En medio de una crisis de Gobierno, el considerado exitoso plan de vacunación israelí alentó a que se levanten las restricciones de uso de mascarillas y barbijos en la vía pública. Más de la mitad de la población fue inoculada, pero no es el caso de los palestinos.

Santiago Montag @salvadorsoler10
Lunes 19 de abril de 2021 12:04
Animado por su reciente éxito en la lucha contra el coronavirus, Israel levantó su mandato de máscaras al aire libre el domingo, mientras que las escuelas reabrieron por completo por primera vez desde septiembre.
El país ha regresado rápidamente a la normalidad a raíz de su campaña de vacunación líder en el mundo y la caída de las tasas de infección. Alrededor del 56 % de la población israelí ha sido completamente vacunada, según una base de datos del New York Times.
Sin embargo, aún hay sectores del Gobierno que tienen dudas sobre la nueva medida. El ministro de salud de Israel, Yuli Edelstein, instó a las personas a seguir llevando máscaras para ingresar a los espacios públicos interiores,.
Las nuevas infecciones diarias por coronavirus en Israel han caído de un máximo de 10.000 en enero a alrededor de 100 en los últimos días. Como parte de la transición, Israel ha introducido un sistema de “pase verde” que permite a las personas vacunadas o recuperadas cenar en el interior de los restaurantes, alojarse en hoteles y asistir a grandes reuniones culturales, deportivas y religiosas.
Pero existe una nueva preocupación después de que varios casos de una variante del virus con una doble mutación detectada por primera vez en India (la B.1.617) fueran identificados en Israel la semana pasada. El profesor Nachman Ash, dijo el domingo al sitio de noticias hebreo Ynet que la variante podría tener algunas características que podrían hacer que quienes hayan sido vacunados sean vulnerables a la infección.
¿Qué pasa con los palestinos?
Mientras que más de 5 millones de israelíes fueron vacunados con ambas dosis requeridas para la inmunización efectiva, los territorios ocupados de por el Estado de Israel en Franja de Gaza y Cisjordania apenas recibieron 100,000 dosis. Las mismas son para vacunar a los palestinos que trabajan en Israel.
Por otro lado, durante el mes del Ramadan (ayuno en árabe, respetado por todos los musulmanes) el Estado de Israel ha impedido el acceso a miles de palestinos que intentaron ingresar a los principales centros religiosos en Jerusalén. Durante varios días ha habido enfrentamientos donde los soldados israelíes incluso han irrumpido en mezquitas durante los rezos.
Scenes from East Jerusalem, where Israeli police fired stun grenades and water cannons at hundreds of Palestinian Muslim worshippers who were gathered outside the Old City’s Damascus Gate, for the fifth consecutive night of clashes since the beginning of Ramadan. pic.twitter.com/BDdgn8cjVQ
— redfish (@redfishstream) April 19, 2021
Hasta ahora, de los 5.2 millones de palestinos que viven en Cisjordania y Gaza, unos 80.000 han sido vacunados contra coronavirus con la primera dosis y uno 7.600 con ambas, según un comunicado del Ministerio de Sanidad.
Israel continúa cometiendo crímenes contra el pueblo palestino. Además de destruir su infraestructura sanitaria con bombardeos y mantener un bloqueo económico en Franja de Gaza, ni siquiera cumple con el Convenio de Ginebra, que regula el derecho internacional humanitario, donde se estipula que la potencia ocupante debe garantizar suministros médicos y prevenir y controlar las epidemias en los territorios que ocupa.
Mientras que su campaña de vacunación es una de las más rápidas y eficaces del mundo, Israel dice que ha vacunado a más de 100.000 trabajadores palestinos con permiso de trabajo para entrar al país o a los asentamientos judíos de Cisjordania, pero apunta a que la Autoridad Nacional Palestina tiene la responsabilidad de vacunar en sus zonas, de acuerdo con los Acuerdos de Oslo. Aunque este punto es controvertido, porque el acuerdo también insta a ambas partes a colaborar en situaciones como una pandemia. En cualquier caso, el Convenio de Ginebra también establece que ningún acuerdo entre las partes puede extinguir las responsabilidades de la potencia ocupante.
Si bien varios países, entre ellos Estados Unidos, e instituciones internacionales como la ONU, han criticado la actitud de Israel, pero ninguno ha emitido algún tipo de sanciones.
Paradógicamente la entrega de vacunas no responde a una acción humanitaria por parte de Israel, sino por un problema objetivo y reclamos de la población israelí porque miles de trabajadores palestinos de Cisjordania cruzan todos los días a Israel. Esto ha generado quejas entre la población, puesto que los palestinos pueden contagiarse en Cisjordania e introducir el virus en territorio israelí. Por ello, el Gobierno de Netanyahu ha decidido vacunar también a estos trabajadores.
En este sentido las referencias al éxito de vacunaciones israelí es farsa mientras millones de palestinos estén bajo amenaza de contagio. El plan no es más que una réplica del estado de apartheid en el país hebreo que continúa tratando a los palestinos como ciudadanos de segunda, no sólo negando, y usurpando, el acceso a sus propios territorios, sino también a la salud y una vacuna para enfrentar la pandemia que ya se cobró la vida de millones de personas en el mundo.

Santiago Montag
Escribe en la sección Internacional de La Izquierda Diario.