Tras las movilizaciones de los chalecos amarillos del fin de semana, este jueves 17 se desarrolla en Francia una jornada de movilización convocada por algunos sindicatos y organizaciones juveniles contra las políticas de Macron.
Jueves 17 de septiembre de 2020 12:01
Tras la movilización de los chalecos amarillos el 12 de septiembre, que marcó la vuelta de la protesta social tras el confinamiento y el período vacacional, los sindicatos CGT, Solidaires y FSU convocaron, junto a las organizaciones juveniles, a una jornada nacional de movilización interprofesional este jueves 17 de septiembre.
Según el propio comunicado de prensa de la CGT se trata de un llamado a "un poderoso día nacional de acción, huelga y manifestación" contra las políticas del Gobierno de Macron.
Para evitar que se realizara la jornada, el primer ministro Jean Castex apeló, desde el jueves 3 de septiembre, "al sentido de responsabilidad" al considerar que era necesario "avanzar en el diálogo social" con la SNCF y la RATP (empresas de ferrocarriles y transporte urbano del área metropolitana de París, cuyos trabajadores protagonizaron la histórica huelga contra la reforma de las pensiones de fin de 2019).
Respecto al sector ferroviario, Jean-Baptiste Djebbari, ministro delegado de Transportes, jugó la carta del desprecio, afirmando que la acción de los trabajadores ferroviarios era una "huelga por costumbre".
Solidarité avec les femmes de chambre de l'hôtel Ibis Batignolles en grève depuis 14 mois contre la sous-traitance et les conditions de travail déplorables imposées par Accor ! ✊🏼
👉🏼https://t.co/MQ27bT3Lye pic.twitter.com/yrRls9Ma4a— Révolution Permanente (@RevPermanente) September 17, 2020
Sin embargo, las razones para esta jornada de lucha se han venido multiplicando. Además de la gestión propiamente catastrófica del gobierno en materia de salud, la actual crisis económica que ya se cobró el despido de más de 200.000 trabajadores, tendencia que debería aumentar, según las previsiones disponibles, en los próximos meses. Al mismo tiempo, luego de haber ayudado masivamente a las grandes empresas, el Gobierno ofreció, a través de su plan de recuperación, 100 mil millones más a los empresarios, lo que aparece claramente como un subsidio a los despidos. Este paquete tiene como objetivo sobre todo mantener los beneficios de las grandes empresas, exponiendo a las pequeñas empresas al riesgo de quiebra y condenando a los trabajadores al desempleo y a la precariedad del empleo.
En este contexto general, una serie de huelgas y luchas, en el sector del automóvil, la aeronáutica o incluso en el sector de la alimentación y la salud, han florecido en las últimas semanas, sin dejar de ser parciales y aisladas.
Son luchas nuevas y muy auspiciosas pero que no pueden obtener una verdadera victoria sin un movimiento colectivo y la solidaridad del resto de los sectores. De hecho, la ofensiva de los empresarios y del Gobierno es generalizada, y su ebjetivo es que sean los trabajadores los que paguen la crisis en curso. Por lo tanto, la respuesta de los trabajadores también debe ser integral y completa, acorde con los ataques actuales.
Aquí está el límite de la jornada de este 17 de septiembre. No todos los sindicatos participan de las acciones, es incluso la estrategia adoptada hasta ahora en particular por la CGT, está por debajo de lo que se necesita para enfrentar los ataques. Además, esta jornada casi no estuvo preparada en los lugares de trabajo, y al mismo tiempo se siembran expectativas en que se podrán conseguir algunas concesiones en la mesa de diálogo social con el Gobierno y las patronales.
Por el contrario, la situación actual hace urgente que las direcciones sindicales rompan la colaboración y el diálogo con el Gobierno y pongan de pie un verdadero plan de lucha que empiece por exigir ningún despido más y ningún recorte salarial, rodeando de solidaridad las luchas en curso.
Un pequeño ejemplo de que un movimiento de estas características es posibles se puede ver en Toulouse, donde el Encuentro de trabajadores aeronáuticos llama a una reunión al finalizar la acción de este jueves para coordinar un plan común con trabajadores sindicalizados y no sindicalizados. La acción de este jueves debería ser un punto de apoyo ante los ataques en curso y para enfrentar los que están por venir.