La ex Ministra de Justicia, Javiera Blanco, presentó recientemente su renuncia al Comité de Defensa del Estado, cargo que según la ley pudo haber ejercido hasta sus 75 años. Esto motivado por las investigaciones en su contra. Por su parte, la derecha salió a celebrar dicha medida.
Domingo 14 de octubre de 2018
“Renuncié al Consejo de Defensa del Estado. Lo hice ayer a través de una carta a la presidenta del Consejo, María Eugenia Manaud, y al presidente de la República”. Estas fueron las declaraciones de Javiera Blanco a El Mercurio, dando así a conocer su renuncia al organismo. Cabe destacar que Blanco, según lo estipulado por la ley, podía permanecer en el cargo hasta sus 75 años.
La razón que motiva la medida se debe a las tres investigaciones que se encuentran en curso contra la ex Ministra, cabe destacar el caso Sename, el mal uso de fondos para la contratación en Gendarmería y el uso de gastos reservados en Carabineros, en donde ella argumenta que: “En ninguna de las tres imputaciones tengo responsabilidad alguna. He esperado dos años para ser escuchada. En dos de ellas todavía no he podido declarar.”
Además, afirma que: “ha habido una campaña sistemática de desprestigio, de descrédito, que ha sido bien dolorosa, tediosa, injusta (…) Creo que ha habido un ensañamiento”.
Por su parte la derecha salió a celebrar la medida. En este sentido, Andrés Chadwick, vicepresidente, afirmó que: “La renuncia de Javiera Blanco es una acción necesaria, indispensable para el buen funcionamiento del CDE, por lo tanto, es una decisión que consideramos como Gobierno necesaria, correcta e indispensable.”
La derecha celebra e intenta aprovechar la renuncia de Javiera Blanco como un triunfo de Chile Vamos, para intentar hacer ver a la población de que es un gobierno fuerte, capaz de remover a una figura que la Nueva Mayoría había “atrincherado” en el Consejo de Defensa del Estado. Sin embargo, este hecho no hace más que entrever la crisis que vive no sólo el gobierno de la derecha y lo que quedó del gobierno de Bachelet, sino que el régimen en su conjunto. Una deslegitimidad de la “casta” política que se mantiene hasta el día de hoy, de la cual no se salva ni Chile Vamos ni la ex Nueva Mayoría.