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Red Internacional
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DERECHO AL AGUA. Inicia privatización del agua en Veracruz, los trabajadores resisten la medida

Jueves 21 de julio de 2016

Este jueves 21 de julio trabajadores despedidos del Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano (SAS) de Veracruz Boca del Río Medellín ocuparon la planta a de agua potabilizadora en demanda de su reinstalación.

Fueron despedidos por la empresa SAS luego de que el servicio pasó concesión del grupo MAS formado por las trasnacionales de Aguas de Barcelona y la multinacional brasileña Oderbrecht ambiental. Ante el despido de los trabajadores ocuparon la planta potabilizadora que surte el 80% del agua de la región. En consecuencia 800 mil pobladores se quedaron sin agua.

La venta de una empresa paraestatal (SAS) y de una planta de agua a los dos gigantes multinacionales de Barcelona y Brasil constituyen un paso en la privatización del agua. Son 1, 200 los trabajadores que se organizaron para resistir la medida.

El pasivo de la empresa, para declararse en quiebra y así pudiera ser adquirida por la empresa MAS es de 47 millones de pesos. En búsqueda de ahorrarse 20 millones de pesos la nueva empresa MAS decidió liquidar a todos lo trabajadores de la planta. Si los trabajadores desearán volver a la planta deben firmar su liquidación.

En tanto el alcalde de Veracruz denunció a los trabajadores que ocupan la planta y amenazó con la represión: “los ex trabajadores sabotearon la planta de tratamiento de aguas residuales en la zona norte del puerto, al cortar los cables de las bombas. Debido a ello, la planta vierte mil 200 litros de aguas residuales por segundo al Golfo de México.”

El gobierno amenazó con la represión y exigió el desalojo de la planta. Para la secretaria general del Sindicato Teniente José Azueta, Angélica Navarrete Mendoza se negó que los empleados del sistema hayan saboteado la planta y aseguró que las autoridades municipales y de grupo MAS buscan dañar su imagen , la toma insisten es simbólica.

La venta de la planta potabilizadora de agua a las trasnacionales de Barcelona y Brasil constituye el inicio de ofensiva privatizadora de los bienes comunes. Los trabajadores, las organizaciones de derechos humanos, los pueblos indígenas y las organizaciones obreras debemos evitar el despojo de nuestros recursos naturales.