El dirigente de Òmnium cultural, en prisión preventiva desde octubre de 2017, ha declarado hoy ante el Tribunal Supremo defendiendo la desobediencia civil del 1-O y denunciando la represión policial.
Martes 26 de febrero de 2019
Este martes se ha entrado de lleno en la tercera semana de juicio contra los dirigentes soberanistas por el 1-O, retomando las declaraciones a los acusados.
Esta mañana ha sido el turno de Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, imputado de rebelión, sedición y organización criminal, a quien la Fiscalía pide hasta 17 años de prisión por delitos de rebelión y malversación. Cuixart, a diferencia de algunos de los otros presos políticos que ya han declarado ha tenido una declaración mucho más ofensiva en cuanto a la defensa del 1-O y la jornada del 20S.
En relación a las diferencias que hay con la declaración ante el juez Pablo Llarena, Cuixart ha dicho:
"Mis declaraciones ante el juez instructor estaban vinculadas a una voluntad de salir de prisión al precio que fuera. Esta ya no es mi prioridad. Soy un preso político, después de quinientos días de cárcel mi prioridad es poder denunciar el ataque y la vulneración que hay de los derechos y libertades en Catalunya"
En su defensa, Cuixart respondió señalando que el 1-O fue “el ejercicio más grande de desobediencia civil que ha habido en Europa", pero señalando que no hubo violencia de ningún tipo. “Lo que hicimos el 1 de octubre es un ejercicio de desobediencia civil ante una decisión que consideramos injusta”, declaró.
“En ningún caso, el comportamiento de la gente fue violento, no hubo violencia", aseguró ante los jueces, reivindicando que “El derecho a votar de Catalunya se gana votando. El 1-O fue un ejercicio de dignidad colectiva”.
Acerca de la represión policial utilizada durante el 1-O, Cuixart ha sido taxativo:
"Los anti disturbios le vaciaron un ojo a Roger Español con una pelota de goma, que están prohibidas por el Parlament de Catalunya" y "Solo del colegio Ramón Llull hay 17 policías investigados por violencia"
Sobre la represión ocurrida el mismo 1 de octubre, durante el referéndum, Cuixart defendió el derecho de las personas a ejercer la libertad de manifestación.
El fiscal quiso incriminarlo con una pregunta: “¿Lo ocurrido en ese colegio es para usted un acto violento?”. "Por parte de la Policía, sí", respondió Cuixart. “¿Por parte de los manifestantes?”, insistió la fiscalía. "Un ejercicio de los derechos fundamentales en toda regla”, fue la respuesta de Cuixart. “¿No hubo violencia?”, volvió a preguntar Moreno. “Por parte de la Policía, mucha”, aseguró el líder de Omnium, que se mantuvo en su defensa.
“Nosotros asumimos el papel que tuvimos el 1 de octubre como agente movilizador, en defensa de los derechos fundamentales", mantuvo Cuixart.
En relación a la jornada de movilización espontánea del 20S tras los registros de la sede de la conselleria d’Economia y de la CUP, por la cual está acusado de incitar a la violencia, el líder de Òmnium ha declarado que:
"No consideré desconvocar la manifestación porque el objetivo era demostrar el descontento"
A su vez, señaló que “el sentimiento de autogobierno en Catalunya, guste o no guste, es muy arraigado", y si se aplicara nuevamente el 155, la “reacción” de un sector de la población sería la misma.
Sobre la acusación que se le hace de aumentar la tensión en la calle el 20S, Cuixart ha dicho que "Queremos más democracia. Cuando pedimos más democracia no lo hacemos solo para Catalunya, lo hacemos también para España”.
En referencia al no acatamiento de la suspensión por parte del Tribunal Constitucional de las leyes de Referéndum y Transitoriedad aprobadas por el Parlament de Catalunya en septiembre de 2017, ha dicho:
"Entre la disyuntiva de la suspensión del TC y los derechos fundamentales, siempre estaremos al lado de los derechos fundamentales"
Ante la pregunta de la fiscalía sobre la aprobación de una serie de resoluciones en el Parlament de Catalunya, el líder soberanista ha respondido:
"Yo soy un preso político y no un político preso. Yo no estoy al corriente del día a día de la vida parlamentaria"
Durante el interrogatorio a Ciuxart, que duró cuatro horas, ha quedado claro, nuevamente, que el juicio contra los líderes del procés no solo es un ataque brutal a los derechos del pueblo catalán, sino un ataque contra las libertades del conjunto de los pueblos del Estado español, apuntando contra el derecho de manifestación.