Se estrena en salas argentinas la última película de Roman Polanski. En medio de polémicas y debates, el cineasta franco polaco toma el caso Dreyfus para hablar del antisemitismo y del poder de los medios
Jueves 19 de agosto de 2021 00:30
Fotografías: Guy Ferrandis
Es un hecho que es bien difícil hablar del cine de Polanski, no por sus películas per se sino por sus actos. Acusado de violar a una niña de 13 años en los Estados Unidos en 1977, hecho que Polanski reconoció pero alegó que fue “una relación consensuada”, hoy vive recluido en Francia por pesar sobre él una orden de captura, declarado prófugo de la justicia del país de norte. Separar la obra del artista es la frase que más aparece cuando se habla de su obra. He aquí la cuestión.
En el Festival de Venecia de 2019, Roman Polanski presentó su último film. La cineasta argentina Lucrecia Martel, presidenta del jurado de esa edición, se negó a asistir a la proyección de gala del film expresando que no separaba al hombre del artista y solidarizándose con todas las mujeres que luchan contra el abuso sexual.
Sin embargo y al mismo tiempo, la directora agregó que Polanski merecía una oportunidad por “las reflexiones sobre la humanidad que incluyen sus películas”.
En J´Accuse, el affaire Dreyfus , Polanski retoma uno de los temas que abordó en sus últimos años: el odio a los judíos. Ya lo había hecho en El pianista en el 2012, película que le valió la Palma de Oro en Cannes y un Oscar a mejor director.
Yo acuso (J´Accuse), fue el título de una carta que -a propósito de este caso- el escritor Émile Zola envió en 1898 al diario L´Aurore y que provocó una sucesión de crisis políticas y sociales en Francia y dividió a los franceses. Zola acusó a oficiales del ejército, jueces y dirigentes políticos de parcialidad monstruosa, de escribir informes engañadores y fraudulentos, de cometer un crimen jurídico y de absolver conscientemente a un culpable.
El affaire
Alfred Dreyfus era un capitán del ejército francés de origen judío que en 1894 fue acusado de espionaje por entregar información al ejército alemán. Luego de un juicio lleno de irregularidades, fue declarado culpable de traición, condenado a prisión perpetua y enviado a la Isla del Diablo en la Guyana Francesa, costa noreste de Sudamérica. Finalmente, y luego de doce años, fue exonerado en un nuevo juicio donde quedó en evidencia el antisemitismo en los más altos niveles del gobierno francés. El cineasta relata de forma detallada el caso Dreyfus desde la perspectiva de George Picquart, un coronel honesto que busca la verdad convencido de la inocencia de Dreyfus y que, al año siguiente de la condena, descubre una cartas dirigidas al ejército alemán firmadas por Esterhazy, un oficial francés antisemita, verdadero responsable del espionaje.
Un gran plano abre la película mostrando, en una fría y nublada mañana parisina, la degradación militar de Dreyfus, en la plaza y rodeado de todo el ejército que asiste a su humillación. Planos grandes para mostrar la soledad del protagonista y cortos para transmitir cada emoción y el mundo interior de Dreyfus, una característica del cine de Polanski. La escenografía es la gran protagonista del film. No entendida como un decorado sino como un aporte a la riqueza visual de la película y no solo en esta última, en toda la cinematografía del ecléctico director la escenografía es un componente fundamental. Así lo hizo en El pianista, 2012, Tess , 1979, y también en las más viejas, como El bebé de Rosemary, 1968 y más atrás, Repulsión, 1965.
El poder de los medios y el antisemitismo son los dos temas centrales del film. El caso Dreyfus originó una ola antisemita en toda Europa en el momento que el odio a los judíos cobraba fuerza en Francia. A su vez la denuncia de las irregularidades del juicio, la acción de Émile Zola que emerge como un ejemplo de intelectual comprometido y el creciente descontento social, pusieron en cuestión todo el andamiaje de mentiras del régimen.
Este tal vez sea el film más polémico y no por el tema, sino porque el director, de forma totalmente oportunista, se identificó y aludió a que él mismo había sido perseguido por judío y por los medios de comunicación en un intento escandaloso por despegarse de las acusaciones y denuncias que carga a lo largo de los años.
Separar o no la obra del artista es el debate.
Ficha Técnica:
Dirección: Roman Polanski
Guión: Roman Polanski- Robert Harris
Elenco: Jean Dujardin- Louis Garrel-Emmanuelle Seigner
Fotografía: Pawel Edelman
Música: Alexandre Desplat

Celina Demarchi
Nació en Berisso, provincia de Buenos Aires. Docente y actriz, participa en la sección Cultura y en distintas producciones audiovisuales de La Izquierda Diario.