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Red Internacional
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Libertades Democráticas. Ingeniero White: un nuevo caso de gatillo fácil

En la tarde del pasado jueves, hubo en la localidad de Ingeniero white un nuevo caso de gatillo fácil. Julián Schneider, de 19 años, recibió un disparo a la altura del cuello proveniente de un efectivo policial.

Domingo 25 de septiembre de 2016 00:00

Fotografía Emanuel Briane

El joven fue atendido en el hospital de la localidad portuaria y luego trasladado al Hospital Municipal de Bahía Blanca, de donde fue dado de alta hace algunas horas. El hecho sucedió cuando dos efectivos perseguían a dos supuestos ladrones. Si bien desde la policía aseguran que el disparo fue accidental, familiares de la víctima y otros testigos aseguran que el disparo fue a quemarropa y luego Julián ya baleado fue golpeado en el piso por uno de los efectivos.

Los medios apuntan, la policía dispara

La gran mayoría de los medios locales actuó como vocero policial sobre este caso. No es de extrañar, pues son los mismos medios que vienen haciendo una gran campaña contra la llamada “inseguridad”, reclamando mano dura y criminalizando la pobreza y la juventud. Los principales medios escritos, La Nueva y La Brújula ,omitieron en sus titulares que el disparo provino de un arma policial, dejando este hecho en un último plano, buscando minimizar el accionar policial. Este accionar es el que hoy vemos alentado desde el propio gobierno, con un presidente y ministra de seguridad que avalan la justicia por mano propia y un intendente, salido a la política bajo el ala de Vicente Massot y La Nueva Provincia, que llama a “combatir al enemigo interno”, con el mejor tono del fascismo setentista.

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La “pesada herencia”

Este caso, como muchos otros, no es aislado, sino que deja entrever un envalentonamiento de las fuerzas represivas tras la venia otorgada desde el Estado y el aparato mediático. Pero esto no hubiese sido posible sin el enorme gasto público que el kirchnerismo le asignó a las fuerzas de seguridad bajo sus gobiernos. En la provincia de Buenos Aires, durante los últimos 12 años se incorporaron 50000 nuevos efectivos, duplicando el plantel, se crearon las policías locales y se le asignó mayor parte del presupuesto año tras año. Este gran aparato represivo es parte de la verdadera “herencia” que el kirchnerismo le dejó al macrismo.
Según datos de la CORREPI, en la Argentina muere un joven cada 28 horas en casos de gatillo fácil. En nuestra ciudad, todavía resuenan los nombres de Giuliano Gallo y Sebastian Bustos, entre otros chicos asesinados por la maldita policia en los últimos años.