Soldados israelíes asesinaron este viernes a 3 manifestantes palestinos. Se trata de una política sistemática que dejó 43 muertos y miles de heridos durante las protestas del último mes.
Viernes 27 de abril de 2018 16:51
Con los 3 manifestantes palestinos asesinados este viernes por el Ejército de Israel ya suman 43 los fallecidos el último mes durante las protestas conocidas con el nombre de Gran Marcha del Retorno. Estas protestas comenzaron el 30 de marzo y tienen el objetivo de visibilizar la situación de millones de palestinos impedidos de volver a sus tierras y también la política colonialista del Estado de Israel.
Las protestas se concentran en la frontera de la Franja de Gaza con campamentos y movilizaciones sobre los que Israel ya dio la orden de disparar a matar contra todo aquel que se acerque a las vallas fronterizas. Una referencia que queda a criterio de los francotiradores israelíes que asesinaron a un promedio de 8 palestinos cada viernes de protestas y dejaron miles de heridos.
Uno de los fallecidos este viernes, identificado como Abdul Salam Baker, de 29 años, murió de un disparo en la cabeza en Jan Younis, informó el portavoz del Ministerio de Salud palestino, Ashraf al Qedra.
En total, 456 palestinos fueron hospitalizados, al menos 178 por munición real y 19 por balas de acero recubiertas de caucho.
La represión del Ejército israelí comenzó tras el rezo del mediodía, cuando aumenta el número de palestinos que acuden a los cinco puntos de protesta repartidos a lo largo de la valla divisoria con Israel.
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El ministro de Defensa israelí Avigdor Lieberman, había dicho que en Gaza "no hay gente inocente (...) todo el mundo está afiliado a Hamas". Es decir que dio al Ejército vía libre para disparar y asesinar. Este mismo argumento es el que utilizó el portavoz del Ejército, Jonathan Conricus, este viernes al justificar la represión y asesinato con el argumento de que "200 y 400 alborotadores atacaron deliberadamente la valla con cócteles molotov y piedras" y alertó que "no se tolerará que Hamas utilice a civiles y menores para infiltrarse".
A pesar de que decenas de miles de personas se juntan cada viernes en los distintos puntos de la frontera donde hay manifestaciones, Israel identifica a todos ellos como militantes de Hamas para justificar los asesinatos que incluyeron en la última semana a un periodista y un niño de 15 años.
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La brutalidad de los "métodos" del Ejército israelí es tan evidente que no solo fueron cuestionados por diversas organizaciones internacionales, sino también por cinco ex soldados de Israel que hace quince días publicaron una carta en donde denuncian que el Ejército dispara indiscriminadamente a matar contra "personas desarmadas", incluso niños.
El escándalo se acrecienta con la aparición de varios videos en los que se puede ver a soldados israelíes festejando luego de disparar a manifestantes palestinos desarmados.
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El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos instó este mismo viernes a Israel a asegurar la rendición de cuentas de los responsables de los fallecidos y de los más de 5.500 heridos.
Por su parte, Amnistía Internacional pidió el embargo de armas a Israel al considerar que está "matando y mutilando a manifestantes que no suponen una amenaza inminente" y aseguró que se están utilizando "armas militares de alta velocidad diseñadas para causar el máximo daño".
El comité organizador de la Gran Marcha del Retorno había denominado la convocatoria de este viernes como "Juventud rebelde", por el alto de número de participantes jóvenes.
La protesta planificada por distintas organizaciones palestinas comenzó el 30 de marzo y se extenderá durante seis semanas. El objetivo es dar la más amplia difusión a la demanda histórica por el derecho de retorno de los refugiados palestinos a las ciudades y aldeas de las que sus familias huyeron, o fueron expulsadas, durante la sistemática limpieza étnica sobre la que se fundó artificialmente el Estado de Israel en 1948 en los territorios históricos palestinos.