Llegan a 22,584 las muertes por la pandemia en México. Son 185,122 los casos confirmados según cifras oficiales, de los cuales 23,155 son activos y se acumulan 57,281 casos sospechosos. Mientras tanto, el argumento para no aplicar pruebas masivas lo da un funcionario de la OPS: que México es un país muy grande y complejo para testear a gran escala.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Lunes 22 de junio de 2020
Una de las preguntas más importantes que le hicieron a López-Gatell fue respecto a las declaraciones de Eric Feigl-Ding, epidemiólogo y economista especializado en Salud.
Este científico declaró vía Twitter "Estoy llorando por México ¡Más del 50% es el porcentaje de *POSITIVIDAD*! Más de la mitad de todos los que se hacen un examen son positivos", donde publicó gráficas del estudio que realizó sobre la pandemia.
La respuesta del subsecretario de Salud fue en primer lugar la descalificación de Feigl-Ding por su “entusiasmo juvenil” y porque, según el funcionario, se especializa en nutrición, no en epidemiología.
En segundo lugar, debió admitir que el nivel de positividad a las pruebas es alto, aunque sostuvo que llega al 43%, muy por encima del 22 o 23% de EE.UU. y otros países.
Y para acallar las críticas insistió en que no es viable la aplicación de las pruebas masivas en México por la gran cantidad de población y la extensión del país, para lo cual recurrió a una declaración de un funcionario de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), durante un foro reciente organizado por el Instituto Nacional de Salud Pública.
“Nuestra organización no recomienda la aplicación masiva de pruebas en un país tan inmenso, tan complejo, tan diverso, como México. No estamos en una isla del Caribe, en el cual eventualmente podemos tener acceso a toda la población. Estamos totalmente conformes con las iniciativas que lugares como la Ciudad de México están planteando”, afirmó en dicho video Jean-Marc Gabastou, asesor regional de emergencias en salud de la OPS.
Una afirmación temeraria e irresponsable por parte de un funcionario menor, cuando en marzo el director general de la entidad, Tedros Adhanom Ghebreyesus, había pedido a los gobiernos del mundo que realizaran pruebas, pruebas y más pruebas.
Justo la negativa sistemática de los gobiernos a implementar esta medida, testear masivamente, fue uno de los factores determinantes para la expansión de la pandemia a los más 9 millones de personas contagiadas.
Y más grave aún es la negativa a comprar y aplicar pruebas masivas para detectar covid-19 en trabajadoras y trabajadores del sector salud, que sólo en México y hasta el 9 de junio pasado llevaba al menos 385 personas fallecidas. Muertes en muchos casos evitables si se hicieran pruebas periódicas a todo el personal que labora en el sector.
Es indignante que mientras el gobierno mezquina el dinero de las finanzas públicas para las pruebas, sí entrega fondos para la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina y apura la apertura de la actividad económica en sectores no esenciales de la industria poniendo en riesgo millones de vidas obreras.
Desde la clase trabajadora y los sectores populares debemos exigir pruebas masivas y equipos de protección personal para quienes están en la primera línea. Que las y los trabajadores de cada centro de trabajo organizados en comisiones de seguridad e higiene independientes de la patronal y de la burocracia sindical definan democráticamente qué actividades son esenciales y cuáles no, y que establezcan cuáles son las condiciones de seguridad sanitaria que necesitan para laborar.
Te puede interesar: Diez medidas a favor de los trabajadores para enfrentar la crisis del COVID-19
Te puede interesar: Diez medidas a favor de los trabajadores para enfrentar la crisis del COVID-19