Ya desde el inicio del Estado de alarma el debate sobre la educación estaba servido. Ahora, siete meses después, se prevé un inicio de curso diferente y con muchas incógnitas, que levanta ampollas de la comunidad educativa, tanto del personal docente y no docente como de las familias.

Verónica Landa Barcelona | @lierolaliero
Miércoles 26 de agosto de 2020
¿Que es eso de los grupos estables? ¿Mascarillas sí o mascarillas no? ¿Distancia social en las aulas? ¿Cómo? ¿Bajarán el ratio? Pero, ¿cómo lo harán si no aumentan personal docente y aulas? La comunidad educativa se queja, y con mucha razón, que no hay un protocolo claro, más allá del que salió hace unas semanas y que estaba enfocado a la detección y contención de casos sospechosos y positivos.
Como recoge el manifiesto de la Agrupación de Docentes y Personal de Apoyo Educativo en Riesgo: "Las medidas planificadas por el Departamento de Educación son más reactivas que previsoras, ya que no recogen qué acciones se llevarán a cabo para evitar contagios entre personas asintomáticas. Del mismo modo, las declaraciones responsables que se hacen firmar a las familias son totalmente ineficaces por el mismo motivo. "
La pregunta que se hacen estos profesores tiene mucha lógica: ¿cómo se garantiza la seguridad en el aula por el personal y el alumnado de riesgo? Quién debe garantizarla: ¿el profesorado y las escuelas o las instituciones? Porque parece que el Departamento y la Generalitat creen que deben ser los primeros. Total, el profesorado ya está bastante cargado de trabajos que no le corresponden y de aguantar situaciones de falta de recursos, parecen pensar que "por una más no hay problema."
¿Y que pasa con los grupos estables? Volvemos a coger lo que dicen los docentes en riesgo a su manifiesto: "Los grupos estables no son reales, en tanto que los alumnos no conviven. Es totalmente irresponsable mantener al alumnado en ratios de 25 en primaria y 30 en secundaria y que, además, no lleven mascarilla.". Ayer mismo Torra anunciaba la obligatoriedad de las mascarillas para mayores de 12 años, pero ¿esto es suficiente?
Y por si no fuera poco, el próximo curso nos podríamos encontrar un panorama con docentes dando asignaturas que no son las suyas, haciendo trabajos del personal del ocio, de control y enfermería, y de limpieza. Buena manera de recortar personal, ahorrar un dinero y sobrecargar, aún más, al personal docente. Ni hablar ya del personal subcontratado como monitores, mucho más precario.
La denuncia y exigencia no sólo están en el ámbito de la vuelta a las aulas. También, y muy relacionada con esta vuelta, están las oposiciones. Ayer, se anunciaba la prohibición de reuniones de más 10 personas en el espacio público y privado en toda Cataluña asi como en otras comunidades. No obstante, en una semana comienza el maratón de las oposiciones docentes de secundaria que reunirán a miles de personas de Cataluña, Baleares y Valencia. Todos juntos 3 horas a hacer exámenes.
Además de la irresponsabilidad de reunir una cantidad alta de gente en espacios cerrados, se plantean los problemas que si alguno o alguna opositora da positivo pierde unas oposiciones que posiblemente, hace años que preparan. Por otra parte, muchos docentes no han podido prepararse debidamente por el estrés y la presión de los cambios del curso pasado o por la enfermedad.
En un principio, las oposiciones que debían comenzar en junio, fueron retrasadas hasta septiembre. Pero ahora, no hay ningún anuncio de cambio en catalunya, cuando ya hay otras comunidades que las han aplazado en diciembre (condicionadas a la situación del virus) o directamente en junio del año que viene. Si se mantiene la fecha de las de Cataluña, no sólo serán las oposiciones más desiguales e injustas sino que, si no se toman las medidas necesarias, serán un foco de contagio importante.
Frente las medidas insuficientes del gobierno de la Generalitat ante la Covid y que, sin duda, están aprovechando para profundizar en una precariedad que viene dándose año tras año, hay que oponerle una lucha decidida entre los docentes y toda la comunidad educativa que imponga verdaderas medidas radicales frente los contagios, pero que también vaya en dirección a acabar con los recortes, privatizaciones precariedad y despidos que se vienen dando en todos los ámbitos de la educación desde hace tiempo.