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Jueves 5 de febrero de 2015 15:12
DESPUÉS, LA LLUVIA
A la noche empezó a gotear así que antes de ir a dormir, Clara salió al patio a entrar la ropa lavada durante la tarde; tomó unos mates y se metió en la cama. A la madrugada la lluvia fue más intensa, las gotas sonaron hasta ensordecer sobre el techo de chapa; se levantó, no por el ruido sino por la certeza que tienen las personas que viven en la mayoría de los barrios humildes de la provincia, de que cuando llueve mucho sus casas se inundan.
Esto que pareciera un cuento aburrido y reiterado, es lo que está sucediendo ahora, otra vez, en distintos barrios de La Plata, Berisso, Ensenada, Bransend y Chascomús. Alrededor de las 4 de la mañana y por el transcurso de 3 horas, cayeron aproximadamente 120 milímetros de agua, generando en muchos barrios un paisaje similar: desbordes de arroyos, anegación de calles e inundaciones dentro de muchas casas.
Quienes se llevaron esta vez la peor parte fueron los vecinos del Barrio Obrero de la ciudad de Berisso, donde hay viviendas que tienen hasta un metro de agua adentro.
A las 10 de la mañana Defensa Civil anunciaba que hasta la hora eran 40 las personas evacuadas. En tanto el titular del organismo, Pablo Acosta, sostuvo que una parte del problema se debe a las obras que se están realizando pero que aún no se han terminado, lo cual dificultaría el drenaje del agua.
Lo que olvida decir es que la construcción urbana sigue sin ningún tipo de control para favorecer a los grandes emprendimientos inmobiliarios privados. La pérdida de espacios verdes, los enormes cimientos de las grandes torres como en La Plata, la falta de desagües pluviales acordes a las características actuales de las ciudades y la pavimentación y repavimentación de calles por encima del trazado establecido (para reducir costos) generan diques de contención del agua y dificultan enormemente su filtración natural, mientras se sigue culpando a los propios inundados de ser los responsables por tapar con basura las zanjas putrefactas, llamadas por el gobierno con el nombre de "canales".
En Berisso luego de 12 años de gestión del intendente Kirchnerista Sleszack, por donde pasaron políticos como Celi recientemente devenido en massista, se invirtieron monedas en infraestructura urbana. Su gran obra pública fue un mega-proyecto, junto al entonces presidente Néstor Kirchner llamado “Terraplén costero” y puesto en marcha en 2009. Es un trazado de 7,5 kilómetros de suelo compacto con una altura de 4 metros y un ancho de 3 diseñado para frenar las crecientes, pero desde que existe, resulta ser un tapón a los drenajes naturales del río, convirtiendo a varios barrios de la ciudad en verdaderas piletas.
En particular en el barrio que hoy evacúan, se había iniciado hace tres años un Plan Federal de Viviendas del Gobierno Nacional que al poco tiempo fue abandonado con apenas 100 casas adjudicadas de las 300 originales del proyecto. Que a otras 200 familias no se las hayan otorgado sería un problema menor: resulta que al comenzar la primer parte de la obra levantaron los terrenos de las casas que ya están construidas, dejando al resto de los vecinos con sus viviendas precarias, metidos en un pozo no-natural del terreno de donde hoy salen todos los evacuados.
La desinversión, los negociados, fraudes, robos y el atraso en prevenir las emergencias “naturales” a casi 2 años de la inundación más grande que sufriera la región el 2 de abril de 2013 con un saldo estimado de 2.000 evacuados, 89 víctimas fatales (sólo de las reconocidas oficialmente) y daños materiales incalculables de los cuales nadie se hizo cargo, hacen que suenen aberrantes las declaraciones de los funcionarios y hasta del propio director de Defensa Civil cuando suspiran en los micrófonos de los grandes medios diciendo “gracias a dios paró de llover”.