una recuperación del empleo como afirman el gobierno y los candidatos de Cambiemos? Los números que ilustran una mayor precarización laboral y desocupación, destrucción de empleo privado asalariado y un aumento anémico del empleo que no alcanza a compensar el crecimiento poblacional, realidades bien distintas al discurso oficial.

Mónica Arancibia @monidi12

Lucía Ortega @OrtegaLu_
Jueves 12 de octubre de 2017

El tono triunfalista del gobierno en las últimas semanas podría sugerir a los trabajadores que no hay nada de qué preocuparse: el macrismo habría hecho bien su tarea y el amargo trago de “soportar” durante largos meses los despidos, la abrupta caída del salario real y la mayor precarización laboral, habría valido la pena pues “lo peor ya pasó”.
Si el lector sospecha lo oportunista de este relato a pocos días de los comicios legislativos, se invita a mirar con más detenimiento las propias estadísticas públicas para despejar toda duda. Como puede intuirse, no sólo la realidad es muy distinta a lo que el gobierno intenta instalar, sino que también los datos que lo demuestran están al alcance de la mano.
Por ello, queremos poner a disposición un análisis crítico de los datos de empleo, como parte del dossier sobre la situación de los trabajadores en Argentina que ofrecemos en La Izquierda Diario.
Entre las principales conclusiones sostenemos que:
Las cartas de Cambiemos sobre el trabajo, empleo y desocupación
Existen dos datos en los que se apoya el gobierno para mostrar su supuesto “éxito” en este terreno. Estos surgen de utilizar la información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA-Ministerio de Trabajo), que a su vez proviene de AFIP, sobre el empleo registrado, es decir, exclusivamente de los trabajadores que están “en blanco”.
Allí se muestra en primer lugar, que el empleo registrado acumulado a julio de 2017 en comparación con el acumulado a igual mes de 2016 mostró un incremento en la cantidad de trabajadores registrados de 1,32%, que significa un promedio de 158 mil trabajadores registrados más.
¿Es cierto entonces que comienzan los “brotes verdes” para los trabajadores? ¿Qué ocurrió con la desocupación? Repasemos algunos puntos clave del estado del empleo hoy:
- El empleo registrado creció a fuerza de monotributo y empleo público, en detrimento de los asalariados privados.
Los números que los candidatos de Cambiemos agitan en forma aislada pierden todo su brillo cuando se ponen en dimensión y cuando de la foto se pasa a ver toda la película.
En primer lugar, al ver la composición de este incremento en la cantidad de trabajadores registrados evidencia una notable precarización de las relaciones laborales. El incremento de 195 mil trabajadores registrados entre fines de 2015 y julio de 2017 responde fundamentalmente a formas precarias de empleo, como monotributo, monotributo social y empleadas de casas particulares, así como de cierta recuperación del empleo público, tendencias que sin ser exclusivas del período macrista pues al menos se observaban desde 2012, se continuaron de forma acentuada.
Al mismo tiempo, la cantidad de asalariados privados disminuyó en 15.000, si se toma el nivel comparativo entre noviembre de 2015 y julio de este año.
Por otra parte, el fuerte incremento del empleo público, que explica una cuarta parte del incremento del empleo total, no hace otra cosa que mostrar el fracaso del “emprendedurismo” y el otorgamiento de beneficios para que el “empresario innovador” invierta y reimpulse la actividad. No hubo una fuente endógena de recuperación, el propio gobierno “antiestatal” y los gobiernos provinciales han debido suplantar empleo privado por empleo público para esconder la crisis.
-El aumento del empleo registrado apenas supera el crecimiento poblacional
Un incremento interanual del empleo registrado de 1,3 % entre 2017 y 2016 puede ser mucho o poco, si no se dimensiona con otros parámetros. Si una población crece más rápido que la generación de los puestos de trabajo, el resultado evidente es un incremento de la desocupación y la inactividad.
La tasa de crecimiento del empleo registrado es la más baja de toda la serie de trabajadores del SIPA disponible, y además, es apenas superior al crecimiento poblacional (de aproximadamente 1% anual). A este ritmo, las perspectivas de la actividad para absorber “en blanco” a los nuevos trabajadores son cada vez más recortadas y no se descarta una agudización de las contradicciones.
Fuente: Elaboración propia en base a SIPA, MTEySS
-La destrucción de empleo asalariado privado no recupera los valores de 2015
Un punto fundamental es la evolución de los asalariados registrados del sector privado. Estos sufrieron una fuerte caída a inicios de 2016 que se suma a la que mostraba desde algunos meses previos en 2015. Si bien hay un proceso de “recuperación” desde junio del año pasado no logra alcanzar los valores de 2015 ni recuperar la destrucción de los primeros meses de 2016 de ajuste más agudo de Cambiemos.
Fuente: SIPA (serie desestacionalizada), Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social
La disminución del empleo asalariado privado en 2016 fue del orden de los 36.000 trabajadores en forma neta. Entre noviembre de 2015 (antes de la asunción de Cambiemos) y junio de 2016 (el piso más bajo de la serie) la destrucción fue de 82.000 asalariados privados registrados. Es decir la recuperación de la segunda parte del año pasado y la primera de este año sirvió como “control de daños”, pero no logró recomponer la destrucción previa.
-La caída en el número de asalariados se aminoró a fuerza de obra pública
El estancamiento en la cantidad de asalariados privados desde la asunción del macrismo hasta julio de 2017, es también desigual en cada rama de actividad. Un sector en franco deterioro económico como la industria presenta una contracción del empleo registrado de casi el 5 %, lo que equivale a una pérdida neta de casi 60 mil trabajadores registrados.
El caballito de batalla del gobierno para matizar esta importante caída en la rama manufacturera es el sector de la construcción, que en los últimos 13 meses muestra un incremento del orden del 10% acumulado, igualmente lejos de los exagerados niveles que el propio Macri llegó a sostener recientemente y apenas igualando el nivel de noviembre de 2015.
-Cambiemos provocó una suba de desocupados de 165.000
Un tema relevante en estos últimos años ha sido lo ocurrido en materia de desocupación como variable relevante para medir el impacto de las políticas de ajuste del gobierno, en tanto que las intervenciones del kirchnerismo primero y el “apagón estadístico” de macrismo luego al Indec, hacen cuestionable e incomparable la serie publicada por la Encuesta Permanente de Hogares. De acuerdo con el último informe, la tasa de desocupación en el II Trimestre de 2017 es de 8,7 %. Si la desocupación se proyecta más allá de los 31 aglomerados que releva el organismo en todo el país hay aproximadamente 1,7 millones de desocupados.
Una opción para medir el desempleo y el impacto de las políticas de ajuste es la información de la UCA, que realiza su propia encuesta desde 2010 a 2016, es decir, en ambos períodos y bajo la misma metodología. Sus resultados demuestran no sólo que el desempleo se habría incrementado 0,5 puntos porcentuales entre el cuarto trimestre de 2015 y el tercer trimestre de 2016, es decir, un aumento en la cantidad de desocupados cercano a 165 mil personas (proyectado a la población económicamente activa del total país), sino que el proceso de deterioro proviene desde, al menos, el año 2013.
Enfrentar la informalidad, la precariedad y la fragmentación
El leve incremento en el empleo a comienzos de año estuvo también fuertemente asociado a la informalidad laboral (trabajo “en negro”). Así, un tercio de los ocupados no están registrados y casi a la mitad están precarizados.
El incremento de los empleos precarios, no es un fenómeno particular de Argentina. Uno de los logros del neoliberalismo a nivel mundial es la erosión de los salarios asociado a una gran división de la clase trabajadora que se manifestó en varias modalidades de contratación. La crisis del 2008/9 profundizó esta situación de, por un lado múltiples trabajos precarios con bajos salarios y jornadas extenuantes, y por el otro, la falta de trabajo y millones de desocupados, peligrando el empleo de otros millones más.
El aumento de la degradación del empleo en nuestro país y el retroceso relativo los asalariados del sector privado son sólo otra forma de manifestarse las tendencias a la destrucción del empleo y el avance de formas precarias de trabajo que profundizan la fragmentación y el deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora, preparando el camino para que el gobierno de los CEO pueda imponer las reformas regresivas que exigen los capitalistas. Enfrentar esta división de los trabajadores es el principal y urgente desafío planteado para las luchas venideras.
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Mónica Arancibia
Nacida en Bs. As. en 1984. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario.