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Francia. Interminables filas estudiantiles en Francia para recibir una escasa ayuda alimentaria

Las filas de espera para recibir cestas de alimentos en París no paran de crecer cada semana, hasta el punto de que la asociación Linkee ha tenido que rechazar a personas a pesar de tener más de 500 paquetes en stock.

Yann Olivier Paris

Martes 23 de febrero de 2021 21:17

Muchos estudiantes se quedaron sin trabajo en Francia, el otro costado de como golpea la pandemia. Como consecuencia, la inseguridad alimentaria está en aumento entre los jóvenes, y parte de ellos necesita una ayuda alimentaria.

En los últimos días circularon videos mostrando a colas interminables de estudiantes en París esperando para recibir una ayuda alimentaria. Cada lunes y jueves se entregan 2,5 toneladas de alimentos no vendidos a jóvenes que acuden de toda la ciudad a recoger los paquetes.

Frutas y verduras, platos preparados, la asociación Linkee, especializada en la lucha contra el despilfarro de alimentos, una mínima ayuda a hacer frente a la precariedad que los golpea con fuerza.

La precariedad desborda a las asociaciones

Son imágenes a las que, por desgracia, nos estamos empezando a acostumbrar. En la asociación Linkee, dos veces a la semana más de 500 estudiantes esperan, pese al frío, sus paquetes de comida simplemente para poder alimentarse. La crisis sanitaria y económica que estamos viviendo trae consigo una importante oleada de precariedad para los jóvenes entre la pérdida de empleo, de ingresos y de vida social. Así, la demanda de paquetes de alimentos a las asociaciones que garantizan esta continuidad sigue disparándose y las filas son prueba de ello; la semana pasada pudimos comprobarlo gracias a las imágenes de Rémy Buisine para Brut.

Según nos cuenta el periodista, la demanda sigue aumentando hasta el punto de que la asociación Linkee, que organiza parte de los repartos, se vio obligada a rechazar la donación de paquetes a algunos estudiantes por falta de medios logísticos. El jueves 18 se volvieron a entregar más de 500 paquetes en una sola tarde.

Según el periódico Actu Paris, que hace unas semanas recogió el testimonio de la casa de iniciativas estudiantiles que se ocupa de las distribuciones de alimentos provenientes de las asociaciones Linkee, les Restos du Coeur, Secours Populaire y CO’p1, se entregan al menos 2.000 cestas de comida por semana. Concretamente, esto representa el doble de lo que se repartió en octubre. La asociación Linkee comenzó sus repartos en octubre con 200 cestas diarias; actualmente, y como se ve en las imágenes del pasado jueves, las peticiones superan las 500 cestas y la asociación no tiene medios para abastecer a todos los estudiantes que lo necesitan. Aunque la labor de estas asociaciones se ha convertido en algo vital para miles de estudiantes, el constante aumento de la precariedad estudiantil empieza a superar sus posibilidades. Esto pone de manifiesto la situación realmente preocupante para los jóvenes.

El gobierno sólo da migajas a la juventud

Ante esta situación, el gobierno siempre brilla por su inacción y desprecio. La última publicación ridícula de Frédérique Vidal sobre la caza de brujas islámica-izquierdista no ha provocado ninguna protesta en el ambiente académico. El gobierno está más preocupado por aplicar sus políticas racistas e islamófobas que por garantizar que los estudiantes de la sexta potencia mundial puedan alimentarse. Las medidas del Gobierno son insuficientes para hacer frente a este problema. Son migajas al lado de los miles de millones otorgados a las grandes empresas dentro del paquete de reactivación económica. Para colmo, dichas empresas son las primeras en despedir a los jóvenes sin ninguna indemnización, lo que supone una variable de ajuste para los empresarios. Como vemos, el gobierno no parece querer dar respuestas concretas a la situación de los estudiantes y a su incierto futuro.

Si la ayuda alimentaria inmediata se ha convertido en vital, ahora, a través de la solidaridad, es necesario que nos organicemos más ampliamente para dar respuestas a los males de la juventud. Una política de emergencia debe abordar la cuestión de la precariedad inmediatamente para satisfacer las necesidades más vitales. Para acabar con la precariedad de forma duradera, ante la explosión de la pobreza, se impone como cada vez más necesario que el sueldo de los trabajos de los estudiantes alcance el SMI. Esto debe ser financiado por los grandes empresarios, que son quienes han seguido enriqueciéndose durante la crisis sanitaria, mediante la introducción de un fuerte impuesto a las grandes fortunas. Luchar contra la precariedad significa también luchar contra el malestar psicológico de los jóvenes, lo que exige romper con el aislamiento impuesto por la distancia. Nuestra preocupación debe centrarse también en la selección universitaria, considerada una criba social dadas las desigualdades, y debemos rechazarla, ya que ningún estudiante debe quedarse fuera. Más aún cuando vemos la continua destrucción de empleo que representa el paro hoy y en el futuro.

* Publicado originalmente en Rèvolution Permanente

Traducción: Natalia Pons