Una reseña del primer disco del rapper de Tennessee, Isaiah Rashad.
Jueves 22 de septiembre de 2016
La nueva Era
Que el Hip Hop, y la música afroamericana en general, se encuentran en una nueva era dorada es algo que es difícil de discutir. El reconocimiento de los críticos, el aumento en las ventas, y la ambición cada vez más grande de los músicos, que no tienen miedo de tener un discurso político y de experimentar con nuevos sonidos son la confirmación de que algo está pasando.
Si marcamos el inicio de este nuevo momento del Hip Hop en 2010 (año en el que fue editado My Beautiful Dark Twisted Fantasy de Kanye West), esto implica que ya han pasado 6 años del surgimiento del fenómeno. Muchos de los rappers que sacaron sus primeros discos en esa época han madurado, lo que a su vez se ha traducido en la adopción de nuevas temáticas. Un reciente artículo de The Atlantic ha destacado como los nuevos discos de Kanye y Beyoncé tratan de “vender” al matrimonio y la familia (y los ideales conservadores implicados en ambos conceptos) como algo cool. Algo similar puede notarse en Coloring Book, tercer disco de Chance The Rapper, en el cual la paternidad se piensa como una bendición divina, como algo que debe ser parte de un testimonio (en el sentido religioso), como un canto de alabanza que también sirva como enseñanza moral.
Testify!
Isaiah Rashad, joven rapper de Tennessee, había sorprendido anteriormente con el EP Cilvia Demo, que lo había colocado entre las promesas de TDE (discográfica independiente que cuenta entre sus filas a Kendrick Lamar, Schoolboy Q y Jay Rock entre otros), y su primer LP va a confirmar plenamente las esperanzas depositadas en él. El concepto del testimonio va a tener una resignificación importante en The Sun’s Tirade.
Testificar en general puede pensarse de tres maneras. Una, ya mencionada, es la religiosa, el testimonio de la propia vida como ejemplo de la acción de un dios. Otra posibilidad es la confesión legal, el relato de hechos que deben ser juzgados. Y por último, el discurso del adicto, pero no aquel discurso que en el fondo es un pedido de perdón, de arrepentimiento del adicto en vías de “recuperación”, sino más bien el testimonio del que se sienta en una reunión de AA y describe, detalla, desmenuza sus vivencias.
“How do you tell the truth to a room of white people?” Se pregunta Isaiah en BDay. Una pregunta incisiva, que refiere al hecho de que la mayor parte de los consumidores de Hip Hop son jóvenes blancos, pero que también se pregunta por cuál es la forma de transmitir las vivencias de Rashad, 25 años, dos hijos de dos mujeres diferentes, adicto al alprazolam (Xanax) mezclado con alcohol.
El diagnóstico del propio músico va a ser claro “When I sober I might testify / That this world has fallen out of place” La idea de la caída no se piensa sin embargo como algo abstracto, sino como algo que puede rastrearse en la historia del propio Rashad. El disco, en este sentido, funciona como un intento de crear una narrativa que permita dar una resolución a aquello que falta. En una interpretación simple, el padre del rapper que lo abandonó cuando era chico. Pero continuamente Isaiah invita a profundizar, a buscar múltiples causalidades.
Stuck in the Mud
En las historias de Rashad, entonces, no hay lugar para la resolución fácil. Si para Frank Ocean “smoking marihuana is a cheap vacation”, la relación de Isaiah con su consumo de Xanax va a ser al mismo tiempo beneficiosa y perjudicial, cura y veneno. Y si para Kanye, Beyoncé y Chance la familia y la paternidad van a ser algo cool, bendiciones, Isaiah va a ir un poco más allá, cuestionando las responsabilidades, las consecuencias y las complejidades del esquema familiar.
Si los problemas se complejizan, las soluciones en cambio nunca llegan. No hay un camino, o una forma, de salir. Decir la verdad, elemento fundamental del testimonio, puede servir como catarsis, pero nunca como resolución. A lo sumo, un primer paso para poder reconstruir una identidad que se encuentra fragmentada en un mundo en el cual la caída parece inevitable.

Nicolás Torino
Nació en Chubut en 1988. Estudiante de Ciencias Políticas, investiga y escribe sobre la historia del marxismo en China.