La ministra de Mujer y Equidad de Género, Isabel Plá, junto con la nueva ministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, se han resistido al derecho al aborto en tres causales y se han negado rotundamente al derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito.

Teresa Melipal Santiago de Chile
Viernes 13 de julio de 2018
Una de las ministras mejor evaluadas del gabinete es Isabel Plá (UDI), quien preside el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género tras encabezar las propuestas de leyes de violencia en el pololeo y proyecto de sala cuna universal, donde ambos proyectos han sido ingresados y discutidos en gobiernos anteriores.
Tras el debate que enmarcó la “agenda feminista” impuesta por las movilizaciones en las calles y tomas de universidades, Plá, saludó la instancia agradeciendo el gesto de las feministas por visibilizar la violencia de género. Sin embargo, la principal contradicción de la actual ministra del SERNAMEG es su posición en contra de la despenalización del aborto, y que hoy se ha demostrado con el silencio de la Ministra frente a la polémica por el protocolo de objeción de conciencia a la ley de aborto de tres causales, impulsado por el Ministro de Salud, Emilio Santelices.
Antes de su designación en el cargo, Isabel Plá, ya había manifestado su postura en contra de la despenalización del aborto mediante sus polémicos comentarios en su cuenta de twitter y en su columna de opinión “7 razones para decir no al aborto” en El Libero.
Probablemente estaré ya muerta, alguna vez en Chile y en el mundo el aborto será considerado tan impensado como hoy la esclavitud.
— Isabel Pla (@isabelpla) 18 de julio de 2017
En una entrevista realizada el 19 de junio en el sitio Nueva Mujer.com, Isabel Plá aclara que no cambiaría su posición en contra del derecho al aborto.
“Tengo posiciones que van a ser mis posiciones hasta que me muera. Además, ahora soy ministra de un gabinete, que tiene un Presidente, que tiene un programa de gobierno, al que yo adhiero plenamente y mi labor es cumplir las leyes e impulsar ese programa.”, argumentó la ministra de la cartera.
El perfil conservador de la Ministra de la Corte Suprema
Por su parte, la nueva ministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, también ha manifestado públicamente su postura contra el derecho a la interrupción del embarazo. Con un marcado perfil conservador, Vivanco fue quien se convirtió en la representante legal de Chile Vamos para presentar el recurso ante el Tribunal Constitucional en el que se apeló en contra la ley de aborto en tres causales. Además, fue la representante legal de la Universidad Católica cuando la institución levantó la voz en contra del protocolo de objeción de conciencia que establece que las instituciones que reciben fondos del Estado no pueden ser objetoras.
El gobierno necesitaba solo 29 votos para que la abogada de la Universidad Católica presidiera la Corte Suprema, y con 30 votos la jurista fue designada por el Senado con los votos de parlamentarios de la derecha, la DC, PR y PPD, donde este último tuvo una votación dividida con las excepciones de Lagos Weber y Adriana Muñoz. El único senador del Frente Amplio, Juan Ignacio Latorre (RD), tuvo que convencer a los senadores de la ex Nueva Mayoría para ser la oposición al nombramiento de la jurista, obteniendo los votos del PS, con un discurso en defensa al derecho al aborto en las tres causales, obtenido en el último gobierno de Michelle Bachelet.
El aborto como un problema de salud y educación pública
El debate sobre el derecho al aborto no es nuevo, en Chile fue penalizado desde 1874 por criterios valóricos impuestos por la Iglesia Católica y desde 1931 fue legalizado en el hospital con fines terapéuticos hasta 1968. Junto con ello, la alta demanda por abortos en el hospital obligó al Estado difundir métodos anticonceptivos, el cual se hizo necesario ante la decisión de las mujeres por abortar. Sin embargo, bajo la bota militar. el derecho al aborto fue prohibido durante el Golpe de Estado de 1973, relegando nuevamente esta práctica a la clandestinidad.
Durante los tiempos de la ex Concertación surgieron proyectos que plantearon levantar un aborto terapéutico. Sin embargo, en el 2013, la demanda por aborto libre y legal irrumpe en las calles durante el gobierno de Piñera tras conocerse en los noticiarios el embarazo de una niña de 11 años que fue violada por su padrastro en el sur. En ese momento, el mandatario había expresado que la niña "estaría apta" para ser madre, felicitando a la niña por su "madurez" al aceptar -mediante la presión del Estado y la Iglesia- el embarazo no deseado.
A fines del 2017 se despenaliza parcialmente el aborto bajo tres causales: inviabilidad del feto, violación y riesgo de vida para la madre. Sin embargo, las tres causales solo operan dentro de un pequeño porcentaje del total de las mujeres que abortan clandestinamente bajo condiciones insalubres.
Aborto legal, libre, seguro y gratuito
La demanda por el derecho al aborto libre implica que la mujer no sea obligada a la maternidad y tenga el derecho de decidir el embarazo, junto con ello, la exigencia de que el aborto sea legal para todas las causas de interrupción al embarazo implica a que este derecho no penalice y que sea garantizado por el sistema público a través del Estado.
Para Bárbara Brito, dirigenta nacional de la agrupación internacional de mujeres y de la diversidad sexual, Pan y Rosas, plantea que el aborto libre, legal, seguro y gratuito es una demanda que no solo implica a los derechos de las mujeres sino que también como un problema de salud pública. Junto con la educación sexual integral sin la moral de las iglesias y religiones, y la exigencia de anticonceptivos de calidad en el sistema de salud pública los embarazos no deseados podrían ser disminuidos considerablemente.
Ante esto Brito hace un llamado a convocar y organizar la próxima marcha del 25 de Julio, convocada por la Coordinadora Feministas en Lucha (CFL): "El Frente Amplio, que tiene una fuerza parlamentaria, en organizaciones estudiantiles y en el Colegio de Profesores tiene que ser parte activa de esta lucha convocando, junto a quienes ya vienen luchando hace años por este derecho, a una coordinadora amplia y abierta, con libertad de tendencias políticas, que unifique todos los esfuerzos, para dar la pelea en las calles, en nuestros lugares de estudio y trabajo, pues hasta ahora sólo se mantiene como parte de su programa, sin ser capaces de transformar su discurso en un movimiento real por el aborto legal".