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Crisis en Medio Oriente. Irán respondió con un ataque de drones y misiles sobre Israel al ataque a su consulado en Siria

Se trata de la primera vez que Irán ataca directamente a Israel. Fue en respuesta al bombardeo de Israel sobre el consulado de Irán en Siria donde murieron altos mandos militares iraníes. Este sábado a la noche Irán disparó más de 300 drones y misiles. Un ataque pensado para mostrar poder, pero también para dar tiempo a Israel para medidas defensivas y evitar una escalada.

Sábado 13 de abril de 2024 18:24

Durante la noche del sábado, hora local, Irán lanzó más de 300 drones y misiles sobre Israel. Fue en respuesta al ataque del 1 de abril de Israel que destruyó el consulado iraní en Siria asesinando a al menos 7 altos mandos militares iraníes.

Los drones y misiles llegaron horas después al espacio aéreo de Israel aunque, según informaron diversos medios, muchos de ellos fueron derribados por aviones de de Estados Unidos y Gran Bretaña en espacio aéreo de Jordania. El Ejército de Israel afirmó que la mayoría fueron derribados y que no se detectaron daños relevantes, mientras que Irán dijo que su operación fue "quirúrgica", alcanzando algunos objetivos militares que fueron usados por Israel para atacar su consulado en Damasco.

Tras esta respuesta, que se trata del primer ataque directo de Irán sobre Israel, la República Islámica dio por terminado el ataque. Y pidió a Israel que no lo escale más.

El presidente de Irán, Ebrahim Raisi, dijo: "Si el régimen sionista [Israel] o sus partidarios demuestran un comportamiento imprudente, recibirán una respuesta decisiva y mucho más fuerte".

Tras el ataque de Israel al consulado en Siria, el régimen de la República Islámica se vio en la obligación de dar una respuesta que sea lo suficientemente "contundente" como para no aparecer debilitados interna y externamente, pero al mismo tiempo con el cuidado de no escalar hacia una guerra regional abierta. Irán sabía que la mayoría de sus drones y miles serían interceptados antes de llegar a Israel y la mayoría de los restantes derribados por la "cúpula de hierro" (el sistema de defensa aéreo israelí).

Además, ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Hossein Amir-Abdollahian, confirmó que habían informado a Estados Unidos que la operación contra Israel sería “limitada” y en "defensa propia" y que no buscaban "expandir el conflicto en la región". También habían avisado a sus países vecinos y de la región 72 horas antes.

Como explicamos en otro artículo tras el ataque a su embajada en Siria “La República Islámica se enfrenta así a un dilema: debe responder, y probablemente con una intensidad sin precedentes, pero no puede hacerlo sin ofrecer a Israel la oportunidad de desencadenar una guerra total que borraría de un plumazo las diferencias abiertas entre Netanyahu y Biden.”

En medio de los ataques, la prensa de la Casa Blanca volvió a confirmar la alineación estadounidense: "El presidente Biden ha sido claro: nuestro apoyo a la seguridad de Israel es férreo. Estados Unidos estará junto al pueblo de Israel y apoyará su defensa contra estas amenazas de Irán".

El diputado demócrata Adam Smith, jefe del comité del congreso que supervisa los asuntos militares, habló con la cadena CNN sobre la posibilidad de que este sea un ataque “medido” que permita a Israel no escalar y al régimen iraní salvar las apariencias. Una forma de presionar a Netanyahu ya que un contraataque puede desencadenar una guerra regional, en una zona del mundo altamente inestable.

En otro análisis decíamos que había dos hipótesis alternativas sobre la estrategia de Benjamin Netanyahu detrás del ataque a la embajada iraní. La primera plantea que el objetivo es desencadenar una guerra con Irán y obligar, de esa manera, a Estados Unidos y a las potencias occidentales a alinearse detrás de Israel. La otra es que Israel atacó precisamente porque ve que Irán está débil, que no está en condiciones de ir a una guerra contra Israel y que, por lo tanto, tenía que aprovechar esa ventana de oportunidad para golpear al régimen de los ayatolas y disuadir a sus aliados del “eje de la resistencia”.

Por ahora no hay certezas sobre cómo continuará el enfrentamiento. Netanyahu se enfrenta a una enorme crisis interna en la que su supervivencia política, y quizá hasta su libertad, dependen de continuar la guerra-genocidio en Gaza y mantener contentos a sus socios de extrema derecha que rechazan cualquier salida que implique reconocer algún estatus aunque sea un régimen de apartheid para la población palestina.

Por su parte, el gobierno iraní necesita restablecer la confianza en las instituciones del régimen, en gran medida deslegitimadas, como demuestra la participación históricamente baja en las últimas elecciones, y al mismo tiempo reafirmar su poder regional.

Para ambos, la perspectiva de unir a su país contra una amenaza externa puede ser una salida en el corto plazo, pero totalmente incierta en el mediano y largo plazo.