La última noche de la Convención Nacional Demócrata estuvo plagada de intervenciones acerca de la "decencia" de Joe Biden, sin contenidos concretos sobre su política. Biden y los demócratas no tienen nada que ofrecernos.
Viernes 21 de agosto de 2020 12:37
La cuarta noche de la Convención Nacional Demócrata fue muy parecida a las tres anteriores: poco política y cargada con consignas retóricas de "decencia". Después de cuatro días de convención y cientos de oradores, podríamos poner “No Donald Trump” en la boleta electoral. A pesar del discurso de apertura de Joe Biden y una serie de discursos de los principales políticos demócratas, para la audiencia sería difícil identificar qué haría exactamente Biden como presidente, más allá de restaurar nociones vagas de "dignidad" y "decencia".
La noche continuó con ataques superficiales contra el presidente Trump, que los demócratas se han encargado de repetir en los últimos cuatro años. Escuchamos variaciones sobre Trump que sin enfrentarse a Vladimir Putin, no es capaz de leer que puede ser el "cobarde en jefe". La presentadora Julia Louis-Dreyfus dijo que estaba “orgullosa de ser una mujer desagradable” y afirmó que el presidente hizo trampa en el golf. Varios oradores también señalaron la hipocresía de Trump, por ejemplo, con el uso que hace su familia del "voto por correo" a pesar de sus ataques actuales al servicio postal.
Aunque hubo una falta real de propuestas políticas, llegamos a conocer mejor a Biden durante la noche, enfocándose centralmente en sus pérdidas personales y su devoción por su familia. Varias veces, recordamos las tragedias que ha enfrentado, incluída la muerte de su esposa e hija, y el fallecimiento de su hijo Beau en 2015. Los hijos y nietos de Biden también enfatizaron repetidamente el “hombre de familia” que es y lo devoto que es como padre y abuelo. Su historia de pérdidas personales se mostró cínicamente para respaldar las garantías de los oradores religiosos de que es un "hombre de fé". Esto incluyó una oración final de un sacerdote que habló sobre la protección del “niño no nacido en el útero”, una retórica clara en contra del derecho a decidir. A los votantes se les dijo que Biden es un hombre "decente", mientras que Donald Trump no lo es.
Si bien el evento estuvo en gran parte desprovisto de discusión sobre políticas, muchos oradores abordaron los problemas que enfrentan las personas en los EE. UU., en particular como resultado del coronavirus. La senadora de Wisconsin Tammy Baldwin mencionó a las compañías de seguros y atención médica, y el senador Cory Booker habló sobre la creciente brecha entre ricos y pobres, y los ataques a los trabajadores estadounidenses. Incluso el multimillonario Michael Bloomberg señaló altas tasas de desempleo. Los candidatos demócratas que se postularon contra Biden y pasaron meses criticándolo aparecieron en un panel para elogiar su carácter, incluído Bernie Sanders, quien continuó aprobando su candidatura.
Sin embargo, a pesar de los discursos sobre la decencia de Biden, recordemos que no tiene propuestas para abordar de manera sustancial los problemas de la atención médica y el desempleo. No apoya Medicare para todos siendo un aliado de Wall Street y la industria de los seguros médicos desde hace mucho tiempo.
El ejército fue un tema recurrente durante la última noche. La senadora Tammy Duckworth y el exalcalde de South Bend, Pete Buttigieg, hablaron de su paso por el ejército, con un gran énfasis en lo pobre que es Trump como comandante en jefe. Incluso un veterano de la Segunda Guerra Mundial, un votante republicano de Trump, por supuesto, apareció en la pantalla para criticar a Trump y respaldar a Joe Biden. Beau Biden, el hijo fallecido de Biden que se mostró con frecuencia durante la transmisión en vivo, a menudo fue fotografiado con atuendo militar. En un momento, escuchamos de un soldado y su esposa sobre los desafíos de servir en el ejército. En un comentario extremadamente revelador, el soldado habló de su amor por Estados Unidos y preguntó: "¿Estás dispuesto a hacer el trabajo duro para mantenerlo?" De hecho, el imperialismo mantiene a Estados Unidos, y Biden siempre ha sido un acérrimo defensor del imperialismo y campeón de la intervención militar estadounidense. Y esta noche en la Convención Nacional Demócrata, ni siquiera trató de ocultarlo.
En un momento particularmente desconcertante, mientras elogiaba la decencia de Biden, el alcalde Buttigieg lamentó que anteriormente lo hubieran despedido del ejército debido a su homosexualidad. Es extraño que mencionara esto en un discurso pro-Biden dado que Biden votó a favor de No preguntes, no digas.
Asimismo, otro tema principal de la noche de la convención, como en las noches anteriores, fue la justicia racial, ya que el Partido Demócrata intenta posicionarse como la representación política del movimiento Black Lives Matter. El evento mostró imágenes de manifestantes de Black Lives Matter, y se mencionaron a George Floyd, Breonna Taylor y otras víctimas de la brutalidad policial. También hubo un conmovedor homenaje al político y héroe de los derechos civiles recientemente fallecido John Lewis, y la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms citó a Audre Lorde: "Tu silencio no te protegerá". Por supuesto, no se mencionó la larga historia de racismo de Biden, la violenta represión de los manifestantes en todo Estados Unidos o la represión de las protestas incluyendo Atlanta.
La velada culminó con el discurso de apertura de Joe Biden, su mensaje principal fue que devolvería el honor y la funcionalidad a la Presidencia. Prometió que, además de la "decencia" y la "democracia", la "ciencia" volvería a la Casa Blanca, en contraste con la respuesta a la pandemia de Trump.
Respecto a los últimos levantamientos y a la muerte de John Lewis, dijo que creía que Estados Unidos estaba listo para "dejar la pesada carga del odio", argumentando que esta generación sería "la generación que finalmente limpiará la mancha del racismo de nuestro carácter nacional." Volvió a las declaraciones de Trump sobre Charlottesville, afirmando que había una "batalla por el alma de la nación".
En medio de las declaraciones del estilo de Obama (expresados de manera menos convincente) acerca de que Estados Unidos no es "una colección de estados rojos y estados azules", Joe Biden habló de los problemas que otros oradores habían planteado: el cierre de pequeñas empresas, millones de personas perdiendo sus trabajos y empresas de seguros de salud y de evasión de impuestos. Sin embargo, Biden no tiene nada que ofrecernos para estos males. Todo la Convención Demócrata lo dejó claro: los demócratas no van a proponer políticas progresistas ni reformas importantes para la clase trabajadora y los oprimidos. A medida que las instituciones del régimen estadounidense experimentan una crisis de legitimidad, la campaña de Biden está arrasando para volver a legitimarlas, prometiendo un "regreso a la normalidad" y afirmando que el verdadero problema es Donald Trump. Pero lo normal era el problema; fue "normal" lo que creó al monstruo que es Donald Trump. Y además, a pesar de todas sus posturas sobre la “decencia”, Joe Biden y el Partido Demócrata mantienen el mismo sistema que Donald Trump, apoyándose firmemente del lado del racismo, el imperialismo y el capitalismo.
El artículo original fue publicado en el sitio Left Voice, parte de la Red Internacional de La Izquierda Diario.
Traducción: Gloria Grinberg