Tal como sucedió en Quilmes y La Matanza, el Ejército y la Fuerza Aérea desembarcaron ayer en las calles rosarinas, con la excusa de realizar actividades de asistencia requeridas por el gobierno municipal y provincial.
Jueves 2 de abril de 2020 15:25
El intendente de Rosario Javkin y el gobernador Perotti llevan al ejército y la Fuerza Aérea a los barrios más empobrecidos de la ciudad con el argumento de otorgar asistencia alimentaria. Sin embargo ya son cientos los y las docentes, estatales, organizaciones solidarias y familias las que vienen poniéndose a la cabeza de organizar el abastecimiento y las viandas en comedores escolares y en los barrios. Además, ya se inscribieron en la ciudad casi 4 mil rosarinos para colaborar como voluntarios mientras dure la emergencia por el coronavirus. En vez de acudir a esos sectores para organizar las tareas de asistencia, los gobiernos militarizan nuestras calles.
Por otro lado, los bolsones otorgados lejos están de ser saludables, no incluyen frutas, verduras ni carne, son sólo 9 víveres secos: yerba, leche en polvo, fideos, arroz, polenta, aceite, puré de tomate y harina. Claro está que mucho no les importa la salud y la alimentación de esas familias. Desde La Izquierda Diario, venimos denunciando que el único objetivo de esta medida es naturalizar la presencia del ejército en los barrios, mostrándolos solidarios con la emergencia sanitaria. Y, en caso de ser requerido, aparecerán las Fuerzas Armadas para fortalecer los controles, según señaló ministro de defensa Agustín Rossi.
Alberto Fernández, en un intento de reconciliarnos con las Fuerzas Armadas, planteó “la necesidad de dar una vuelta de página” y llamó “inconductas” a las violaciones secuestros y torturas llevadas a cabo por de los militares, lo que generó un gran rechazo por parte de los organismos de derechos humanos. Hoy, buscan una reconciliación para hacer creer que están en las calles para cuidar a la población, pero nadie puede creer que la misma fuerza que sigue ocultando el destino de los 30 mil desaparecidos y de los 400 hijos e hijas que aun no recuperan su identidad, esté ahí para cuidar.
En el medio de una pandemia mundial, en vez de asignar mayores partidas de dinero al sistema de salud, se destina para desplegar a las Fuerzas Armadas y a la policía, que viene realizando enormes operativos de control. A pocos días de darle este fortalecimiento a las diferentes fuerzas, centenares de videos de abusos policiales comenzaron a recorrer las redes. Empieza a verse que el único objetivo de estas medidas es amedrentar a los trabajadores y el pueblo pobre frente a posibles descontentos sociales que puedan surgir, en medio de una crisis que hace que cientos de familias sean empujadas a la pobreza.
En este marco, además de garantizar el acceso a test, elementos de bioseguridad y de la unificación del sistema de salud público y privado, se hace urgente la implementación de un salario de cuarentena de 30 mil pesos para aquellos trabajadores que no cuenten con licencias pagas y la inmediata prohibición despidos y suspensiones con rebaja salarial. Para que esta vez no sean las y los trabajadores los que tengan que pagar la crisis.