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POLITICA NACIONAL. José Antonio Kast, Piñera y los caminos de la derecha

José Antonio Kast decidió renunciar a la UDI por amarilla, y ya está todo dicho. Lo peor es que consiguió las firmas para presentarse como candidato presidencial, compitiéndole al propio Piñera. Unos, temen que divida los votos de la derecha, él, espera pasar a segunda vuelta y que haya dos derechistas, él y Piñera.

Nicolás Miranda Comité de Redacción

Lunes 24 de julio de 2017

La estrategia

Asegura que en agosto inscribirá más de 40.000 firmas para validarlo como candidato a la presidencia, ocasión en la que presentará su programa.

Ya vimos adelantos en entrevistas televisivas, como considerar que la cruel dictadura del chacal Pinochet es mejor que el Gobierno de Maduro, su rechazo al aborto, al matrimonio igualitario, su planteo de que las Fuerzas Armadas ocupen abiertamente La Araucanía. Una derecha dura que se desgajó de la UDI por amarilla, aunque la UDI mantiene la reivindicación de la dictadura de Pinochet en su declaración de principios.

Ya en la UDI había surgido esta crítica, en parte con los ultra- reaccionarios Gonzalo Rojas y Hermógenes Pérez de Arce a raíz del cosismo de Lavin, después de declaraciones de Piñera como la de “cómplices pasivos”, y otras gárgaras de la derecha que quiere llegar a la presidencia encabezada por Piñera hoy.

¿Y esta otra derecha que quiere? Más estratégicamente, conformar un polo reaccionario que mantenga vivas sus ideas sin tapujos a nivel de masas y sea un punto de agrupamiento para cuando tengan que enfrentar desafíos mayores. Es decir, no es una decisión conservadora, de solo estar en la trinchera, sino preparatoria, cuando ven que “todo está en cuestión”, como se decía pocos años atrás.

Las perspectivas electorales

Para eso, y mantener vivas y en la discusión de masas sus ideas, se presenta a la presidencia.

Su lectura del escenario electoral es que tienen espacio. Que al decidir el piñerismo hablarle al electorado de centro, y no al duro, propio, eso puede hacerlo su candidatura. Y les pone nombre y apellido: la derecha tradicional del sector Oriente, los militares y, finalmente, el mundo evangélico.

Además, más ilusoriamente, definen que como "este es un Gobierno muy malo y tiene candidatos muy malos (…) yo no descarto que podamos tener un resultado como en Perú, que dos candidatos de derecha pasen a segunda vuelta". Una ilusión electoral, pero al servicio de una estrategia menos ilusa.